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Investigadores del IVIC realizan estudio sobre la calima y calidad del aire en Caracas

En un esfuerzo por entender los fenómenos que afectan la atmósfera y la salud pública, el Centro de Ciencias Atmosféricas y Biogeoquímica (CCAB) del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), organismo adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), lidera investigaciones críticas sobre la dinámica de las partículas en suspensión en la tropósfera.

Bajo la premisa de que los procesos biológicos, geológicos y químicos están intrínsecamente conectados, el centro no solo estudia el entorno natural, sino que analiza cómo la transferencia química entre ecosistemas puede alterar el equilibrio ambiental.

Uno de los proyectos más relevantes que impulsa el laboratorio es la «Evaluación del Evento Estacional de la Calima, Asociada a la Salud Humana en Caracas, a través del Estudio de un Parámetro de Calidad del Aire: Partículas Atmosféricas, para Proponer Medidas de Mitigación». Esta iniciativa busca desentrañar el impacto de las partículas atmosféricas en la ciudad de Caracas, para proponer medidas de mitigación efectivas que puedan contribuir a mejorar la salud respiratoria de la población.

La MSc. Loreto Donoso y el Profesional Asociado a la Investigación, Ing. Carlos Pérez, explicaron que el proyecto, financiado por el Fonacit, se centra en medir en tiempo real la concentración de partículas en la tropósfera. Detallaron que estas tienen dos orígenes definidos: el natural, que abarca fenómenos propios del ecosistema y el clima, como por ejemplo el polvo aerotransportado desde el desierto del Sahara; y el antrópico, resultado de la actividad humana, principalmente por la quema de combustibles fósiles, tales como las partículas atmosféricas de carbono negro, entre otras.

A pesar de las limitaciones impuestas por las medidas coercitivas unilaterales, que han dificultado el acceso a repuestos y mantenimiento de equipos científicos, el IVIC apuesta por la soberanía tecnológica. “Pese a las dificultades impuestas por las medidas coercitivas unilaterales, estos equipos los estamos adecuando para ponerlos en funcionamiento en los próximos meses”, señaló Pérez. La meta es reactivar dos puntos clave de medición: uno en el techo del Centro de Ingeniería del IVIC y otro en La Carlota, recuperando así la capacidad de monitoreo que se mantenía hasta 2021.

Caracas bajo el lente de la biogeoquímica

La magíster Donoso destacó que el centro también ha trabajado en el estudio de gases contaminantes en el valle de Caracas y que los datos históricos son reveladores. Por ejemplo, hace 20 años los niveles de óxido nítrico y dióxido de nitrógeno, ambos productos de la combustión, en Caracas eran significativamente más bajos que en otras metrópolis como la Ciudad de México, Bogotá o Buenos Aires, aunque la presencia de estos gases en la atmósfera puede ser nociva incluso en bajas concentraciones. El reto actual es retomar las mediciones de contaminantes atmosféricos y actualizar el mapa de emisiones para entender la evolución de la calidad del aire en la ciudad.

Ciencia Abierta y Satélites

La innovación también llega de la mano de la geomática. El equipo está integrando el uso de sensores remotos, datos satelitales abiertos y hardware libre para complementar las mediciones en tierra. Este avance se apoya firmemente en la filosofía de la Ciencia Abierta.

“Nuestro esfuerzo se basa en el uso de software libre y programación en código abierto para descarga y manejo de datos satelitales, elaboración de mapas y uso de modelos que eviten la dependencia comercial”, enfatizó Pérez. A futuro el centro también tiene como objetivo desarrollar redes piloto
de sensores de bajo costo de contaminantes atmosféricos, de hardware abierto, que complementen las mediciones de los equipos robustos.

Con esta combinación de monitoreo terrestre, análisis satelital y resistencia tecnológica, desde el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, a través del IVIC, se reafirma el compromiso de generar ciencia útil que permita a los venezolanos respirar un aire más limpio y comprender mejor la química atmosférica de la capital.

F/Mincyt con información del IVIC
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Desde el IVIC impulsan desarrollos de nanomateriales para regenerar huesos de forma segura y natural

En la búsqueda constante de soluciones médicas más humanas, seguras y amigables con el ambiente, el Centro de Ingeniería de Materiales y Nanotecnología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) fue el escenario del seminario “Evaluación de Nanomateriales Híbridos Obtenidos mediante Química Verde con Potenciales Aplicaciones Biomédicas”, una magistral ponencia dictada por la Dra. Cristina Parra.

​Lejos de la frialdad de los laboratorios, la Dra. Parra compartió una historia de constancia científica que ya suma una década de trabajo en equipo. Su investigación se centra en los nanomateriales híbridos: sistemas donde lo orgánico y lo inorgánico se abrazan a escala molecular para crear soluciones médicas revolucionarias.

​Durante su intervención, la experta recordó los inicios de esta travesía científica, cuando comenzaron a incorporar una carga inorgánica muy especial en matrices poliméricas.

​“No es cualquier carga inorgánica, ni cualquier refuerzo, sino la hidroxiapatita. Es un material que podríamos llamar “el estándar de oro”, considerado un material de tecnología verde, que hemos explorado desde hace más de diez años cuando el término “híbrido” era muy poco explorado”, explicó la Dra. Parra.

​El tiempo y el rigor científico le dieron la razón al equipo multidisciplinario de colegas y colaboradores. Tras años de intensas caracterizaciones biológicas y estructurales, lograron un hallazgo determinante: estos materiales interactúan de forma excepcional con las células, ayudando a sanar lesiones. Son 100 % biocompatibles y amigables con el cuerpo humano.

​Sintetizando la hidroxiapatita en tres medios de reacción distintos, el equipo logró obtener nanopartículas con varias morfologías y propiedades específicas, abriendo las puertas a una biomedicina de mayor precisión.

Una alternativa para la regeneración ósea

​Uno de los tópicos más esperanzadores del seminario fue el uso de estos nanomateriales para crear cementos óseos de nueva generación. Actualmente, las formulaciones comerciales (basadas en PMMA) suelen ser tóxicas y perjudiciales para el organismo. La propuesta de la Dra. Parra busca hacer aportes sustanciales para subsanar esto.

​La alternativa propuesta se sustenta en el proyecto en desarrollo titulado “Estudio de Nanomateriales compuestos polímero/ hidroxiapatita/ biovidrio para su aplicación como cemento óseo”. Este nuevo cemento puede llegar a ofrecer ventajas direccionadas hacia:

– ​Mayor adaptabilidad: Un mejor ajuste a la biomedicina del cuerpo del paciente.
-​ Mayor seguridad: Reducir las temperaturas de fraguado (el calor que genera el cemento al endurecerse antes de ser introducido en el cuerpo), disminuyendo el riesgo de necrosis térmica y química en el tejido circundante.
– ​Efecto sanador: Actúa como una matriz viva que estimula activamente al cuerpo a generar nuevo tejido óseo, además de poseer propiedades antioxidantes y la capacidad de administrar fármacos directamente en la zona afectada.

Química verde con ADN venezolano

​Lo que hace verdaderamente única a esta investigación es su compromiso con la química verde y el aprovechamiento de los recursos locales. La fórmula cuenta con una fase sólida que mezcla polímeros con hidroxiapatita nanométrica y biovidrios sintetizados a partir de fuentes biogénicas.

​Pero la gran innovación está en su fase líquida. En lugar de usar químicos agresivos, el equipo pretende usar dextrinas, obtenidas de almidones extraídos de especies vegetales autóctonas, modificadas con antioxidantes de origen natural.

Al cierre de su ponencia, la Dra. Parra destacó las extraordinarias bondades de estas dextrinas que son altamente solubles en agua fría, tienen una viscosidad perfecta para el manejo médico y presentan una toxicidad celular mínima. Esto último es clave, ya que permite que las células se adhieran, crezcan y se multipliquen de forma completamente saludable, creando una formulación protectora y resistente, lo que proyecta un impacto significativo en la optimización de terapias traumatológicas y en el desarrollo biomédico nacional.

F/Mincyt / Prensa / IVIC
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IVIC estudia reproducción del playero pico grueso en Margarita para fortalecer su conservación

El investigador Wilber Bernay, adscrito al Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), presentó los avances de un proyecto de seguimiento reproductivo de la especie Anarhynchus wilsonia, conocida comúnmente como playero pico grueso.

Bernay detalló que, desde el año 2021 hasta el 2025, se desarrolló un proyecto de seguimiento para evaluar la supervivencia de los adultos reproductores, de los huevos y de los pichones a lo largo del tiempo.

Asimismo, explicó que, aunque a nivel global esta ave no se encuentra incluida en ninguna categoría de amenaza, en el contexto regional enfrenta presiones importantes asociadas a la fragmentación del hábitat, la acumulación de desechos y la contaminación, factores que impactan negativamente en sus poblaciones.

En el caso de la Isla de Margarita, considerada una zona clave para la reproducción de la especie debido a las altas abundancias registradas, el estudio permitió estimar una baja supervivencia de los adultos reproductores. El investigador alertó que menos de la mitad de los individuos marcados logra reproducirse por más de un año consecutivo.

El proyecto evidenció que el éxito de eclosión de la especie es relativamente bajo, cercano al 30 %, permitiendo identificar amenazas principales como la presencia de perros ferales y las diversas interacciones antrópicas que afectan de forma directa el éxito reproductivo de estas aves.

Respecto a su comportamiento, el especialista relató que esta especie se reproduce aproximadamente entre mayo y agosto. «Construyen nidos en el suelo y tienen alrededor de tres huevos durante cada periodo reproductivo. Se alimentan fundamentalmente de crustáceos, específicamente el cangrejo uca, aunque también aprovechan otras presas como insectos, anfípodos e invertebrados marinos y hasta terrestres también, narró»

Estos hallazgos fueron posibles gracias al apoyo del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt) y organizaciones como Manomet y WaderQuest, instituciones que manifiestan un interés constante por la conservación de las aves y la educación científica.

Por último, el investigador expresó su expectativa de que esta iniciativa logre consolidarse como un estudio de seguimiento a largo plazo, en articulación con las comunidades, para impulsar estrategias de manejo orientadas a mejorar la situación de la especie en el territorio nacional.

F/Mincyt 
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IVIC desarrolla red de sensores de bajo costo para monitorear el clima y la contaminación

El Centro de Ciencias Atmosféricas y Biogeoquímica del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicos (IVIC) lidera el diseño de un proyecto tecnológico que busca transformar a Caracas en una ciudad inteligente. Bajo la dirección del investigador Luis Vásquez, la iniciativa despliega una red de sensores meteorológicos de diseño nacional, destinados a medir el fenómeno de la isla de calor urbana y optimizar la gestión pública ambiental.

A diferencia de las estaciones meteorológicas convencionales, cuyo costo en el mercado internacional oscila entre los 2 mil 500 y 3 mil dólares, el equipo del IVIC logró desarrollar prototipos locales con una inversión aproximada de 150 dólares. «En cuanto a costo, la ventaja es increíble», señala Vázquez.

Aunque los componentes electrónicos base son importados, la innovación reside integramente en el talento venezolano, ya que el diseño de las placas, las tarjetas de circuito y la programación de los microcontroladores son de factura nacional.

Vásquez aseguró que el dispositivo cuenta con capacidad de transmisión de datos vía web en tiempo real a una central de monitoreo.

El objetivo del proyecto es alcanzar una densidad de dos sensores por kilómetro cuadrado para obtener una precisión sin precedentes. «Lo ideal sería poder colocar por lo menos un sensor cada 500 metros para tener una medición ideal», sostuvo.

Asimismo, mencionó que estos dispositivos miden un espectro completo de variables críticas como temperatura, humedad, presión atmosférica, velocidad y dirección del viento, así como la humedad del suelo.

Además, se contempla la pronta integración de sensores para detectar partículas contaminantes PM2.5.

El investigador destacó que esta información permitirá a las autoridades tomar decisiones basadas en evidencia científica para la formulación de políticas públicas.

«Esta data se traduce en políticas públicas en el sentido de que se puede tener noción de si está ocurriendo demasiada acumulación de humedad en un determinado suelo para anticipar un deslave, o poder prever el cambio de posición de una parada de autobuses», agregó.

Un aspecto fundamental del proyecto es su carácter de ciencia abierta, lo que garantiza que la información esté disponible en tiempo real para todo el público.

Precisó que el proyecto está enfocado en brindar seguridad a los dispositivos y estabilidad a la transmisión, y se expandirá con criterios científicos rigurosos.

Acotó el ingeniero que su naturaleza escalable permite proyectar su uso no solo en entornos urbanos, sino también en zonas rurales, «porque también podría utilizarse para medir la incidencia de lluvia y la dirección de los vientos para cultivos».

​Finalmente, Vázquez confía que con la puesta en marcha de esta iniciativa, Caracas se convertirá en una ciudad limpia y tecnológica para la próxima década.

«Me imagino una ciudad inteligente donde todos los ciudadanos sepan a cada momento las condiciones de cada punto de la ciudad y se tenga noción del impacto directo de una política pública que se tome instantáneamente», expresó.

Con este avance, enmarcado dentro de la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández-Moran, el IVIC apuesta por la modernización urbana y por la soberanía tecnológica aplicada al bienestar social, es por ello que el proyecto invita a instituciones y comunidades a sumarse a esta red que promete posicionar a la capital venezolana a la vanguardia.

F/Mincyt
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Venezuela desmantela y retira el Reactor Experimental RV-1 con los debidos protocolos de seguridad

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, a través de un comunicado oficial, informó que el combustible nuclear del Reactor Experimental RV-1 del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), concebido por el Dr. Humberto Fernández-Morán, fue extraído con los debidos protocolos de seguridad.

A continuación, texto íntegro del comunicado:

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela informa que el Reactor Experimental RV-1 del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), concebido por el Dr. Humberto Fernández-Morán, finalizó su ciclo operativo en 1991. Posteriormente, en 1997, junto con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), se decidió su clausura definitiva, iniciándose operaciones de retirada parcial del combustible nuclear gastado y de custodia técnica del material restante, conforme a los protocolos internacionales de seguridad aplicables.

Esta transición permitió avanzar hacia una nueva etapa de reconversión científica, tecnológica y sanitaria, materializada posteriormente en la Planta de Esterilización por Rayos Gamma (Pegamma), orientada a aplicaciones pacíficas de alto impacto social.

El material que no fue extraído durante las operaciones realizadas a finales de la década de 1990 permaneció desde entonces bajo condiciones seguras de enfriamiento, control y almacenamiento, a la espera de que los actores internacionales responsables de su origen, recepción y salvaguardias adoptaran las medidas correspondientes. Durante comunicó reiteradamente al OIEA la necesidad de retirar las fuentes y materiales en desuso que aún permanecían en el país.

El ataque militar perpetrado el 3 de enero de 2026 en las inmediaciones de las instalaciones del IVIC, a escasos 50 metros del antiguo reactor, incrementó objetivamente el nivel de riesgo y confirmó la urgencia de ejecutar una operación que Venezuela venía solicitando desde hacía largo tiempo.

En consecuencia, entre el 18 y el 29 de abril de 2026 se llevó a cabo una operación segura de contención, extracción, transporte terrestre y embarque del material nuclear restante desde el IVIC hasta los muelles de Puerto Cabello. En dicha operación participaron el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología y las instancias nacionales competentes, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA), adscrita al Departamento de Energía de los Estados Unidos (DOE), así como el Reino Unido, encargado de la gestión del transporte marítimo especializado. El OIEA supervisó las salvaguardias, realizó la verificación técnica correspondiente, acompañó institucionalmente el proceso y brindó capacitación al personal nacional.

Todas las actividades se desarrollaron conforme a los más altos estándares internacionales de seguridad física, protección radiológica, transporte y control de material nuclear, desempeño reconocido expresamente por los equipos técnicos participantes.

Con esta operación, la República Bolivariana de Venezuela reafirma su compromiso histórico con la ciencia para la paz, la protección de la población, la cooperación internacional responsable y el cumplimiento de sus obligaciones derivadas del Tratado de Tlatelolco, del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares y del Acuerdo de Salvaguardias suscrito con el ΟΙΕΑ.

Caracas, 7 de mayo de 2026.

REDACCIÓN MAZO
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IVIC inicia ciclo de debates para descolonizar la ciencia nacional

El Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), a través del Centro de Estudios de Transformaciones Sociales, inició este miércoles un ciclo de conferencias itinerantes para debatir y disentir epistemológicamente sobre la descolonización de la ciencia.

Esta red de saberes permitió, en los espacios del auditorio J.J. Castillo de la Torre Ministerial de Ciencia y Tecnología, replantear desde varias aristas científicas otro desarrollo de las ciencias, más justo, equitativo, incluyente y, sobre todo, ceñido a la bioética.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de la viceministra para la Comunalización de la Ciencia para la Producción, Danmarys Hernández, quien señaló que el encuentro se realiza “desde una mirada sistémica del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología en el país”.

Exhortó a los presentes a protagonizar el encuentro de saberes e ideas “desde la pertinencia, la participación, porque como servidores y servidoras públicas, estamos aquí para transformar al país”.

Finalmente, señaló que debemos vernos “desde el sur global, adentrarnos en la raíz de nuestra ciencia para reconectarnos y seguir transformando realidades”.

Por su parte, la investigadora y jefa del Centro de Estudios de Transformaciones Sociales, Ximena González Broquen, en su ponencia Descolonizando el sistema de evaluación científico hegemónico: Criterios, prácticas y horizontes, sostuvo que para poder hacer “una ciencia con justicia cognitiva, para poder hacer una ciencia descolonial, es necesario abrir los cánones”.

González Broquen se replantea el modo para descolonizar la forma en que se produce conocimiento a través de una ciencia abierta que permita una transformación auténtica.

Durante el debate de ideas, el antropólogo e investigador del Centro de Estudios de las Transformaciones Sociales, José Romero Losacco afirmó que «el papel que juega la ciencia en la posverdad debe ser entendido primero fuera del consenso que nos presenta la posverdad».

Aseveró que no debe verse simplemente como una anomalía del sistema o una cuestión que aparece exclusivamente por el manejo de las redes sociales y la proliferación de noticias falsas, sino «como un desapego hacia la verdad, producto de una suerte de huelga de credibilidad general frente a una verdad que ya no representa a las grandes mayorías».

Asimismo, el doctor en Ciencia de la Universidad de Oxford, Guillermo Barreto, en su ponencia denominada La ciencia moderna como fetiche en el debate internacional sobre el problema ambiental, planteó el hecho ambiental y la catástrofe planetaria que vive la humanidad.

El biólogo, egresado de la Universidad Simón Bolívar, sostiene que la ciencia moderna no necesariamente está concebida para resolver el problema ambiental creado por el propio sistema. De allí el aporte del «concepto de ecología de saberes, que tiene que ver básicamente con el reconocimiento de varios sistemas de conocimiento».

El expositor señala que no se niega la existencia de la ciencia moderna, «pero existen otros sistemas de conocimiento para preservar la vida de la tierra, del medio ambiente, con la incorporación de otros conocimientos que puedan ofrecer soluciones verdaderas».

Tal es la experiencia del manejo del fuego en la Gran Sabana con el plan intercultural con la participación de científicos, bomberos forestales y la comunidad del pueblo indígena Pemón.

Barreto aseguró que cuando se integran voluntades se logra potenciar el conocimiento en favor de soluciones «que ayuden a salvar al humano, salvar la tierra, salvar la biosfera completa».

F/Mincyt
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IVIC desarrolla fármacos de moléculas pequeñas para optimizar tratamiento contra el cáncer

El Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), a través del Centro de Medicina Experimental, lidera un proyecto de vanguardia enfocado en la inmunoterapia de moléculas pequeñas, una alternativa terapéutica que busca potenciar el sistema inmune de los pacientes para combatir células tumorales de manera más eficiente y a menor costo.

Durante un nuevo episodio de 5 Minutos de Ciencia, el investigador del IVIC, Alí Mijoba, explicó que, a diferencia de las inmunoterapias convencionales basadas en proteínas (compuestos biológicos complejos), el uso de moléculas químicas de síntesis ofrece ventajas estratégicas en la lucha contra enfermedades como la leucemia, linfomas y tumores sólidos.

Aseguró que uno de los principales aportes de esta investigación es la capacidad de penetración de estos compuestos. Según Mijoba, las moléculas pequeñas tienen mayor facilidad para atravesar tejidos y llegar al blanco específico de la célula.

«A diferencia de la quimioterapia tradicional, que ejerce un efecto citotóxico tanto en células cancerígenas como en sanas, estas moléculas se diseñan para actuar sobre puntos de control inmunitario específicos, reactivando linfocítos y células NK para destruir el tumor sin afectar el tejido sano», señaló el experto.

Agregó que el desarrollo de esta línea de investigación en el país responde también a una necesidad estratégica. Precisó que actualmente, los tratamientos biológicos son de alto costo y enfrentan limitaciones logísticas para su importación.

«En nuestro Instituto desarrollamos o estamos abordando un proyecto para desarrollar compuestos o fármacos de moléculas químicas que actuarían o incentivarían la estimulación del sistema inmunitario, a través de la inhibición de puntos de control inmunitario, que es una de las estrategias para estimular nuestro sistema inmune», enfatizó.

Asimismo, explicó que la producción de inmunoterapia con compuestos químicos implicaría menor costo de fabricación y síntesis, la infraestructura menos compleja en comparación con la requerida para productos biológicos y mayor accesibilidad para los pacientes que requieren tratamientos prolongados.

«El proyecto que llevamos a cabo en el IVIC, es un proyecto que está en sus inicios, donde ya la parte de la síntesis y de la obtención de los compuestos ya se ha realizado y hay algunos resultados prometedores in vitro”, manifestó.

Dijo que todavía faltan experimentos que hacer para ser considerado o escalar a posibles ensayos en vivo o clínicos más adelante.

Con este avance, el Gobierno Bolivariano, a través del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), reafirma su compromiso con el desarrollo de la ciencia aplicada que brinde soluciones reales a la salud pública nacional.

F/Mincyt
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El IVIC impulsa alternativa proteica para reducir la importación de alimento animal

El Laboratorio de Nutrición y Alimentación Animal del Centro de Biotecnología Agrícola (CBA) del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) completó con éxito la fase experimental de un proyecto clave para transformar la matriz productiva del país.

En el marco de la línea de investigación “Desarrollo de nuevas tendencias proteicas como fuentes de materia prima para alimentos animales”, el equipo ejecutó un ensayo de campo de alto impacto durante 42 días.

El objetivo: evaluar biológicamente la Quimosina, una proteína recombinante obtenida por el Dr. José David Rosales, investigador del Centro de Biofísica y Bioquímica del IVIC.

El estudio se realizó en unidades de pollos de engorde de la línea Ross 308, analizando el desempeño productivo y la respuesta fisiológica de las aves ante esta nueva alternativa proteica. Los resultados marcan un antes y después en la búsqueda de soluciones soberanas, eficientes y escalables.

El corazón de este trabajo es reducir la dependencia de fuentes proteicas importadas para la fabricación de alimentos balanceados. Al desarrollar y validar tecnología propia dentro de sus instalaciones, el IVIC reafirma su compromiso con el fortalecimiento de la seguridad agroalimentaria del país.

Este esfuerzo conjunto entre el Centro de Biotecnología Agrícola y el Centro de Biofísica y Bioquímica demuestra el inmenso potencial de la ciencia venezolana para generar alternativas económicas y escalables, con impacto directo y positivo en el sector productivo nacional.

F/Mincyt con Información IVIC 
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Investigador del IVIC revoluciona la inmunoterapia y el tratamiento antiparasitario

En un mundo donde las grandes farmacéuticas suelen priorizar mercados rentables, la ciencia venezolana alza la voz para atender a los más vulnerables. El Dr. Ali Mijoba, investigador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y reciente ganador del Premio Arnoldo Gabaldón 2025, cumple más de una década en la búsqueda de terapias alternativas para las llamadas «enfermedades olvidadas».

Contra el silencio de las enfermedades tropicales

Para el Dr. Mijoba, experto en química medicinal, enfermedades como la malaria, el Chagas y la leishmaniasis no están en el olvido por falta de importancia sanitaria, sino por falta de interés de la industria farmacéutica comercial que limita el descubrimiento de nuevos tratamientos accesibles.

«Se requieren nuevas terapias y mayor financiamiento. Los países afectados deben abordarlo como política pública, haciéndose cargo de la investigación básica, orientada a la erradicación de estas enfermedades», afirma el investigador, quien desarrolla su labor en el Laboratorio de Fisiopatología del Centro de Medicina Experimental Dr. Miguel Layrisse del IVIC.

Su carrera, iniciada con investigaciones sobre la síntesis de compuestos noveles contra la malaria, ha evolucionado hasta convertirse en un referente en el diseño racional de fármacos que atacan parásitos de la familia trypanosomatidae, responsables de patologías que generan altos índices de mortalidad y morbilidad en el país.

El futuro: inmunoterapia y reposicionamiento de fármacos

Más allá de la búsqueda de terapias antiparasitarias, el Dr. Mijoba lidera actualmente un proyecto novedoso, inspirado en recientes estudios sobre puntos de control inmunitario: el uso de la inmunoterapia para combatir el cáncer.

La estrategia es ingeniosa y eficiente: el reposicionamiento de fármacos a través de la optimización selectiva de actividades secundarias (enfoque SOSA). El equipo trabaja con derivados de fármacos ya aprobados por autoridades sanitarias y libres de patente. Al usar medicamentos con perfiles de seguridad conocidos, como molécula andamio para el diseño de nuevos fármacos, el IVIC logra «adelantar camino» en las fases preclínicas, disminuyendo la probabilidad de efectos adversos.

¿Cómo funciona esta nueva frontera científica?

Activación celular: Los compuestos buscan activar células inmunitarias clave en la inmunidad antitumoral como los Linfocitos T y las Células NK a través del bloqueo de puntos de control inmunitario, que son proteínas de las células del sistema inmune que actúan como «frenos» de la respuesta inmune.

En estudios preliminares in vitro, algunos de los compuestos han mostrado actividad en líneas celulares de leucemias y linfomas. Esto abre la posibilidad de que esta estrategia sirva tanto para tumores sólidos como para otros tipos de cáncer.

La labor del Dr. Mijoba demuestra que la ciencia básica en Venezuela no es solo teoría, sino una herramienta de soberanía sanitaria. Su enfoque combina la rigurosidad química con una profunda sensibilidad social, transformando laboratorios en centros de esperanza para enfermedades que el mercado decidió ignorar.

F/Mincyt – IVIC
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Investigador del IVIC lidera síntesis de compuestos contra el Alzheimer y el Parkinson

William Jacinto Vera Vegas, químico orgánico con 35 años de trayectoria en el Centro de Química Dr. Gabriel Chuchani del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), impulsa un innovador proyecto de síntesis de derivados del ácido quinurénico. Esta investigación posee un alto potencial farmacológico para combatir enfermedades neurodegenerativas de gran impacto global, como el Alzheimer y el Parkinson.

La química orgánica, fundamental para comprender la composición de los seres vivos, actúa en este proyecto como el puente conector entre la biología, la medicina y la farmacia. Desde el Laboratorio de Síntesis Orgánica y Productos Naturales, el equipo de expertos desarrolla rutas sintéticas para obtener compuestos biológicamente activos con propiedades medicinales de avanzada.

El proyecto actual se centra en el ácido quinurénico, un neuroprotector endógeno que el cerebro produce de forma natural y cuya concentración aumenta ante la presencia del Alzheimer. “En colaboración con el Laboratorio de Fisicoquímica Teórica de Materiales, a cargo del Dr. David Coll, estudiamos la interacción de la enzima acetilcolinesterasa con derivados del ácido quinurénico”, destacó Vera.

El especialista explicó que el objetivo principal es intervenir en la degradación de la acetilcolina, el neurotransmisor responsable de la comunicación entre neuronas.

“Lo que tratamos de hacer es bloquear la enzima temporalmente para aumentar la concentración de este neurotransmisor, mejorando las funciones cognitivas de los pacientes: memoria, destreza, capacidad de pensamiento y raciocinio”, indicó el investigador.

Un aspecto distintivo de esta investigación es el uso de programas computacionales de simulación de última generación. Estas herramientas permiten identificar los compuestos con mayor energía de afinidad hacia la enzima antes de pasar a la fase experimental.

“Escogemos los mejores compuestos a sintetizar, con las mejores propiedades farmacocinéticas y la menor toxicidad, para posteriormente hacer pruebas in vivo”, aseguró Vera Vegas.

Con tres décadas de colaboración junto al Dr. Ajoy Kumar Banerjee —Premio Nacional de Ciencia y recientemente homenajeado por el instituto—, Vera Vegas reafirma el valor del talento humano formado en el país. “Todo se hace en pro del beneficio de la población, del país, del desarrollo científico nacional y, lo más importante, hecho a mano, hecho en Venezuela”, afirmó con orgullo.

Este avance refuerza el compromiso del IVIC con la soberanía tecnológica y la salud pública, posicionando a Venezuela como un referente en química orgánica aplicada al servicio de la humanidad.

F/Mincyt