El Laboratorio de Nutrición y Alimentación Animal del Centro de Biotecnología Agrícola (CBA) del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) completó con éxito la fase experimental de un proyecto clave para transformar la matriz productiva del país.
En el marco de la línea de investigación “Desarrollo de nuevas tendencias proteicas como fuentes de materia prima para alimentos animales”, el equipo ejecutó un ensayo de campo de alto impacto durante 42 días.
El objetivo: evaluar biológicamente la Quimosina, una proteína recombinante obtenida por el Dr. José David Rosales, investigador del Centro de Biofísica y Bioquímica del IVIC.
El estudio se realizó en unidades de pollos de engorde de la línea Ross 308, analizando el desempeño productivo y la respuesta fisiológica de las aves ante esta nueva alternativa proteica. Los resultados marcan un antes y después en la búsqueda de soluciones soberanas, eficientes y escalables.
El corazón de este trabajo es reducir la dependencia de fuentes proteicas importadas para la fabricación de alimentos balanceados. Al desarrollar y validar tecnología propia dentro de sus instalaciones, el IVIC reafirma su compromiso con el fortalecimiento de la seguridad agroalimentaria del país.
Este esfuerzo conjunto entre el Centro de Biotecnología Agrícola y el Centro de Biofísica y Bioquímica demuestra el inmenso potencial de la ciencia venezolana para generar alternativas económicas y escalables, con impacto directo y positivo en el sector productivo nacional.
En un mundo donde las grandes farmacéuticas suelen priorizar mercados rentables, la ciencia venezolana alza la voz para atender a los más vulnerables. El Dr. Ali Mijoba, investigador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y reciente ganador del Premio Arnoldo Gabaldón 2025, cumple más de una década en la búsqueda de terapias alternativas para las llamadas «enfermedades olvidadas».
Contra el silencio de las enfermedades tropicales
Para el Dr. Mijoba, experto en química medicinal, enfermedades como la malaria, el Chagas y la leishmaniasis no están en el olvido por falta de importancia sanitaria, sino por falta de interés de la industria farmacéutica comercial que limita el descubrimiento de nuevos tratamientos accesibles.
«Se requieren nuevas terapias y mayor financiamiento. Los países afectados deben abordarlo como política pública, haciéndose cargo de la investigación básica, orientada a la erradicación de estas enfermedades», afirma el investigador, quien desarrolla su labor en el Laboratorio de Fisiopatología del Centro de Medicina Experimental Dr. Miguel Layrisse del IVIC.
Su carrera, iniciada con investigaciones sobre la síntesis de compuestos noveles contra la malaria, ha evolucionado hasta convertirse en un referente en el diseño racional de fármacos que atacan parásitos de la familia trypanosomatidae, responsables de patologías que generan altos índices de mortalidad y morbilidad en el país.
El futuro: inmunoterapia y reposicionamiento de fármacos
Más allá de la búsqueda de terapias antiparasitarias, el Dr. Mijoba lidera actualmente un proyecto novedoso, inspirado en recientes estudios sobre puntos de control inmunitario: el uso de la inmunoterapia para combatir el cáncer.
La estrategia es ingeniosa y eficiente: el reposicionamiento de fármacos a través de la optimización selectiva de actividades secundarias (enfoque SOSA). El equipo trabaja con derivados de fármacos ya aprobados por autoridades sanitarias y libres de patente. Al usar medicamentos con perfiles de seguridad conocidos, como molécula andamio para el diseño de nuevos fármacos, el IVIC logra «adelantar camino» en las fases preclínicas, disminuyendo la probabilidad de efectos adversos.
¿Cómo funciona esta nueva frontera científica?
Activación celular: Los compuestos buscan activar células inmunitarias clave en la inmunidad antitumoral como los Linfocitos T y las Células NK a través del bloqueo de puntos de control inmunitario, que son proteínas de las células del sistema inmune que actúan como «frenos» de la respuesta inmune.
En estudios preliminares in vitro, algunos de los compuestos han mostrado actividad en líneas celulares de leucemias y linfomas. Esto abre la posibilidad de que esta estrategia sirva tanto para tumores sólidos como para otros tipos de cáncer.
La labor del Dr. Mijoba demuestra que la ciencia básica en Venezuela no es solo teoría, sino una herramienta de soberanía sanitaria. Su enfoque combina la rigurosidad química con una profunda sensibilidad social, transformando laboratorios en centros de esperanza para enfermedades que el mercado decidió ignorar.
William Jacinto Vera Vegas, químico orgánico con 35 años de trayectoria en el Centro de Química Dr. Gabriel Chuchani del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), impulsa un innovador proyecto de síntesis de derivados del ácido quinurénico. Esta investigación posee un alto potencial farmacológico para combatir enfermedades neurodegenerativas de gran impacto global, como el Alzheimer y el Parkinson.
La química orgánica, fundamental para comprender la composición de los seres vivos, actúa en este proyecto como el puente conector entre la biología, la medicina y la farmacia. Desde el Laboratorio de Síntesis Orgánica y Productos Naturales, el equipo de expertos desarrolla rutas sintéticas para obtener compuestos biológicamente activos con propiedades medicinales de avanzada.
El proyecto actual se centra en el ácido quinurénico, un neuroprotector endógeno que el cerebro produce de forma natural y cuya concentración aumenta ante la presencia del Alzheimer. “En colaboración con el Laboratorio de Fisicoquímica Teórica de Materiales, a cargo del Dr. David Coll, estudiamos la interacción de la enzima acetilcolinesterasa con derivados del ácido quinurénico”, destacó Vera.
El especialista explicó que el objetivo principal es intervenir en la degradación de la acetilcolina, el neurotransmisor responsable de la comunicación entre neuronas.
“Lo que tratamos de hacer es bloquear la enzima temporalmente para aumentar la concentración de este neurotransmisor, mejorando las funciones cognitivas de los pacientes: memoria, destreza, capacidad de pensamiento y raciocinio”, indicó el investigador.
Un aspecto distintivo de esta investigación es el uso de programas computacionales de simulación de última generación. Estas herramientas permiten identificar los compuestos con mayor energía de afinidad hacia la enzima antes de pasar a la fase experimental.
“Escogemos los mejores compuestos a sintetizar, con las mejores propiedades farmacocinéticas y la menor toxicidad, para posteriormente hacer pruebas in vivo”, aseguró Vera Vegas.
Con tres décadas de colaboración junto al Dr. Ajoy Kumar Banerjee —Premio Nacional de Ciencia y recientemente homenajeado por el instituto—, Vera Vegas reafirma el valor del talento humano formado en el país. “Todo se hace en pro del beneficio de la población, del país, del desarrollo científico nacional y, lo más importante, hecho a mano, hecho en Venezuela”, afirmó con orgullo.
Este avance refuerza el compromiso del IVIC con la soberanía tecnológica y la salud pública, posicionando a Venezuela como un referente en química orgánica aplicada al servicio de la humanidad.
En un esfuerzo por cerrar la brecha de género en la ciencia y promover tecnologías que protejan el planeta, el Museo de Ciencia y Tecnología de Mérida, en conjunto con instituciones del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), celebró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.
La jornada, cargada de experimentos prácticos y exposiciones interactivas, se convirtió en un laboratorio vivo donde el conocimiento salió de las aulas para encontrarse con las nuevas generaciones.
Uno de los puntos focales del evento fue la participación del Centro de Agricultura Tropical del IVIC Mérida. Representado por el Ing. Dirxon Muñoz y el técnico medio en electrónica, Leonardo Gallanti, el centro presentó un innovador proyecto de energía solar aplicada a la agricultura.
Los especialistas demostraron cómo la radiación solar puede ser capturada para alimentar estaciones meteorológicas autónomas en zonas de difícil acceso, sistemas de riego inteligentes que optimizan el uso del agua y equipos electrónicos sostenibles que operan sin depender de la red eléctrica tradicional.
Conciencia ecológica desde las aulas
El objetivo central fue enseñar a los estudiantes de diversas instituciones educativas que la luz solar no es solo iluminación, sino una herramienta de transformación social y ecológica. Al interactuar directamente con paneles fotovoltaicos, los jóvenes asistentes comprendieron la importancia del ahorro energético y el potencial de las energías limpias para mitigar el impacto ambiental.
«La innovación científica es la mejor herramienta para resolver las necesidades humanas básicas sin comprometer nuestro ecosistema», destacaron los facilitadores durante la actividad.
Este encuentro celebró el papel de la mujer en la ciencia y sembró en los niños y jóvenes merideños una conciencia ecológica temprana, demostrando que el futuro del campo venezolano está en la intersección de la tecnología y el respeto por la naturaleza.
El Centro de Agricultura Tropical (CAT) del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) Mérida conmemoró un nuevo año de gestión, consolidándose como el motor tecnocientífico de la región andina.
Con una jornada que reunió a más de 70 expertos y autoridades en el auditorio de la Fundación para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (Fundacite Mérida), el centro reafirmó su compromiso con la soberanía alimentaria y la ciencia al servicio de la vida.
El evento no solo fue una celebración, sino una vitrina de excelencia. Destacó la presentación del Dr. Carlos Leal, cuyo equipo desarrolló una herramienta de vanguardia basada en Speckle Dinámico para identificar la hibridación del Cacao Criollo merideño. Este proyecto fue recientemente galardonado con el Premio Nacional «Luis Zambrano», demostrando cómo la tecnología de punta puede optimizar el trabajo de los productores locales.
Asimismo, la jornada contó con la participación de investigadores laureados con los Premios Nacionales de Ciencia y Tecnología Dr. Humberto Fernández-Morán.
Termodinámica y Biología: Los doctores Ysaías Alvarado y Patricia Rodríguez (IVIC-Zulia) expusieron avances críticos en el estudio de proteínas y estabilidad biológica.
Modelado Biomatemático: El Dr. Edison Pascal cerró el ciclo académico mostrando cómo la física y la matemática se aplican hoy al control de plagas en comunidades vulnerables.
Un Balance de gestión orientado al futuro
Durante la rendición de cuentas, liderada por el Jefe del CAT, Dr. Gerson Mora, y la Subjefa, MSc. Eileen Pérez, se detallaron los pilares que sostienen la expansión del centro.
Infraestructura de Vanguardia: Recuperación de sistemas hídricos y avance en la creación de nuevos laboratorios de Microbiología Agrícola, Biofertilidad y Fisiología Molecular.
Certificación de Calidad: Implementación de unidades para la certificación de semillas bajo estrictas normas de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).
Sistemas Agroforestales: Progresos significativos en inventarios de biodiversidad y el establecimiento de cultivos de musáceas e invernaderos tecnológicos.
«La importancia de la ciencia aplicada al campo es vital para nuestros productores; el CAT es el puente entre el laboratorio y el surco», afirmó el Dr. Norman Villa durante la apertura.
Impacto social y redes de cooperación
El CAT-IVIC no solo investiga, sino que forma. A través de la Red Nacional Científica y Tecnológica del Cacao y el Programa Nacional Semilleros Científicos, el centro garantiza el relevo generacional y la transferencia de conocimiento directo a los agricultores en zonas estratégicas como la Unidad de Producción «La Esperanza».
Con estos logros, el CAT-IVIC Mérida se proyecta hacia 2026 como una institución resiliente, capaz de transformar la investigación básica en soberanía económica y bienestar social para toda Venezuela.
El Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) evalúa la vulnerabilidad del sistema de pesca artesanal de sardinas frente al cambio climático en los estados Falcón, Sucre y Nueva Esparta.
La ministra para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez, informó en sus redes sociales que este proyecto de investigación analiza la distribución del recurso y la seguridad alimentaria de las comunidades costeras para facilitar la toma de decisiones estratégicas.
El estudio, desarrollado durante tres años, determinó que el 80% de las poblaciones pesqueras evaluadas mantienen su seguridad alimentaria gracias a esta actividad.
Los científicos analizan el estado actual de la sardina y proyectan su comportamiento bajo distintos escenarios climáticos futuros. Estos hallazgos confirman la importancia estratégica del rubro para la economía local y el sustento de las familias venezolanas.
La investigación forma parte de la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández-Morán.
Jiménez destacó que estos trabajos buscan brindar soluciones reales a los desafíos ambientales del país.
A través de la Gran Misión Madre Tierra, el Gobierno Bolivariano continúa financiando estudios que fortalecen la gestión de los recursos marinos y la protección del ecosistema nacional.
Desde los espacios del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), se llevó a cabo el taller teórico-práctico Proyecto Café 1709: De la producción a la ciencia. Durante el evento, se presentaron métodos de cultivo agroecológicos, sustentables e innovadores que buscan transformar la caficultura nacional.
La actividad contó con la ponencia de Humberto Moreno Villarreal, técnico agrícola del IVIC, quien detalló los orígenes del proyecto, las características de los suelos y las prácticas científicas empleadas. Moreno destacó los logros obtenidos en diversos micro lotes del estado Miranda, subrayando que estos resultados desafían los modelos tradicionales de producción.
El experto señaló que este encuentro con caficultores, cultivadores, proveedores y académicos permitió compartir la experiencia técnica de los suelos del IVIC para ofrecer alternativas urbanas y orgánicas a los productores.
«Mostramos nuestra experiencia en el instituto, donde hemos logrado un café orgánico de alta calidad. Este es el camino para fortalecer los suelos de manera agroecológica», afirmó.
Un proceso de ocho etapas
Para el especialista, el éxito del proyecto Café 1709 radica en ocho procesos esenciales. El primero consiste en la revisión del cultivo, donde se evalúa el nivel de acidez (pH) y los grados Brix (°Bx) para medir el contenido de azúcares y determinar la madurez óptima. Las etapas siguientes incluyen la cosecha, la selección de granos y la fermentación.
Posteriormente, se ejecuta el secado natural con concha, fase en la que los técnicos recomiendan el uso de la «cama africana» para garantizar la pulcritud del rubro. Finalmente, el proceso culmina con el trillado (eliminación de cáscaras secas), la selección de semillas y el tostado.
Alianza interinstitucional
El encuentro reunió a más de 60 asistentes en el auditorio Carlos Schubert, con representantes del Centro de Estudios de Transformaciones Sociales del IVIC, la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela, consejos campesinos y diversas casas de estudio como la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (Unesr), Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada (Unefa) y Universidad Nacional Experimenta de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (Unellez), además de la Fundación de Capacitación e Innovación para Apoyar la Revolución Agraria (Ciara).
Esta iniciativa es impulsada por la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández-Morán, fomentando prácticas sostenibles que optimizan los recursos naturales y garantizan la soberanía alimentaria del país.
Este lunes, el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, IVIC, cumple 67 años de fundación siendo una de las instituciones más emblemática de la nación en materia de generación de conocimiento, innovación, formación científica y proyectos que consolidan una ciencia para la vida.
El IVIC es el principal centro de investigación de Venezuela y es pilar fundamental para el desarrollo científico en áreas estratégicas como salud, biología, física, química, energía atómica con fines pacíficos, ambiente, ciencias sociales, producción agroalimentaria, entre otras.
Además, se ha constituido en un espacio donde conviven la Generación G<enial que se forma en la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán, garantizando un ecosistema que nutre experiencias de laboratorio con el desarrollo humano.
Fundado por el Dr. Fernández Morán en 1959, el IVIC se encuentra en una profunda etapa de resiliencia y compromiso, avanzando con determinación en la recuperación y continuidad de sus labores investigativas, tras el brutal ataque militar estadounidense, ocurrido el 3 de febrero de 2026 y que destruyó la infraestructura del Centro de Matemáticas.
Este accionar también afectó a los centros de Física, Química, Ecología y a la Unidad de Tecnología Nuclear.
Hoy el IVIC celebra su trayectoria y la convicción de que el conocimiento, la cooperación y la perseverancia son herramientas esenciales para la reconstrucción, la soberanía científica y el futuro de la patria.
El Gobierno Nacional rinde un merecido reconocimiento a los hombres, mujeres y jóvenes investigadores e investigadoras, personal de servicio, estudiantes, que dedican horas de trabajo a la generación de soluciones desde una ciencia para la vida.
La ministra del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez Ramírez, informó este martes el inicio de los trabajos de recuperación de los centros de investigación del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), que fueron destruidos por el bombardeo de Estados Unidos el pasado 3 de enero.
«Comenzamos las labores de reconstrucción del Centro de Matemáticas, del Centro de Física, del Centro de Química y de cada una de las infraestructuras tecnológicas que fueron afectadas durante esta agresión imperial. Este es el trabajo que nos ha encomendado la Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez, y que la ciencia y la tecnología tributen para la paz del pueblo venezolano», expresó.
La ministra Gabriela Jiménez Ramírez enfatizó que las labores comenzaron tras cumplir con las investigaciones respectivas realizadas por los organismos de seguridad del Estado venezolano.
«Hoy, por supuesto, recordamos a nuestros mártires, héroes y heroínas, pedimos por Dios el descanso eterno y que acompañemos al pueblo de Venezuela en fe y en esperanza, que pronto retorne el presidente Nicolás Maduro y la doctora Cilia (Flores), los queremos sanos y salvos, abrazados con su pueblo», puntualizó.
La ministra Gabriela Jiménez Ramírez, recordó que este ataque «atentó contra nuestro derecho sagrado al conocimiento, a la libertad de pensamiento y al desarrollo científico de nuestra patria».
«En este momento histórico, nos toca reconstruir lo que la ciencia utilizada para la guerra quiso destruir. La comunidad científica venezolana alza la bandera de una ciencia que tributa para la vida, para la paz y para la estabilidad de la República Bolivariana de Venezuela», añadió.
En este sentido, reiteró el compromiso del Gobierno Bolivariano de hacer una ciencia al servicio del pueblo, con un carácter humanista, y no al servicio de la guerra o intereses extranjeros.
«Reconstruir puede ser más complejo que destruir, pero solo en la unidad de nuestras investigadoras e investigadores garantizaremos la paz, la dignidad y el futuro de nuestra patria. Cada ladrillo que levantemos será un símbolo de resistencia y de esperanza para las generaciones venideras», concluyó.
La ministra para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez Ramírez, informó este miércoles que los ataques criminales y multidimensionales perpetrados por Estados Unidos (EE.UU.) contra la República Bolivariana de Venezuela destruyeron cinco centros de investigación del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).
La ministra y también vicepresidenta sectorial de Ciencia, Tecnología, Ecosocialismo y Salud detalló que los centros afectados son los de Matemática, Física, Química, Ecología y la Unidad de Tecnología Nuclear.
Recordó que estos espacios son esenciales para el aprendizaje de los jóvenes estudiantes que hacen vida en la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán.
«El ataque ha sido total: estas zonas albergaban servidores y equipos esenciales para nuestras redes computacionales que fueron completamente devastados», añadió.
En este sentido, informó que el IVIC fue impactado por dos misiles «dejando fragmentos que evidencian el odio imperial contra el desarrollo tecnológico soberano de Venezuela».
La ministra Gabriela Jiménez Ramírez recordó que estos espacios que hoy se encuentran destruidos por los bombardeos, han servido durante décadas, «para formar a los profesionales que sostienen nuestra salud, ingeniería y soberanía petrolera».
«Es un acto de agresión imperial sin precedentes contra el pueblo de Venezuela, en la que se ha atacado la infraestructura civil y científica de nuestra patria. No existe justificación alguna para agredir un santuario de la ciencia, un recinto que ha dado respuestas históricas al país y al mundo», afirmó la ministra Gabriela Jiménez Ramírez.
Asimismo, denunció que esta «escalada de la guerra», no solo afectó los laboratorios, «sino que ha llegado al extremo del secuestro de nuestro Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro Moros y de la Primera Combatiente Dra. Cilia Flores, en un intento desesperado por quebrar la voluntad de la nación».
Ante esta situación, la ministra expresó su rechazo absoluta a la violencia y rindió un reconocimiento a los caídos por esta agresión imperial, por su compromiso en la lucha por la soberanía.
«El sentimiento de pertenencia hacia nuestro IVIC es inquebrantable. Este instituto ha sido un templo para el desarrollo del país y no permitiremos que sea silenciado. Transmito la indignación de toda nuestra comunidad científica; nuestras instituciones son sagradas», indicó la ministra Gabriela Jiménez Ramírez.
Anunció que, siguiendo las orientaciones de la Presidenta Encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, se iniciará de manera inmediata la reconstrucción de los espacios destruidos.
«El IVIC seguirá siendo un epicentro para la generación de nuevos conocimientos y la cultura científica de la patria ¡Nosotros venceremos!», puntualizó.
Detalles de la investigación
En el material audiovisual, el Dr. Alberto Quintero, viceministro de Aplicación del Conocimiento Científico del Ministerio del Poder Popular de Ciencia y Tecnología y director del IVIC, dio detalles de la investigación que se comenzó dentro del centro de investigación.
Quintero explicó que de acuerdo con la investigación, el misil con el que fue bombardeado el IVIC «es del tipo AGM-154C-1, una bomba guiada de planeo de precisión de más de cuatro metros de largo, diseñada con tecnología infrarroja y enlace de datos para atacar objetivos en movimiento, como buques o defensas consteladas».
De igual forma, dijo, se evidenció «la utilización de aviones de bombardeo estratégicos capaces de neutralizar sistemas de radar con tecnología de sigilo».
Ante esta situación, el viceministro Alberto Quintero exhortó a la comunidad científica nacional e internacional a rechazar este tipo de agresión que atenta contra la paz de los pueblos.
«Agredir a la población, promover la guerra y atacar instalaciones civiles, militares y centros de investigación científica, perturbando a un pueblo que dormía en paz, no son más que actos terroristas y crímenes de lesa humanidad», puntualizó al tiempo que rechazó el uso del conocimiento, la ciencia y la tecnología como herramientas de guerra que destruyen comunidades.