69596475e9ff7172535c6471

Zohran Mamdani: «Atacar unilateralmente a una nación soberana es un acto de guerra»

 

El alcalde de Nueva York mencionó también que el ataque constituye «una violación del derecho federal e internacional»

 

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, calificó como un «acto de guerra» la agresión que la Administración de Donald Trump realizó sobre Venezuela la madrugada de este sábado.

«Atacar unilateralmente a una nación soberana es un acto de guerra y una violación del derecho federal e internacional», escribió el burgomaestre en su cuenta en X.

Para Mamdani, «esta flagrante búsqueda de un cambio de régimen no solo afecta a quienes residen en el extranjero, sino que impacta directamente a los neoyorquinos, incluyendo a decenas de miles de venezolanos que consideran esta ciudad su hogar».

«Mi prioridad es su seguridad y la de todos los neoyorquinos, y mi administración continuará monitoreando la situación y emitiendo las directrices pertinentes», agregó.

 

«PRUEBA DE VIDA INMEDIATA»

Mamdani también hizo referencia al secuestro, durante la agresión —que afectó a Caracas, además de a los estados de Miranda, La Guaira y Aragua—, del presidente venezolano, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores; señalando que fue informado sobre su «encarcelamiento planificado bajo custodia federal» en la ciudad de Nueva York.

Previamente, Trump anunció que ambos fueron trasladados «fuera del país». La detención fue confirmada posteriormente por la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, que exigió al Gobierno estadounidense que entreguen una «prueba de vida inmediata» de ambos.

 

«GRAVÍSIMA AGRESIÓN MILITAR»

El Gobierno venezolano se pronunció luego del ataque aéreo, tildado como una «gravísima agresión militar».

«Este acto constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente de sus artículos 1 y 2, que consagran el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza. Tal agresión amenaza la paz y estabilidad internacional, concretamente de América Latina y el Caribe, y pone en grave riesgo la vida de millones de personas», indica un comunicado oficial.

En el comunicado, Caracas advirtió que el objetivo de los ataques «no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la Nación».

Pese a las presiones, Venezuela advirtió a EE.UU.: «No lo lograrán. Tras más de doscientos años de independencia, el pueblo y su Gobierno legítimo se mantienen firmes en defensa de la soberanía y del derecho inalienable de decidir su destino. El intento de imponer una guerra colonial para destruir la forma republicana de gobierno y forzar un ‘cambio de régimen’, en alianza con la oligarquía fascista fracasará como todos los intentos anteriores».

En medio de la situación, el Mandatario venezolano ordenó la implementación del estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional, con el propósito de «proteger los derechos de la población, el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada».

«Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista», indica el comunicado. Del mismo modo, Caracas adelantó que acudirá ante el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas (ONU), el Secretario General de dicha organización, la Comunicad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y el Movimiento de países No Alineados (Mnoal) para exigir «la condena y rendición de cuentas del Gobierno estadounidense».

 

T/ RV-RT

Zohran

Nuevo alcalde de Nueva York anuncia la transformación social más radical en 80 años

El horizonte político de Nueva York experimenta un quiebre. Tras derrocar lo que denominó «una dinastía política», el alcalde electo Zohran Mamdani pronunció un discurso de victoria que celebra el triunfo de un movimiento construido desde las bases trabajadoras de la ciudad. Con más de 100.000 voluntarios movilizados y un millón de votos, la campaña transformó el cinismo predominante en esperanza colectiva.

«Hemos aguantado la respiración durante más tiempo del que podemos recordar», manifestó ante una multitud eufórica. «Gracias a todos los que se han sacrificado tanto. Estamos respirando el aire de una ciudad que ha renacido».

El programa económico anunciado representa, según sus palabras, «el más ambicioso para abordar la crisis del coste de la vida que ha vivido esta ciudad desde los días de Fiorello La Guardia«. La propuesta incluye congelar los alquileres para más de dos millones de inquilinos con renta estabilizada, establecer un sistema de autobuses rápidos y gratuitos, y ofrecer servicios de guardería universales.

«La sentirán todos los inquilinos con alquiler estabilizado que se despiertan el primer día de cada mes sabiendo que la cantidad que van a pagar no se ha disparado desde el mes anterior», explicó Mamdani al describir el impacto cotidiano de estas medidas. La promesa busca responder directamente a trabajadores como Wesley, quien viaja dos horas diarias desde Pensilvania porque el alquiler neoyorquino resulta inalcanzable.

El discurso adquirió contundencia al abordar la identidad y los derechos de las comunidades migrantes. «Nueva York seguirá siendo una ciudad de migrantes: una ciudad construida por inmigrantes, impulsada por inmigrantes y, a partir de esta noche, dirigida por un inmigrante«, declaró Zohran Mamdani con énfasis.

El mandatario electo advirtió que Nueva York «dejará de ser una ciudad en la que se puede traficar con la islamofobia y ganar unas elecciones», garantizando que el más de un millón de musulmanes de la ciudad «sepan que pertenecen, no solo a los cinco distritos de esta ciudad, sino también a las esferas del poder».

Su mensaje directo al presidente Donald Trump condensó esta postura: «Para llegar a cualquiera de nosotros, tendrá que pasar por encima de todos nosotros». Prometió hacer rendir cuentas a los propietarios especuladores, desmantelar la cultura de corrupción que permite la evasión fiscal y fortalecer las protecciones laborales sindicales.

Lejos de disculparse por su perfil, el líder electo reivindicó abiertamente cada aspecto de su identidad: «Soy joven, a pesar de mis esfuerzos por envejecer. Soy musulmán. Soy socialista democrático. Y lo más condenatorio de todo es que me niego a disculparme por nada de esto».

Dirigiéndose a los propietarios de bodegas yemeníes, abuelas mexicanas, taxistas senegaleses, enfermeras uzbekas y cocineros trinitenses, reconoció que estas comunidades «hicieron suyo este movimiento». La campaña representó, según indicó Mamdani, la respuesta al cinismo político que ha prevalecido cuando «la política se dirige a ustedes sin condescendencia».

El programa gubernamental contempla contratar miles de profesores adicionales, reducir el gasto burocrático superfluo y restaurar los servicios en los complejos habitacionales públicos. La seguridad pública se abordará mediante un Departamento de Seguridad Comunitaria que enfrentará directamente las crisis de salud mental y personas sin hogar.

«Demostraremos que no hay ningún problema demasiado grande para que el gobierno lo resuelva, ni ninguna preocupación demasiado pequeña para que se ocupe de ella», afirmó al establecer el estándar de excelencia que espera imponer en toda la administración municipal.

El discurso cerró con una convocatoria participativa donde la multitud completaba sus consignas: congelar «el alquiler», hacer los autobuses rápidos y «gratuitos», ofrecer «cuidado infantil». «Este poder es tuyo. Esta ciudad te pertenece», concluyó ante el aplauso sostenido de sus seguidores.

La toma de posesión, prevista para el 1 de enero, marcará el inicio de lo que el alcalde electo denomina «una era en la que dejamos atrás lo viejo para entrar en lo nuevo», citando a Jawaharlal Nehru para describir el momento histórico que atraviesa la ciudad.

F/Telesur
F/EFE

 

Mamdani

Nueva York elige alcalde y el socialista Mamdani busca dar un revés a Trump

Estados Unidos acude este martes a las urnas en una jornada clave que servirá como primer termómetro político del gobierno de Donald Trump, apenas nueve meses después de su regreso a la Casa Blanca.

Las contiendas por las gobernaciones de Nueva Jersey y Virginia, y la alcaldía de Nueva York, definirán si el electorado estadounidense mantiene su respaldo al discurso del magnate republicano o si, por el contrario, el Partido Demócrata logra iniciar un proceso de reconstrucción tras la debacle electoral de 2024.

El retorno de Trump al poder, acompañado de un gabinete marcadamente conservador y un estilo confrontacional, ha generado una ola de movilización política en los estados tradicionalmente progresistas, donde el costo de vida, la educación y la seguridad se han convertido en temas centrales.

Aunque el 57 % de los estadounidenses desaprueba su gestión, según encuestas de Reuters/Ipsos, el país continúa dividido en mitades casi exactas entre republicanos y demócratas. Los comicios de este martes funcionan, por tanto, como una prueba de resistencia del trumpismo, un fenómeno que combina populismo económico, nacionalismo identitario y una narrativa antiinstitucional.

En la ciudad de Nueva York, el demócrata socialista Zohran Mamdani, de 34 años, lidera las encuestas frente al exgobernador Andrew Cuomo, quien compite como independiente con el respaldo del exalcalde Michael Bloomberg y del saliente mandatario Eric Adams.

La campaña expuso las fracturas internas del Partido Demócrata entre un ala progresista que promueve medidas audaces —congelamiento de rentas, transporte público gratuito y universalización del cuidado infantil— y otra más moderada, encarnada por Cuomo, que propone “recuperar la gestión sin radicalismos”.

Mamdani, de ascendencia ugandesa e identificado con el movimiento socialista democrático, ha hecho del tema de la vivienda su eje central, conectando con el electorado joven, los trabajadores precarios y los sectores inmigrantes.

Su candidatura también ha sufrido ataques islamófobos, en un país donde la retórica antiárabe y antipalestina se ha recrudecido desde el inicio del mandato de Trump.

“El mensaje de Mamdani no es contra Trump, sino contra el modelo que produce desigualdad”, resumió The Guardian, señalando que el joven asambleísta representa “una izquierda municipal que busca gobernar, no solo resistir”.

En Nueva Jersey, el duelo entre la demócrata Mikie Sherrill y el republicano Jack Ciattarelli se ha cerrado a márgenes mínimos.

Sherrill, exoficial naval y congresista, propone políticas pragmáticas centradas en la infraestructura y la reducción de impuestos locales, mientras Ciattarelli intenta replicar el éxito populista de Trump con un discurso sobre “austeridad, familia y seguridad”.

La campaña batió récords de gasto —más de 200 millones de dólares entre fondos partidarios y donaciones privadas— y se desarrolla en un contexto de descontento social por el aumento del costo de vida, con la inflación acumulada más alta en la región noreste en dos décadas.

“El voto en Nueva Jersey medirá si el mensaje económico del trumpismo aún seduce a las clases medias suburbanas”, apuntó el Center for American Politics.

En Virginia, la exagente de la CIA y congresista demócrata Abigail Spanberger lidera cómodamente sobre la republicana Winsome Earle-Sears, actual vicegobernadora.

Spanberger, considerada una figura moderada dentro del partido, ha enfocado su discurso en la estabilidad económica y la defensa del empleo público, apelando al numeroso cuerpo de trabajadores federales con sede en el estado.

Su ventaja refleja una reacción del electorado urbano ante los recortes federales y despidos masivos impulsados por Trump, en particular dentro del Departamento de Transporte y las agencias de salud.

Earle-Sears, por su parte, ha radicalizado su campaña con un tono culturalista y ultraconservador, atacando a su rival por “abrir las puertas a la inmigración ilegal” y “alinearse con las élites de Washington”.

Mientras tanto, en la costa oeste, el electorado californiano decide sobre la Proposición 50, una enmienda que permitiría a los legisladores demócratas redibujar el mapa congresional del estado para contrarrestar el gerrymandering republicano de Texas.

El proyecto, impulsado por Gavin Newsom, Barack Obama, Kamala Harris y Alexandria Ocasio-Cortez, ha despertado debate sobre hasta dónde el partido está dispuesto a modificar reglas institucionales para frenar el avance conservador.

Con una campaña de más de 120 millones de dólares en apoyo, la medida podría redefinir el equilibrio del Congreso en 2026, consolidando el poder demócrata en la costa del Pacífico.

Los resultados de esta jornada no solo delinearán la correlación de fuerzas entre republicanos y demócratas, sino que marcarán el pulso de un país dividido entre dos modelos de nación:uno, autoritarismo liberal y militarización interna, promovido por Trump; el otro, un progresismo fragmentado que intenta reconstruirse desde lo local, como en el caso de Mamdani en Nueva York.

Las elecciones intermedias de 2026 ya se perfilan como un referendo sobre la democracia estadounidense misma, donde la clase trabajadora urbana, las minorías étnicas y los nuevos votantes jóvenes podrían redefinir el mapa político de la mayor potencia del mundo.

“Lo que está en juego no es solo quién gobierna cada estado, sino qué tipo de país será Estados Unidos en la segunda era Trump”, concluye el analista Joseph Gedeon desde Washington.

F/Telesur