El presidente de China, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, debatieron este jueves durante una reunión de alto nivel sobre los nexos bilaterales, los desafíos comunes en ámbitos como el comercio y la tecnología, la responsabilidad de ambas potencias con la gobernanza global y otros temas como Taiwán, que China considera una «línea roja» y la cuestión «más importante en las relaciones» entre Beijing y Washington.
Trump realiza una visita oficial a la capital china, que se desarrolla del 13 al 15 de mayo y prevé reuniones con Xi. En una jornada previa, equipos de expertos de ambos países tuvieron una ronda de negociaciones comerciales en Corea del Sur. De acuerdo con reportes de prensa sobre lo debatido en el encuentro, Xi abordó de manera directa el asunto de Taiwán y dejó claro a Trump que buscar la independencia insular y mantener la paz en la región son mutuamente excluyentes.
«La cuestión de Taiwán es la más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos. Si se resuelve adecuadamente, las relaciones entre los dos países podrán mantener la estabilidad general. De lo contrario, los dos Estados chocarán o incluso entrarán en conflicto, lo que pondrá a todo el complejo de relaciones bilaterales en una posición extremadamente peligrosa», expresó Xi.
Previo al arribo de Trump a China, la Cancillería del gigante asiático instó a Washington a detener la venta de armas a la isla y renunciar a otros actos —como la visita de funcionarios y legisladores estadounidenses— que estimulan el separatismo. La Cancillería recordó que en el pasado, a través de varios comunicados, EE.UU. refrendó el principio de «una sola China».
A juicio del Presidente chino, el 2026 debe convertirse en un año histórico y simbólico para el desarrollo de las relaciones entre ambos Estados, en medio de «cambios dinámicos y sin precedentes», cuando la situación internacional se encuentra «en una encrucijada» y se hace urgente que las relaciones entre los países se basen en el respeto mutuo y la cooperación mutuamente ventajosa.
Además, utilizó el término «Trampa de Tucídides», que describe la tendencia hacia la guerra cuando una nueva potencia emergente amenaza con desplazar a una potencia hegemónica establecida, tomando como ejemplo las guerras entre la antigua Atenas y Esparta.
«¿Podrán China y EE.UU. superar la Trampa de Tucídides y crear un nuevo paradigma de relaciones entre grandes potencias? ¿Seremos capaces de afrontar juntos los desafíos globales y aportar una mayor estabilidad al mundo? ¿Podremos construir juntos un futuro brillante para nuestras relaciones bilaterales en beneficio del bienestar de nuestros pueblos y del futuro de la humanidad? Estas son cuestiones de vital importancia para la historia, para la paz y para las personas», citó al Presidente chino la agencia Xinhua.
Tras la primera reunión entre ambos líderes, se celebró un banquete de bienvenida en el cual Xi calificó la visita de Trump como «histórica» y recordó que hace 55 años, bajo la presidencia de Richard Nixon (1969-1974), «se abrió la puerta que había permanecido congelada durante más de 20 años».
El líder chino subrayó que «nuestros dos países deben ser socios, no rivales» y que «lograr la gran revitalización de la nación china y hacer que EE.UU. vuelva a ser grande pueden ir de la mano». Xi destacó que 2026 representa un hito para ambas naciones: el inicio del 15.º plan quinquenal chino y el 250.º aniversario de la independencia estadounidense.
Por su parte, Trump agradeció a Xi por una «bienvenida magnífica» y calificó las reuniones sostenidas como «sumamente positivas y productivas». El mandatario estadounidense resaltó que ambos pueblos comparten valores como el trabajo duro, el coraje y el amor a la familia, y afirmó que, juntos, Washington y Beijing tienen «la oportunidad de aprovechar estos valores para crear un futuro de mayor prosperidad, cooperación, felicidad y paz para nuestros hijos».
Durante su intervención, Trump extendió una invitación formal a Xi y a la primera dama china, Peng Liyuan, para visitar la Casa Blanca el 24 de septiembre.
Xi enfatizó que «la clave para que esta relación avance con solidez reside en si podemos lograr el respeto mutuo, la coexistencia pacífica y la cooperación mutuamente beneficiosa».
En paralelo, Xi se reunió con la delegación empresarial que acompaña a Trump, integrada por ejecutivos de corporaciones tecnológicas y financieras globales. La comitiva incluye a figuras como Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple), Jensen Huang (Nvidia) y Kelly Ortberg (Boeing), así como representantes de BlackRock, Visa, Mastercard, Goldman Sachs y Citigroup. Este espacio reflejó el interés de ambos países en fortalecer los vínculos económicos y comerciales.
Tras las conversaciones, los presidentes visitaron el Templo del Cielo de Beijing, símbolo icónico de la cultura china. «Un lugar magnífico. Increíble. China es preciosa», declaró Trump a los periodistas mientras posaba junto a Xi frente a la obra maestra arquitectónica.
La visita de Trump a China se enmarca en un contexto de expectativas internacionales sobre la estabilidad de las relaciones bilaterales. Ambos mandatarios coincidieron en que la relación entre China y Estados Unidos es «la relación bilateral más importante del mundo» y expresaron su determinación de «hacer que funcione y nunca ponerla en peligro». Xi recordó que «tanto China como Estados Unidos se benefician de la cooperación y pierden con la confrontación», reafirmando el llamado a priorizar el diálogo sobre la rivalidad.
El programa oficial continuará durante los próximos días, con espacios adicionales de intercambio político y económico. La comunidad internacional observa con atención los resultados de esta visita, considerada un termómetro para la cooperación global en un escenario de múltiples desafíos.
