El Programa Mundial de Alimentos (PMA) alertó que la prolongación del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán hasta el mes de junio podría provocar que 45 millones de personas adicionales caigan en situación de inseguridad alimentaria en el mundo. Actualmente, el organismo estima que 319 millones de personas ya padecen hambre a nivel global.
El director ejecutivo adjunto del PMA, Carl Skau, explicó que la inestabilidad geopolítica está generando graves presiones sobre las cadenas de suministro y los sistemas de asistencia humanitaria.
Según el funcionario, el organismo enfrenta un aumento del 18 % en los costos operativos, impulsado por el incremento del precio de los combustibles y los retrasos en los cargamentos, lo que ha colocado la logística de ayuda humanitaria al borde de una crisis incluso mayor a la registrada durante la pandemia.
Además, la interrupción de rutas comerciales en zonas estratégicas, particularmente en Irán y Pakistán, ha paralizado el envío de suministros hacia países como Afganistán. A esto se suma la tensión en el estrecho de Ormuz, paso clave por donde transita cerca del 25 % del suministro mundial de fertilizantes.
El PMA advirtió que esta situación podría afectar gravemente la producción agrícola en países vulnerables de África y Asia, especialmente en naciones como Somalia y Kenia, donde la escasez de fertilizantes amenaza con provocar malas cosechas.
Skau recordó que el 75 % de la población que sufre hambre en el mundo vive en zonas afectadas por guerras o desastres climáticos, por lo que el agravamiento de los conflictos armados podría profundizar aún más la crisis alimentaria global.
