El sector transporte de Bolivia inició este martes un paro nacional de 24 horas en demanda de soluciones inmediatas por parte del Gobierno de Rodrigo Paz, tras denunciar el agotamiento de las instancias de diálogo y el incumplimiento de compromisos previos.
Entre las principales exigencias destacan mejoras urgentes en la red vial, así como garantías en el abastecimiento y la calidad del combustible. Los trabajadores del volante reclaman además compensaciones por daños mecánicos atribuidos a la denominada “gasolina basura” distribuida por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
La jornada de protesta se desarrolla mediante bloqueos en importantes arterias viales de los departamentos de Oruro, La Paz, Cochabamba y Tarija, con la participación de vehículos de carga pesada, autobuses y unidades particulares, lo que ha generado afectaciones en el traslado de pasajeros y mercancías.
Voceros del gremio advirtieron que, de no obtener respuestas concretas, las acciones podrían escalar a un paro de 48 horas o incluso a una movilización de carácter indefinido en todo el territorio nacional.
Por su parte, el Ejecutivo ha reiterado su disposición al diálogo con el objetivo de evitar mayores impactos en la población, aunque los transportistas insisten en sostener un encuentro directo con el presidente para concretar soluciones.
