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IVIC desarrolla fuentes de proteína alternativa a partir de macroalgas

Las costas marinas del estado Falcón son unas de las más visitadas por su gran biodiversidad; sus más de 600 kilómetros de extensión las convierten en un gran atractivo turístico y en un motor para el desarrollo de la pesca artesanal e industrial en Venezuela.

En los actuales momentos, sus costas registran la presencia de un género de macroalgas marinas de color marrón que flota libremente en el océano: se trata del sargazo (Sargassum). Aunque es vital como ecosistema en mar abierto, su acumulación masiva en las costas tropicales puede generar inconvenientes ecológicos, turísticos y de salud en los habitantes.

A través de la ciencia se desarrollan métodos avanzados y proyectos de investigación para contrarrestar su propagación. Desde el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), a través del Centro de Física, específicamente en el Laboratorio de Dispersiones e Interfaces, el cual está a cargo del doctor en el área de Físico-Química, Aly Castellanos Suárez, se ejecuta el proyecto de extracción y concentración de proteínas de macroalgas marinas como fuente proteica en la formulación de alimentos para animales.

Este novedoso trabajo de investigación en curso se encuentra financiado a través del Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Fonacit), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt).

Explica el Dr. Aly Castellanos que se trata de un trabajo conjunto con el Centro de Biotecnología Agrícola, para dar respuestas a la nación desde la investigación, el desarrollo y la innovación en las áreas de producción agrícola.

Castellanos menciona que el alga sargazo marrón es un recurso biodisponible que se encuentra en grandes cantidades en el litoral de Venezuela, siendo de gran interés para la comunidad científica y productiva darle un uso útil a este biorrecurso.

El investigador sostiene que “las algas se encuentran sobrepoblando ciertas zonas de las costas venezolanas y es de interés para el sector turístico y pesquero de alguna forma controlar esta sobrepoblación”.

Afirma que el proceso se lleva de varias maneras: “Estamos haciendo seguimientos, involucrándonos desde la cosecha hasta la generación de la proteína; igualmente, analizamos todas las variables involucradas con la finalidad de poder sustituir procesos donde se utilizan químicos fuertes para introducir métodos físicos, con la intención de minimizar el impacto ambiental en el procesamiento de las macroalgas”.

Menciona el experto que el pretratamiento utilizado incluye el blanqueo de las macroalgas, la precipitación, el uso de ultrasonidos y reactores con microondas; todo esto con la finalidad de obtener un sustrato proteico de alta calidad que pueda formar parte de la composición de los alimentos concentrados para los bovinos en la ganadería.

El doctor en el área de Físico-Química, Aly Castellanos Suárez, resalta la labor científica que desarrolla junto a un grupo de estudiantes de Ingeniería Química de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (Unefm), núcleo Punto Fijo, ubicada en el estado Falcón.

Finalmente, el investigador asegura que la intención de esta investigación en biotecnología es que “sean escalables; es decir, que sus metodologías y herramientas tengan la capacidad de crecer, expandirse sin perder eficiencia ni calidad, que las toneladas del sargazo (Sargassum), que se encuentran en las costas, puedan ser un bioinsumo que termine siendo un complemento alimenticio a nivel animal”.

Con este proyecto se generan nuevas fuentes sostenibles de proteínas alternativas para el consumo animal, reduciendo significativamente la dependencia agroalimentaria de la nación.

Desde el Gobierno Nacional, a través del ente rector de las políticas públicas en las áreas científicas y tecnológicas, se consolida la transformación económica sustentable que diversifica la producción nacional, en perfecta consonancia con el Plan de la Patria y las 7 Transformaciones (7T) 2025-2031.

F/Mincyt 
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IVIC desarrolla investigación bioquímica para la extracción de mucílagos en tubérculos nacionales

En un esfuerzo por fortalecer y contribuir con la soberanía alimentaria en Venezuela, desde el Laboratorio de Dispersiones e Interfaces del Centro de Física del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), se desarrolla una investigación bioquímica centrada en la extracción de mucílagos de tubérculos provenientes de la producción nacional.

Esta investigación sobre la velocidad de las reacciones químicas catalizadas por enzimas la lidera el doctor en el área de Físico-Química, Aly Castellanos Suárez, junto a un grupo de estudiantes de Ingeniería Química de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (Unefm), núcleo Punto Fijo, ubicada en el estado Falcón.

Explica el científico que el interés por el procesamiento de los mucílagos tiene aplicaciones a nivel farmacéutico y en la industria alimentaria, específicamente como biosurfactantes.

Dentro de la industria de alimentos, el doctor señala que “se ha utilizado para estabilizar jugos, helados y algunos productos de repostería”.

El Dr. Castellanos señala que, en los actuales momentos, esta investigación financiada por el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Fonacit) estudia, a través de una aplicación desarrollada con Inteligencia Artificial (IA), la cinética del pardeamiento enzimático de tubérculos de producción nacional, de forma específica del ñame.

“Se desarrolló dentro del laboratorio una IA que permite, a través del procesamiento de imágenes, evaluar temporalmente el proceso de pardeamiento”.

Señala Castellanos que “el pardeamiento enzimático no es otra cosa que cuando los tubérculos se tornan marrón; es decir, se lleva a cabo una acción enzimática, de al menos tres catalizadores que actúan simultáneamente”.

Este fenómeno ocurre cuando la enzima polifenol oxidasa (PPO) entra en contacto con el oxígeno y los compuestos fenólicos, formando progresivamente pigmentos marrones llamados melaninas.

“La intención de este estudio es aplicar varios pretratamientos que impidan la acción enzimática y que, de alguna manera, no afecten el producto”, afirma el investigador.

El ñame, como tubérculo comestible con una alta concentración de almidón y presencia de compuestos bioactivos como la diosgenina, perteneciente al género Dioscorea, representa un rubro alimenticio soberano en muchos países del Caribe y en Venezuela.

El reto de este proyecto de investigación “es poder, en el caso de algunos tubérculos bien complejos, detener o intervenir en el proceso de pardeamiento enzimático, ese cambio de las propiedades físico-químicas y organolépticas de los mucílagos, así como también de la pulpa”.

Finalmente, el experto físico-químico sostiene que, una vez se minimice el pardeamiento en los tubérculos, se procederá al proceso de extracción y concentración de mucílagos, ya que, para el sector agrícola, “la intención de esta investigación es que este rubro permanezca inalterable por un buen tiempo almacenado y conservado”.

F/Mincyt 
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El IVIC capacitó y entrenó 220 profesionales para evaluar edificaciones afectadas tras los sismos

Un total de 220 profesionales recibieron entrenamiento y capacitación técnica para la inspección y clasificación de daños estructurales y no estructurales en edificaciones afectadas por los eventos sísmicos ocurridos el pasado 24 de junio, en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).

El equipo multidisciplinario, integrado por ingenieros, arquitectos, geólogos y especialistas del área, formará parte de la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Viviendas e Infraestructura, creada por la Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez.

La referida comisión está liderada por el ministro del Poder Popular para el Transporte, Francisco Garcés. Además, cuenta con el apoyo de profesionales del Colegio de Ingenieros de Venezuela.

El entrenamiento dirigido a las distintas delegaciones de todo el país estuvo a cargo del director técnico de la Fundación Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico (Fiiidt), adscrita al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Víctor Cano.

«Estos profesionales de distintas alcaldías y gobernaciones a nivel nacional vienen a apoyar en las áreas de registro de las edificaciones y a hacer evaluaciones rápidas con la aplicación de la metodología de evaluación conocida como técnica del semáforo, que permite registrar las condiciones estructurales de las infraestructuras a través de un sistema de etiquetado verde, amarillo y rojo», explicó.

Comentó que las distintas inspecciones y clasificaciones de daños en los estados afectados tras los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, es para brindar paz y tranquilidad a la población.

Voluntarios de todas partes del país

Para el ingeniero civil, oriundo del estado Yaracuy, Tirso Rodríguez, la jornada permitió «dar una respuesta rápida y efectiva a las condiciones actuales de habitabilidad de las infraestructuras y superestructuras en las zonas afectadas».

Rodríguez destacó que forma parte de una delegación de más de 27 profesionales de Yaracuy que se unen a colaborar y acompañar a la comisión en el estado La Guaira y Caracas.

De igual modo, el secretario de Infraestructura y Vivienda de la Gobernación del estado Mérida, Andrés Rodrigo, señaló que «esta primera inducción a la delegación andina permitirá realizar inspecciones a más de 20 mil edificaciones que se encuentran en riesgo (alto-moderado-bajo)».

Asimismo, agradeció la invitación, el respaldo y la formación por parte de los especialistas del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt) de formar parte de esta noble tarea.

En el marco del Plan Venezuela Renace, que promueve el Gobierno Nacional, se garantiza al pueblo venezolano la reconstrucción y habitabilidad de edificaciones de viviendas seguras.

F/Mincyt
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Investigadores del IVIC realizan estudio sobre la calima y calidad del aire en Caracas

En un esfuerzo por entender los fenómenos que afectan la atmósfera y la salud pública, el Centro de Ciencias Atmosféricas y Biogeoquímica (CCAB) del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), organismo adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), lidera investigaciones críticas sobre la dinámica de las partículas en suspensión en la tropósfera.

Bajo la premisa de que los procesos biológicos, geológicos y químicos están intrínsecamente conectados, el centro no solo estudia el entorno natural, sino que analiza cómo la transferencia química entre ecosistemas puede alterar el equilibrio ambiental.

Uno de los proyectos más relevantes que impulsa el laboratorio es la «Evaluación del Evento Estacional de la Calima, Asociada a la Salud Humana en Caracas, a través del Estudio de un Parámetro de Calidad del Aire: Partículas Atmosféricas, para Proponer Medidas de Mitigación». Esta iniciativa busca desentrañar el impacto de las partículas atmosféricas en la ciudad de Caracas, para proponer medidas de mitigación efectivas que puedan contribuir a mejorar la salud respiratoria de la población.

La MSc. Loreto Donoso y el Profesional Asociado a la Investigación, Ing. Carlos Pérez, explicaron que el proyecto, financiado por el Fonacit, se centra en medir en tiempo real la concentración de partículas en la tropósfera. Detallaron que estas tienen dos orígenes definidos: el natural, que abarca fenómenos propios del ecosistema y el clima, como por ejemplo el polvo aerotransportado desde el desierto del Sahara; y el antrópico, resultado de la actividad humana, principalmente por la quema de combustibles fósiles, tales como las partículas atmosféricas de carbono negro, entre otras.

A pesar de las limitaciones impuestas por las medidas coercitivas unilaterales, que han dificultado el acceso a repuestos y mantenimiento de equipos científicos, el IVIC apuesta por la soberanía tecnológica. “Pese a las dificultades impuestas por las medidas coercitivas unilaterales, estos equipos los estamos adecuando para ponerlos en funcionamiento en los próximos meses”, señaló Pérez. La meta es reactivar dos puntos clave de medición: uno en el techo del Centro de Ingeniería del IVIC y otro en La Carlota, recuperando así la capacidad de monitoreo que se mantenía hasta 2021.

Caracas bajo el lente de la biogeoquímica

La magíster Donoso destacó que el centro también ha trabajado en el estudio de gases contaminantes en el valle de Caracas y que los datos históricos son reveladores. Por ejemplo, hace 20 años los niveles de óxido nítrico y dióxido de nitrógeno, ambos productos de la combustión, en Caracas eran significativamente más bajos que en otras metrópolis como la Ciudad de México, Bogotá o Buenos Aires, aunque la presencia de estos gases en la atmósfera puede ser nociva incluso en bajas concentraciones. El reto actual es retomar las mediciones de contaminantes atmosféricos y actualizar el mapa de emisiones para entender la evolución de la calidad del aire en la ciudad.

Ciencia Abierta y Satélites

La innovación también llega de la mano de la geomática. El equipo está integrando el uso de sensores remotos, datos satelitales abiertos y hardware libre para complementar las mediciones en tierra. Este avance se apoya firmemente en la filosofía de la Ciencia Abierta.

“Nuestro esfuerzo se basa en el uso de software libre y programación en código abierto para descarga y manejo de datos satelitales, elaboración de mapas y uso de modelos que eviten la dependencia comercial”, enfatizó Pérez. A futuro el centro también tiene como objetivo desarrollar redes piloto
de sensores de bajo costo de contaminantes atmosféricos, de hardware abierto, que complementen las mediciones de los equipos robustos.

Con esta combinación de monitoreo terrestre, análisis satelital y resistencia tecnológica, desde el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, a través del IVIC, se reafirma el compromiso de generar ciencia útil que permita a los venezolanos respirar un aire más limpio y comprender mejor la química atmosférica de la capital.

F/Mincyt con información del IVIC
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Desde el IVIC impulsan desarrollos de nanomateriales para regenerar huesos de forma segura y natural

En la búsqueda constante de soluciones médicas más humanas, seguras y amigables con el ambiente, el Centro de Ingeniería de Materiales y Nanotecnología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) fue el escenario del seminario “Evaluación de Nanomateriales Híbridos Obtenidos mediante Química Verde con Potenciales Aplicaciones Biomédicas”, una magistral ponencia dictada por la Dra. Cristina Parra.

​Lejos de la frialdad de los laboratorios, la Dra. Parra compartió una historia de constancia científica que ya suma una década de trabajo en equipo. Su investigación se centra en los nanomateriales híbridos: sistemas donde lo orgánico y lo inorgánico se abrazan a escala molecular para crear soluciones médicas revolucionarias.

​Durante su intervención, la experta recordó los inicios de esta travesía científica, cuando comenzaron a incorporar una carga inorgánica muy especial en matrices poliméricas.

​“No es cualquier carga inorgánica, ni cualquier refuerzo, sino la hidroxiapatita. Es un material que podríamos llamar “el estándar de oro”, considerado un material de tecnología verde, que hemos explorado desde hace más de diez años cuando el término “híbrido” era muy poco explorado”, explicó la Dra. Parra.

​El tiempo y el rigor científico le dieron la razón al equipo multidisciplinario de colegas y colaboradores. Tras años de intensas caracterizaciones biológicas y estructurales, lograron un hallazgo determinante: estos materiales interactúan de forma excepcional con las células, ayudando a sanar lesiones. Son 100 % biocompatibles y amigables con el cuerpo humano.

​Sintetizando la hidroxiapatita en tres medios de reacción distintos, el equipo logró obtener nanopartículas con varias morfologías y propiedades específicas, abriendo las puertas a una biomedicina de mayor precisión.

Una alternativa para la regeneración ósea

​Uno de los tópicos más esperanzadores del seminario fue el uso de estos nanomateriales para crear cementos óseos de nueva generación. Actualmente, las formulaciones comerciales (basadas en PMMA) suelen ser tóxicas y perjudiciales para el organismo. La propuesta de la Dra. Parra busca hacer aportes sustanciales para subsanar esto.

​La alternativa propuesta se sustenta en el proyecto en desarrollo titulado “Estudio de Nanomateriales compuestos polímero/ hidroxiapatita/ biovidrio para su aplicación como cemento óseo”. Este nuevo cemento puede llegar a ofrecer ventajas direccionadas hacia:

– ​Mayor adaptabilidad: Un mejor ajuste a la biomedicina del cuerpo del paciente.
-​ Mayor seguridad: Reducir las temperaturas de fraguado (el calor que genera el cemento al endurecerse antes de ser introducido en el cuerpo), disminuyendo el riesgo de necrosis térmica y química en el tejido circundante.
– ​Efecto sanador: Actúa como una matriz viva que estimula activamente al cuerpo a generar nuevo tejido óseo, además de poseer propiedades antioxidantes y la capacidad de administrar fármacos directamente en la zona afectada.

Química verde con ADN venezolano

​Lo que hace verdaderamente única a esta investigación es su compromiso con la química verde y el aprovechamiento de los recursos locales. La fórmula cuenta con una fase sólida que mezcla polímeros con hidroxiapatita nanométrica y biovidrios sintetizados a partir de fuentes biogénicas.

​Pero la gran innovación está en su fase líquida. En lugar de usar químicos agresivos, el equipo pretende usar dextrinas, obtenidas de almidones extraídos de especies vegetales autóctonas, modificadas con antioxidantes de origen natural.

Al cierre de su ponencia, la Dra. Parra destacó las extraordinarias bondades de estas dextrinas que son altamente solubles en agua fría, tienen una viscosidad perfecta para el manejo médico y presentan una toxicidad celular mínima. Esto último es clave, ya que permite que las células se adhieran, crezcan y se multipliquen de forma completamente saludable, creando una formulación protectora y resistente, lo que proyecta un impacto significativo en la optimización de terapias traumatológicas y en el desarrollo biomédico nacional.

F/Mincyt / Prensa / IVIC
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IVIC estudia reproducción del playero pico grueso en Margarita para fortalecer su conservación

El investigador Wilber Bernay, adscrito al Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), presentó los avances de un proyecto de seguimiento reproductivo de la especie Anarhynchus wilsonia, conocida comúnmente como playero pico grueso.

Bernay detalló que, desde el año 2021 hasta el 2025, se desarrolló un proyecto de seguimiento para evaluar la supervivencia de los adultos reproductores, de los huevos y de los pichones a lo largo del tiempo.

Asimismo, explicó que, aunque a nivel global esta ave no se encuentra incluida en ninguna categoría de amenaza, en el contexto regional enfrenta presiones importantes asociadas a la fragmentación del hábitat, la acumulación de desechos y la contaminación, factores que impactan negativamente en sus poblaciones.

En el caso de la Isla de Margarita, considerada una zona clave para la reproducción de la especie debido a las altas abundancias registradas, el estudio permitió estimar una baja supervivencia de los adultos reproductores. El investigador alertó que menos de la mitad de los individuos marcados logra reproducirse por más de un año consecutivo.

El proyecto evidenció que el éxito de eclosión de la especie es relativamente bajo, cercano al 30 %, permitiendo identificar amenazas principales como la presencia de perros ferales y las diversas interacciones antrópicas que afectan de forma directa el éxito reproductivo de estas aves.

Respecto a su comportamiento, el especialista relató que esta especie se reproduce aproximadamente entre mayo y agosto. «Construyen nidos en el suelo y tienen alrededor de tres huevos durante cada periodo reproductivo. Se alimentan fundamentalmente de crustáceos, específicamente el cangrejo uca, aunque también aprovechan otras presas como insectos, anfípodos e invertebrados marinos y hasta terrestres también, narró»

Estos hallazgos fueron posibles gracias al apoyo del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt) y organizaciones como Manomet y WaderQuest, instituciones que manifiestan un interés constante por la conservación de las aves y la educación científica.

Por último, el investigador expresó su expectativa de que esta iniciativa logre consolidarse como un estudio de seguimiento a largo plazo, en articulación con las comunidades, para impulsar estrategias de manejo orientadas a mejorar la situación de la especie en el territorio nacional.

F/Mincyt 
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IVIC desarrolla red de sensores de bajo costo para monitorear el clima y la contaminación

El Centro de Ciencias Atmosféricas y Biogeoquímica del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicos (IVIC) lidera el diseño de un proyecto tecnológico que busca transformar a Caracas en una ciudad inteligente. Bajo la dirección del investigador Luis Vásquez, la iniciativa despliega una red de sensores meteorológicos de diseño nacional, destinados a medir el fenómeno de la isla de calor urbana y optimizar la gestión pública ambiental.

A diferencia de las estaciones meteorológicas convencionales, cuyo costo en el mercado internacional oscila entre los 2 mil 500 y 3 mil dólares, el equipo del IVIC logró desarrollar prototipos locales con una inversión aproximada de 150 dólares. «En cuanto a costo, la ventaja es increíble», señala Vázquez.

Aunque los componentes electrónicos base son importados, la innovación reside integramente en el talento venezolano, ya que el diseño de las placas, las tarjetas de circuito y la programación de los microcontroladores son de factura nacional.

Vásquez aseguró que el dispositivo cuenta con capacidad de transmisión de datos vía web en tiempo real a una central de monitoreo.

El objetivo del proyecto es alcanzar una densidad de dos sensores por kilómetro cuadrado para obtener una precisión sin precedentes. «Lo ideal sería poder colocar por lo menos un sensor cada 500 metros para tener una medición ideal», sostuvo.

Asimismo, mencionó que estos dispositivos miden un espectro completo de variables críticas como temperatura, humedad, presión atmosférica, velocidad y dirección del viento, así como la humedad del suelo.

Además, se contempla la pronta integración de sensores para detectar partículas contaminantes PM2.5.

El investigador destacó que esta información permitirá a las autoridades tomar decisiones basadas en evidencia científica para la formulación de políticas públicas.

«Esta data se traduce en políticas públicas en el sentido de que se puede tener noción de si está ocurriendo demasiada acumulación de humedad en un determinado suelo para anticipar un deslave, o poder prever el cambio de posición de una parada de autobuses», agregó.

Un aspecto fundamental del proyecto es su carácter de ciencia abierta, lo que garantiza que la información esté disponible en tiempo real para todo el público.

Precisó que el proyecto está enfocado en brindar seguridad a los dispositivos y estabilidad a la transmisión, y se expandirá con criterios científicos rigurosos.

Acotó el ingeniero que su naturaleza escalable permite proyectar su uso no solo en entornos urbanos, sino también en zonas rurales, «porque también podría utilizarse para medir la incidencia de lluvia y la dirección de los vientos para cultivos».

​Finalmente, Vázquez confía que con la puesta en marcha de esta iniciativa, Caracas se convertirá en una ciudad limpia y tecnológica para la próxima década.

«Me imagino una ciudad inteligente donde todos los ciudadanos sepan a cada momento las condiciones de cada punto de la ciudad y se tenga noción del impacto directo de una política pública que se tome instantáneamente», expresó.

Con este avance, enmarcado dentro de la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández-Moran, el IVIC apuesta por la modernización urbana y por la soberanía tecnológica aplicada al bienestar social, es por ello que el proyecto invita a instituciones y comunidades a sumarse a esta red que promete posicionar a la capital venezolana a la vanguardia.

F/Mincyt
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Venezuela desmantela y retira el Reactor Experimental RV-1 con los debidos protocolos de seguridad

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, a través de un comunicado oficial, informó que el combustible nuclear del Reactor Experimental RV-1 del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), concebido por el Dr. Humberto Fernández-Morán, fue extraído con los debidos protocolos de seguridad.

A continuación, texto íntegro del comunicado:

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela informa que el Reactor Experimental RV-1 del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), concebido por el Dr. Humberto Fernández-Morán, finalizó su ciclo operativo en 1991. Posteriormente, en 1997, junto con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), se decidió su clausura definitiva, iniciándose operaciones de retirada parcial del combustible nuclear gastado y de custodia técnica del material restante, conforme a los protocolos internacionales de seguridad aplicables.

Esta transición permitió avanzar hacia una nueva etapa de reconversión científica, tecnológica y sanitaria, materializada posteriormente en la Planta de Esterilización por Rayos Gamma (Pegamma), orientada a aplicaciones pacíficas de alto impacto social.

El material que no fue extraído durante las operaciones realizadas a finales de la década de 1990 permaneció desde entonces bajo condiciones seguras de enfriamiento, control y almacenamiento, a la espera de que los actores internacionales responsables de su origen, recepción y salvaguardias adoptaran las medidas correspondientes. Durante comunicó reiteradamente al OIEA la necesidad de retirar las fuentes y materiales en desuso que aún permanecían en el país.

El ataque militar perpetrado el 3 de enero de 2026 en las inmediaciones de las instalaciones del IVIC, a escasos 50 metros del antiguo reactor, incrementó objetivamente el nivel de riesgo y confirmó la urgencia de ejecutar una operación que Venezuela venía solicitando desde hacía largo tiempo.

En consecuencia, entre el 18 y el 29 de abril de 2026 se llevó a cabo una operación segura de contención, extracción, transporte terrestre y embarque del material nuclear restante desde el IVIC hasta los muelles de Puerto Cabello. En dicha operación participaron el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología y las instancias nacionales competentes, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA), adscrita al Departamento de Energía de los Estados Unidos (DOE), así como el Reino Unido, encargado de la gestión del transporte marítimo especializado. El OIEA supervisó las salvaguardias, realizó la verificación técnica correspondiente, acompañó institucionalmente el proceso y brindó capacitación al personal nacional.

Todas las actividades se desarrollaron conforme a los más altos estándares internacionales de seguridad física, protección radiológica, transporte y control de material nuclear, desempeño reconocido expresamente por los equipos técnicos participantes.

Con esta operación, la República Bolivariana de Venezuela reafirma su compromiso histórico con la ciencia para la paz, la protección de la población, la cooperación internacional responsable y el cumplimiento de sus obligaciones derivadas del Tratado de Tlatelolco, del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares y del Acuerdo de Salvaguardias suscrito con el ΟΙΕΑ.

Caracas, 7 de mayo de 2026.

REDACCIÓN MAZO
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IVIC inicia ciclo de debates para descolonizar la ciencia nacional

El Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), a través del Centro de Estudios de Transformaciones Sociales, inició este miércoles un ciclo de conferencias itinerantes para debatir y disentir epistemológicamente sobre la descolonización de la ciencia.

Esta red de saberes permitió, en los espacios del auditorio J.J. Castillo de la Torre Ministerial de Ciencia y Tecnología, replantear desde varias aristas científicas otro desarrollo de las ciencias, más justo, equitativo, incluyente y, sobre todo, ceñido a la bioética.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de la viceministra para la Comunalización de la Ciencia para la Producción, Danmarys Hernández, quien señaló que el encuentro se realiza “desde una mirada sistémica del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología en el país”.

Exhortó a los presentes a protagonizar el encuentro de saberes e ideas “desde la pertinencia, la participación, porque como servidores y servidoras públicas, estamos aquí para transformar al país”.

Finalmente, señaló que debemos vernos “desde el sur global, adentrarnos en la raíz de nuestra ciencia para reconectarnos y seguir transformando realidades”.

Por su parte, la investigadora y jefa del Centro de Estudios de Transformaciones Sociales, Ximena González Broquen, en su ponencia Descolonizando el sistema de evaluación científico hegemónico: Criterios, prácticas y horizontes, sostuvo que para poder hacer “una ciencia con justicia cognitiva, para poder hacer una ciencia descolonial, es necesario abrir los cánones”.

González Broquen se replantea el modo para descolonizar la forma en que se produce conocimiento a través de una ciencia abierta que permita una transformación auténtica.

Durante el debate de ideas, el antropólogo e investigador del Centro de Estudios de las Transformaciones Sociales, José Romero Losacco afirmó que «el papel que juega la ciencia en la posverdad debe ser entendido primero fuera del consenso que nos presenta la posverdad».

Aseveró que no debe verse simplemente como una anomalía del sistema o una cuestión que aparece exclusivamente por el manejo de las redes sociales y la proliferación de noticias falsas, sino «como un desapego hacia la verdad, producto de una suerte de huelga de credibilidad general frente a una verdad que ya no representa a las grandes mayorías».

Asimismo, el doctor en Ciencia de la Universidad de Oxford, Guillermo Barreto, en su ponencia denominada La ciencia moderna como fetiche en el debate internacional sobre el problema ambiental, planteó el hecho ambiental y la catástrofe planetaria que vive la humanidad.

El biólogo, egresado de la Universidad Simón Bolívar, sostiene que la ciencia moderna no necesariamente está concebida para resolver el problema ambiental creado por el propio sistema. De allí el aporte del «concepto de ecología de saberes, que tiene que ver básicamente con el reconocimiento de varios sistemas de conocimiento».

El expositor señala que no se niega la existencia de la ciencia moderna, «pero existen otros sistemas de conocimiento para preservar la vida de la tierra, del medio ambiente, con la incorporación de otros conocimientos que puedan ofrecer soluciones verdaderas».

Tal es la experiencia del manejo del fuego en la Gran Sabana con el plan intercultural con la participación de científicos, bomberos forestales y la comunidad del pueblo indígena Pemón.

Barreto aseguró que cuando se integran voluntades se logra potenciar el conocimiento en favor de soluciones «que ayuden a salvar al humano, salvar la tierra, salvar la biosfera completa».

F/Mincyt
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IVIC desarrolla fármacos de moléculas pequeñas para optimizar tratamiento contra el cáncer

El Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), a través del Centro de Medicina Experimental, lidera un proyecto de vanguardia enfocado en la inmunoterapia de moléculas pequeñas, una alternativa terapéutica que busca potenciar el sistema inmune de los pacientes para combatir células tumorales de manera más eficiente y a menor costo.

Durante un nuevo episodio de 5 Minutos de Ciencia, el investigador del IVIC, Alí Mijoba, explicó que, a diferencia de las inmunoterapias convencionales basadas en proteínas (compuestos biológicos complejos), el uso de moléculas químicas de síntesis ofrece ventajas estratégicas en la lucha contra enfermedades como la leucemia, linfomas y tumores sólidos.

Aseguró que uno de los principales aportes de esta investigación es la capacidad de penetración de estos compuestos. Según Mijoba, las moléculas pequeñas tienen mayor facilidad para atravesar tejidos y llegar al blanco específico de la célula.

«A diferencia de la quimioterapia tradicional, que ejerce un efecto citotóxico tanto en células cancerígenas como en sanas, estas moléculas se diseñan para actuar sobre puntos de control inmunitario específicos, reactivando linfocítos y células NK para destruir el tumor sin afectar el tejido sano», señaló el experto.

Agregó que el desarrollo de esta línea de investigación en el país responde también a una necesidad estratégica. Precisó que actualmente, los tratamientos biológicos son de alto costo y enfrentan limitaciones logísticas para su importación.

«En nuestro Instituto desarrollamos o estamos abordando un proyecto para desarrollar compuestos o fármacos de moléculas químicas que actuarían o incentivarían la estimulación del sistema inmunitario, a través de la inhibición de puntos de control inmunitario, que es una de las estrategias para estimular nuestro sistema inmune», enfatizó.

Asimismo, explicó que la producción de inmunoterapia con compuestos químicos implicaría menor costo de fabricación y síntesis, la infraestructura menos compleja en comparación con la requerida para productos biológicos y mayor accesibilidad para los pacientes que requieren tratamientos prolongados.

«El proyecto que llevamos a cabo en el IVIC, es un proyecto que está en sus inicios, donde ya la parte de la síntesis y de la obtención de los compuestos ya se ha realizado y hay algunos resultados prometedores in vitro”, manifestó.

Dijo que todavía faltan experimentos que hacer para ser considerado o escalar a posibles ensayos en vivo o clínicos más adelante.

Con este avance, el Gobierno Bolivariano, a través del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), reafirma su compromiso con el desarrollo de la ciencia aplicada que brinde soluciones reales a la salud pública nacional.

F/Mincyt