Voceras y Voceros de las comunidades han comenzado a reorganizarse para atender las necesidades más urgentes de las familias que permanecen fuera de sus hogares y acompañar el proceso de recuperación comunitaria.
En Tanaguarena, uno de los sectores impactados por la emergencia, distintos espacios comunitarios han servido como punto de encuentro para coordinar la recepción y distribución de ayuda humanitaria, así como la atención de personas que permanecen en campamentos de transición o que continúan resguardadas fuera de sus viviendas mientras los organismos competentes realizan las evaluaciones estructurales de los edificios afectados.
Desde el Consejo Comunal Tanariomar, perteneciente a la Comuna Fabricio Ojeda, la Vocera de planificación María Elena Pacheco, explicó que, pese a las dificultades que atraviesan las propias organizaciones comunitarias tras la emergencia, se han venido articulando esfuerzos para canalizar la ayuda hacia quienes más la necesitan.
“La ayuda ha sido muy grande, gracias a Dios, y hemos podido ayudar a personas que, aun no siendo vecinas de nuestra comunidad, las hemos atendido. Estamos con los brazos abiertos para todo aquel que necesite una botellita de agua, un plato de comida, un papel higiénico o un kit de niños”, expresó Pacheco.
Pacheco explicó que, desde este espacio comunitario, se han distribuido insumos para las familias no solo de Tanaguarena, sino también a habitantes de sectores como Naiguatá, Anare y Los Caracas, donde las dificultades de acceso han complicado la llegada de suministros durante los primeros días posteriores a la emergencia.
