Bueno, ya lo sabemos, el Senado de los EEUU no pudo impedir que Trump decida, por su cuenta, realizar más acciones militares en Venezuela.
Las “acciones militares” o las guerras, impactan en especial a las mujeres. En este sentido se realizó una Jornada Latinoamericana: Mujeres contra la Guerra y el Imperialismo, en la plataforma YouTube el 13 de enero.
Durante la jornada, me llamó la atención la intervención de la joven María Alejandra Reyes de la organización venezolana Faldas R (Feministas en Acción Libre y Directa por la Autonomía Sexual y Reproductiva). “Es muy necesario en estos momentos posicionarnos contra la guerra”, expresó al inicio y explicó que, “las agresiones de la derecha (bajo la dirección de EEUU) contra el Gobierno Bolivariano no son de ahorita, vienen desde la nacionalización de la renta petrolera, vienen desde la necesidad de auto-determinarnos como pueblo”. Es una guerra multifacética, que se manifestó abiertamente con el golpe de Estado en el 2002.
Lo que ocurrió el 3 de enero, “no fue un hecho quirúrgico, que es lo que nos quieren vender desde el exterior y, que también venezolanos en el exterior promueven esa idea, aquellos que no vivieron las bombas, y que no se reconocen como víctimas de una guerra” multifacética, que lleva años en desarrollo.
Otra cara de esta guerra es el bloqueo económico que, “ha tenido grandes repercusiones en la vida de mujeres, adolescentes y niñas como en la falta de acceso a métodos anticonceptivos y que desmejoró nuestra salud sexual y reproductiva”. Pero, además, “el cuidado y la calidad de vida de las mujeres se vio afectado por el incremento en las tareas domésticas, en las labores de cuido, porque la vida sexual y reproductiva de las mujeres no para, no se detiene y, en contextos de guerra (económica o militar), en contextos de vulneración de derechos, todas las desigualdades que enfrentamos, se ven radicalizadas”.
Y, en particular me impactaron sus palabras, cuando recalcó “que esta violación a la soberanía, se siente también como una violación sobre nosotras, sobre nuestros cuerpos. Nuestra autodeterminación fue violada. Irrumpen con violencia y se mantienen las amenazas sobre nuestro país. Hemos sido también victimas del odio, del fascismo. Por ello, es necesario, que las mujeres en América Latina nos arraiguemos en nuestros territorios, que la defensa del territorio sea nuestra principal bandera de lucha. Es preciso hoy, más que nunca, la juntera con las amigas, las vecinas, las tías, las mamás, es nuestro deber como feministas sostenernos en comunidad en medio de la incertidumbre, el miedo, la rabia y el amor. Que ninguna se sienta atravesada por la soledad. Es necesario escucharnos, sostenernos y que la reflexión nos saque de la inercia, para que continuemos en la construcción de ese horizonte que es para todas. Y cuando hablo de todas, es una juntanza latinoamericana, caribeña, todas las mujeres en la lucha anti-patriarcal, y antiimperialista que nos convoca en este momento”. En eso estamos.
