El wixárika, lengua originaria de México, junto con otras expresiones culturales de la capital azteca, continúa siendo parte de un patrimonio vulnerable que requiere promoción y preservación para evitar su desaparición.
La defensa del wixárika y de las 67 lenguas indígenas con 369 variantes es la misión de Uru Temai, conocido como Flecha Joven, escritor wirrárika que ha dedicado más de cuatro décadas a mantener viva esta tradición lingüística en el uso popular.
De acuerdo con especialistas, al menos el 60 por ciento de estas lenguas está en riesgo de desaparecer, y muchas comunidades enfrentan el desafío de hablar idiomas que apenas son conocidos fuera de su propio entorno.
Un factor decisivo en esta amenaza es la discriminación estructural, que provoca que los propios hablantes eviten transmitir su lengua a nuevas generaciones para protegerlas de la segregación social.
“Tenemos una gran tarea de poder ingeniarnos cómo hacer visible que estas lenguas se consoliden mejor como una lengua viva, rica, que no se pierda en poco tiempo”, declaró el escritor Uru Temai.
El antropólogo Diego Prieto, doctor en Culturas Vivas de la Secretaría de Gobierno Federal, señaló que las lenguas originarias son aptas para contribuir de manera transversal a cualquier género literario, desde la poesía hasta el relato, sin necesidad de encasillarlas en el folclore latinoamericano.
En este contexto, el Gobierno de México impulsó el Premio de Literaturas Indígenas de América, con un reconocimiento de 6.000 dólares, destacando la literatura como vehículo de conocimiento y divulgación.
Todas estas iniciativas se inscriben en el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas 2022-2032, promovido por la UNESCO, cuyo objetivo es garantizar la preservación y revitalización de las lenguas originarias en el continente.
