El Reino Unido no ha autorizado a Estados Unidos a utilizar bases militares situadas en su territorio para lanzar un eventual ataque contra Irán, según informó el diario The Times. La negativa responde a preocupaciones sobre una posible vulneración del derecho internacional en caso de una ofensiva ordenada por el presidente Donald Trump.
De acuerdo con el medio británico, la Casa Blanca estaría elaborando planes que contemplan el uso de la base estadounidense en el atolón de Diego García —territorio británico de ultramar reclamado por Mauricio— así como de RAF Fairford, en Gloucestershire, donde se encuentran bombarderos pesados de EE.UU. desplegados en Europa. Sin embargo, ambos emplazamientos requieren el consentimiento previo del Gobierno británico para cualquier operación militar.
Los acuerdos bilaterales entre Londres y Washington establecen que estas instalaciones solo pueden emplearse en misiones previamente pactadas. Además, el marco jurídico internacional señala que no existe distinción entre el Estado que ejecuta un ataque y aquel que lo respalda si tiene “conocimiento de las circunstancias del hecho internacionalmente ilícito”, un aspecto que habría influido en la cautela británica.
En paralelo, Trump manifestó en Truth Social que, “si Irán decide no llegar a un acuerdo, puede ser necesario que EE.UU. utilice a Diego García y el aeródromo ubicado en Fairford, para erradicar un posible ataque de un régimen altamente inestable y peligroso”. El mandatario agregó que esa amenaza “podría perpetrarse contra el Reino Unido, así como otros países amigos” y aseguró que su país está preparado para actuar.
Las tensiones entre Washington y Teherán se intensificaron a comienzos de enero, tras advertencias de intervención militar en medio de protestas internas en Irán. Aunque las manifestaciones disminuyeron, EE.UU. mantuvo la presión, centrando sus argumentos en el programa nuclear y de misiles iraní. El 6 de febrero se celebraron contactos indirectos en Mascate, Omán, y posteriormente en Ginebra, Suiza, con ambas partes describiendo el diálogo como constructivo.
Mientras tanto, Irán ha reiterado que responderá a cualquier “error estratégico” con represalias “pesadas” y considera “absolutamente inaceptable” un cese total del enriquecimiento de uranio. En el plano militar, EE.UU. ordenó el despliegue del portaviones USS Gerald R. Ford a Oriente Medio, sumándose al USS Abraham Lincoln, mientras el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica realizó maniobras en el estrecho de Ormuz.
Trump, por su parte, afirmó que “Irán parece muy interesado en llegar a un acuerdo”, aunque advirtió: “Tenemos que llegar a un acuerdo significativo, de lo contrario, sucederán cosas malas”. El presidente sostuvo que decisiones pasadas, incluidos ataques con bombarderos B-2 contra instalaciones nucleares iraníes, contribuyeron a la estabilidad regional y anticipó que en “los próximos diez días” podría definirse el rumbo de la situación.
