Camarada Llamara 11072026

Ni ciegos ni ignorantes por Carolina Escarrá Gil

En estos días de gran incertidumbre en Venezuela, a partir de una tragedia natural como el doblete sísmico del 24 de junio, que ha enlutado a muchas familias venezolanas con las cuales nos solidarizamos por esta vía, han proliferado narrativas como la de una falsa alerta de sunami en las primeras horas; la supuesta inacción del gobierno bolivariano; la entrega del país a fuerzas extranjeras; la venta de niños y de órganos en el mercado negro, la entrega del aeropuerto internacional de Maiquetía, y hasta el entierro de los cuerpos sin vida en fosas comunes.

Estas narrativas han sido contrarrestadas con verdades oficiales corroboradas por organismos y expertos internacionales en manejo de desastres naturales; por las autoridades competentes; por grupos del sector público y privado tanto en salud, como construcción y hasta por el organismo encargado de los cementerios.

Laboratorios

Muchas de esas narrativas han sido evidentemente planificadas y elaboradas en laboratorios de operaciones psicológicas, lo cual se puede dilucidar del tipo de música, imágenes, luces, mensajes, símbolos, etc.

De acuerdo con el Diccionario de Términos del Ejercito de los Estados Unidos, la definición de operación psicológica está ligada a la definición de guerra psicológica, definiendo la manera como es usada por la mayoría de esos laboratorios mediáticos.

Dicha definición incluye en el propio concepto de operaciones psicológicas la “guerra psicológica” como el “uso planificado de la propaganda y otras acciones psicológicas que tienen el propósito principal de influir sobre las opiniones, emociones, actitudes y comportamiento de los grupos extranjeros hostiles en tal forma como para apoyar el logro de los objetivos nacionales”, abarcando además “aquellas acciones políticas, militares, económicas e ideológicas planeadas y ejecutadas para crear en los grupos extranjeros, neutrales o amigos, las emociones, actitudes o comportamiento para apoyar el logro de los objetivos nacionales”.

Los objetivos

Podemos cambiar el término “objetivos nacionales” por objetivos económicos, de clase, de grupos de interés, empresariales, o todos aquellos que puedan ser financiados con altas sumas de dinero recibidas durante más de 20 años por instancias que hoy en día ni siquiera existen oficialmente como la Usaid, o grupos de interés supremacistas europeos, ingleses, canadienses u otros como ha sido demostrado por investigaciones que demuestran el financiamiento a partidos políticos, grupos de presión y ONGs, que han actuado en función de desconocer el proceso bolivariano iniciado con la victoria de Hugo Chávez como presidente constitucional en 1999, deslegitimar el estado de derecho e incluso atentar contra el estado-nación venezolano.

Lo interesante es cómo en esas narrativas y laboratorios se instrumentaliza gente que “pesca en río revuelto” como el caso del llamado “topo de la Guaira” desenmascarado por la gente de la zona como un delincuente común que probablemente estaba recibiendo apoyo adicional por manifestarse en contra de las acciones del gobierno; o por gente que vive muy tranquila en otros países como migrante cargado de emociones negativas contra su propio país y su propia gente, debido, precisamente, a creerse y difundir esas narrativas acorde con su nivel de ignorancia y desfase de la realidad concreta.

Agnotología

En cuanto a la ignorancia, hay un término muy interesante que es la “agnotología”, la cual se centra en el “estudio de la ignorancia, especialmente la inducida deliberadamente mediante información errónea o manipulada”, con un fin específico y 3 características según los estudios de campo desarrollados por Robert Proctor e Ian Bolin en la década de 1990.

Estas características son la “Ignorancia inducida deliberadamente” a través de la “desinformación, manipulación de datos científicos o supresión de información relevante, con fines comerciales, políticos o sociales; la “Ignorancia estructural o pasiva” debido a las “limitaciones en el acceso a la información, segregación social o barreras culturales” para el acceso o la “difusión del conocimiento”; y la “Ignorancia como estrategia” generando “dudas” que se pueden utilizar para “confundir al público, retrasar avances científicos o influir en la opinión pública”.

En las narrativas negativas que se generaron en torno a la respuesta del gobierno bolivariano ante el doblete sisimico y sus consecuencias especialmente en la llamada zona cero como es el Estado La Guaira, vemos la ignorancia como estrategia, inducida deliberadamente por pseudo influencers, que influyen sobre gente que a su vez tiene ignorancia estructural.

Grandes comunicadores

Ya decía el libertador Simón Bolívar que “un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción” y parece que vaticinaba no solo lo que podía suceder en Venezuela o en América Latina, sino en el mundo entero, donde ciertas empresas utilizan la agnotología como estrategia de control para sus fines supremacistas.

Sin embargo, en Venezuela, hemos tenido la posibilidad de contar con grandes comunicadores como Hugo Chávez y Nicolás Maduro que además fueron y siguen siendo grandes formadores de conciencia para la movilización y la transformación, a través de la verdad.

Hoy en día, en el marco de las adversidades que se han generado este año 2026, contamos con un gobierno responsable que informa de manera oportuna, que actúa de manera diligente y que ha sabido actuar y desmontar comunicacionalmente con la verdad, cada una de esas narrativas de laboratorio.

Especialmente, con una presidenta encargada que ha sabido responder con elementos científicos, datos específicos e indicadores referidos a protocolos internacionales, ante las injurias de pseudo periodistas sesgados que en el marco de su propia ignorancia que usan como estrategia de las agencias que les pagan, han querido manipular, generar dudas, y sumar a las operaciones psicológicas estratégicamente, la agnotología.

Amor y solidaridad

También hemos contado con el amor y la solidaridad de una Fuerza Armada Nacional Bolivariana que es expresión de lo que Chávez denominó la unión cívico militar a lo cual Maduro incorporó el aspecto policial. Una institucionalidad consciente y cónsona con los intereses del pueblo venezolano, de nuestro bienestar, del bienestar de la nación, como parte de un todo cohesionado en la doctrina de seguridad nacional en función de la defensa de la Patria y de nuestra gente.

Pero sobre todo, contamos con un pueblo consciente que en su desborde de solidaridad, luego de la declaratoria de emergencia y de ciertas decisiones tomadas por el ejecutivo nacional que incluyeron un registro de voluntarios y la militarización de la Guaira, así como el llamado a fuerzas de rescate nacionales e internacionales; supo escuchar, esperar y actuar para colocar su grano de arena, dejando a las fuerzas correspondientes hacer su trabajo.

Ni ciegos ni ignorantes

Como pueblo, en esta primera fase, y a pesar de los dolores y de las experiencias individuales pues muchos de nosotros perdimos a alguien o fuimos afectados también en Caracas y en otras ciudades, actuamos mayoritariamente de manera organizada, movilizando, donando a través de los centros de acopio, apoyando en los refugios, aportando, informando y no haciéndonos eco de las matrices negativas que buscaban generar caos.

Ahora vienen nuevas fases luego de la tragedia. El renacer de Venezuela como el ave fénix. Sigue siendo importante el apoyo y la solidaridad de todos y todas, así como de la comunidad internacional. Sigamos aportando y sigamos informando con la verdad. Los laboratorios no nos pueden vencer pues no somos ciegos ni ignorantes.

T / Carolina Escarrá Gil
F / Cortesía

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