La presidenta de México, Claudia Sheinbaum anunció este miércoles que mantiene diálogos con Estados Unidos y Cuba, con el objetivo de aliviar tensiones entre ambos países, luego de que Washington amenazara con la imposición de aranceles a países que suministren petróleo a la isla caribeña, una medida que recrudece el bloqueo impuesto hace más de seis décadas.
«Depende de los dos Gobiernos, no solamente de la voluntad del Gobierno de México, sino de la voluntad del Gobierno de Cuba y de la voluntad del Gobierno de EEUU», enfatizó la mandataria en una rueda de prensa.
El gobierno mexicano puntualizó que su postura se fundamenta en los principios de autodeterminación de los pueblos, la no intervención y la defensa de los derechos humanos, además de enfatizar que la mediación depende de «las condiciones (…) que pudiera estar estableciendo el gobierno de cuba».
«Los únicos que pueden decidir sobre el Gobierno en Cuba son los cubanos», enfatizó la presidenta Sheinbaum, a la vez que resaltó que México enfoca sus esfuerzos en «la solución pacífica de los conflictos» como se encuentra estipulado en la constitución.
Asimismo, la mandataria mexicana reafirmó que continuará enviando suministros a Cuba, «Nosotros vamos a seguir enviando ayuda, apoyando no solamente al Gobierno, apoyando al pueblo de Cuba, sino (que) también ya hay muchas iniciativas ciudadanas», destacó.
«Los barcos ya vienen de regreso para poder cargar nuevamente, y en la medida que podamos ayudar, lo vamos a hacer», añadió, en relación a los dos buques con más de 800 toneladas de víveres que arribaron a la nación caribeña la semana pasada.
Por su parte, Cuba anunció que los suministros enviados por México serán distribuidos en varias provincias al oeste del país, con especial prioridad en la población vulnerable, niños, embarazadas y adultos mayores.
De esta manera, el Gobierno de Cuba alertó que las resientes restricciones impuestas por Washington han provocado una severa escasez de combustible en la nación caribeña, impactando negativamente tanto en la vida de las personas como en el desarrollo económico.
Décadas de agresión, bloqueo y asfixia económica
El bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, establecido desde la década de 1960, representa un complejo entramado legal de medidas de coacción y agresión económicas. Este sistema, calificado como genocida, unilateral y extraterritorial, incorpora restricciones financieras y una marcada persecución, extendiéndose a lo largo de más de seis décadas.
Su propósito declarado es la asfixia e inmovilidad económica de la Isla, buscando afectar su desarrollo socioeconómico, infligir sufrimiento a la población cubana y, en última instancia, forzar un cambio de régimen. Las consecuencias económicas de esta política son significativas. A precios corrientes, los daños acumulados en la economía cubana ascienden a más de 170.677 millones de dólares.
Para contrarrestar las fluctuaciones del valor del dólar, y tomando en cuenta el valor del oro en el mercado internacional, los perjuicios acumulados superan los 2.1 billones de dólares. Estas cifras fueron reportadas por el Gobierno cubano en su informe a la Asamblea General de la ONU, evidenciando el vasto impacto de la prolongada guerra económica.
Más allá de los números, el bloqueo ha generado un profundo sufrimiento humano. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla declaró en septiembre de 2025, al presentar el informe de la Isla ante la Asamblea General de Naciones Unidas, que «no es posible expresar en cifras el daño emocional, la angustia, los sufrimientos, las privaciones que el bloqueo genera en la familia cubana».
Subrayó además que esta situación ha afectado a varias generaciones, dado que más del 80% de los cubanos en la Isla nacieron después del inicio de estas restricciones. En síntesis, la política de bloqueo impuesta por Estados Unidos constituye una persistente agresión económica que busca doblegar la voluntad soberana de Cuba. Sus efectos se manifiestan tanto en cuantiosas pérdidas financieras, que superan el billón de dólares, como en un incalculable costo social y emocional para la población cubana, quienes han vivido bajo estas presiones por más de sesenta años, enfrentando un sistema que persigue deliberadamente la asfixia económica.
