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Ecuador enfrenta grave crisis alimentaria: más de 2,8 millones padecen hambre, según la ONU

Ecuador se ubica entre los países de América Latina con mayores problemas de acceso a alimentos, al registrar que una de cada seis personas vive en condición de inseguridad alimentaria, de acuerdo con cifras del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas.

El organismo estima que más de 2,82 millones de ecuatorianos, equivalentes al 15 % de la población, no cuentan con acceso suficiente a alimentos, lo que posiciona al país como el tercero con mayor prevalencia de hambre en la región, solo por detrás de Honduras y Haití.

El Mapa del Hambre del PMA advierte que esta situación se enmarca en una crisis alimentaria global en expansión. Actualmente, 318 millones de personas sufren hambre aguda en 68 países, una cifra que duplica los registros de 2019. Entre los factores que impulsan este deterioro destacan los conflictos armados, el impacto climático, las tensiones económicas y los desplazamientos forzosos.

A escala internacional, Haití comparte con Sudán del Sur la mayor tasa de inseguridad alimentaria del mundo, con 53 % de su población afectada. Yemen y Sudán figuran también entre los países con mayores niveles de emergencia, mientras que Nigeria, Gaza y otras naciones permanecen en fase crítica de hambruna, según la clasificación internacional.

El informe también alerta que la escalada del conflicto en Oriente Medio ha incrementado el riesgo para 45 millones de personas, profundizando una crisis humanitaria global que amenaza la estabilidad alimentaria en múltiples regiones.

Los datos reflejan un escenario preocupante para Ecuador y evidencian el impacto social de las dificultades económicas en la región, mientras organismos internacionales reiteran la urgencia de respuestas estructurales para contener el avance del hambre.

T/CO
PMA Conflictos bélicos

PMA advierte que conflicto en Oriente Medio podría sumar 45 millones de personas al hambre mundial

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) alertó que la prolongación del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán hasta el mes de junio podría provocar que 45 millones de personas adicionales caigan en situación de inseguridad alimentaria en el mundo. Actualmente, el organismo estima que 319 millones de personas ya padecen hambre a nivel global.

El director ejecutivo adjunto del PMA, Carl Skau, explicó que la inestabilidad geopolítica está generando graves presiones sobre las cadenas de suministro y los sistemas de asistencia humanitaria.

Según el funcionario, el organismo enfrenta un aumento del 18 % en los costos operativos, impulsado por el incremento del precio de los combustibles y los retrasos en los cargamentos, lo que ha colocado la logística de ayuda humanitaria al borde de una crisis incluso mayor a la registrada durante la pandemia.

Además, la interrupción de rutas comerciales en zonas estratégicas, particularmente en Irán y Pakistán, ha paralizado el envío de suministros hacia países como Afganistán. A esto se suma la tensión en el estrecho de Ormuz, paso clave por donde transita cerca del 25 % del suministro mundial de fertilizantes.

El PMA advirtió que esta situación podría afectar gravemente la producción agrícola en países vulnerables de África y Asia, especialmente en naciones como Somalia y Kenia, donde la escasez de fertilizantes amenaza con provocar malas cosechas.

Skau recordó que el 75 % de la población que sufre hambre en el mundo vive en zonas afectadas por guerras o desastres climáticos, por lo que el agravamiento de los conflictos armados podría profundizar aún más la crisis alimentaria global.

T/CO
cuba copia

Canadá destina 5,8 millones de dólares en ayuda humanitaria para Cuba

El Gobierno de Canadá anunció la liberación inmediata de 8 millones de dólares canadienses —equivalentes a 5,8 millones de dólares estadounidenses— para atender la crisis alimentaria y sanitaria que enfrenta Cuba. La decisión se produce semanas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declarara una “emergencia nacional” contra la isla y amenazara con imponer aranceles a terceros países.

Según el Ministerio de Asuntos Exteriores canadiense, los fondos estarán dirigidos a enfrentar el deterioro de las condiciones de vida, marcado por la escasez de combustible que ha provocado apagones prolongados, los daños persistentes ocasionados por el huracán Melissa el año pasado y el aumento de la inseguridad alimentaria. Los recursos serán canalizados a través del Programa Mundial de Alimentos y UNICEF para garantizar atención nutricional a los sectores más vulnerables.

“Canadá se solidariza con el pueblo cubano y proporciona asistencia dirigida para atender necesidades urgentes”, declaró la ministra de Exteriores, Anita Anand, al confirmar que Ottawa prioriza la respuesta humanitaria ante el agravamiento de la situación en la isla.

En paralelo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), adscrita al Departamento del Tesoro de EE.UU., informó que Washington estaría dispuesto a aplicar una política de concesión de licencias favorable a solicitudes específicas para la reventa de petróleo de origen venezolano con destino a Cuba. Para optar a esta flexibilización, las transacciones deberán cumplir con los términos de la Licencia General 46A sobre Venezuela, aunque no se exigirá que los solicitantes tengan una entidad establecida en territorio estadounidense.

No obstante, la medida mantiene múltiples restricciones. Se prohíben operaciones que beneficien a entidades vinculadas a las fuerzas armadas o servicios de inteligencia cubanos, así como transacciones consideradas no “comercialmente razonables”, pagos en oro, criptomonedas o esquemas de intercambio de deuda. También continúan vetadas operaciones que involucren a determinados países y el uso de buques sancionados.

El anuncio ocurre en el contexto de las sanciones energéticas impuestas por Washington desde enero y de la política de presión sobre Venezuela, principal proveedor histórico de crudo para la isla. Mientras Canadá canaliza apoyo humanitario directo, la política estadounidense mantiene condicionamientos que limitan el alcance de cualquier flexibilización en materia energética.

T/CO