Este miércoles, es el Día Mundial de las Abejas, una fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que se celebra desde el año 2018, con el fin de concienciar sobre el papel crucial de las abejas en la polinización, la biodiversidad y la seguridad alimentaria mundial.
También, con la fecha, que se declaró por corresponder al nacimiento de la pionera de la apicultura moderna, Anton Janša, se busca proteger los hábitats y el fomento de la apicultura sostenible. Janša procede de una familia de apicultores de Eslovenia, donde la apicultura es una importante actividad agrícola de larga tradición.
La polinización de las abejas mantiene vivo el equilibrio de los ecosistemas y permite que muchos de los alimentos que consumimos existan. Además, las abejas ayudan a mantener la estabilidad climática, favorecen los sistemas agrícolas más sostenibles, reducen la dependencia de cultivos intensivos y disminuyen indirectamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
Al transportar el polen de una flor a otra, las abejas consiguen que haya una variedad de frutas, verduras y semillas, y hace que las cosechas sean de mejor calidad, para contribuir así a la seguridad alimentaria y la nutrición.
Las prácticas agrícolas agresivas, los pesticidas y el cambio climático, han provocado una pérdida masiva de los hábitats de las 20 mil especies de abejas conocidas. Al menos 5 mil especies no han sido vistas desde los años 90, por lo que estamos ante una crisis silenciosa pero todavía reversible.
Pequeñas acciones pueden marcar una gran diferencia en la conservación de las abejas, entre las que figuran plantar flores nativas, evitar pesticidas, dejar agua limpia en los jardines, y apoyar a los productores y apicultores.
