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Destacan vigencia del legado de Modesta Bor en la defensa de la identidad nacional

La Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte) rindió homenaje a una de las figuras fundamentales de la creación musical venezolana con el conversatorio “Modesta Bor, alma libre escrita en el pentagrama”, una actividad concebida para reflexionar sobre el pensamiento, la obra y la vigencia de la compositora en el marco de la conmemoración del centenario de su nacimiento.

La jornada, desarrollada como parte de las actividades del Festival Nacional de Coros, reunió a estudiantes, docentes, investigadores y amantes de la música en un espacio de encuentro dedicado a profundizar en la dimensión humana, artística y pedagógica de quien dejó una huella indeleble en la cultura nacional. El encuentro, realizado en la Sala Aquiles Nazoa del Centro de Estudios y Creación Artística, CECA Aquiles Nazoa, incluyó la proyección de material audiovisual con registros sonoros y visuales de la compositora, así como la escucha comentada de algunas de sus obras más representativas.

El rector de Unearte, Ignacio Barreto, destacó el esfuerzo institucional realizado para reivindicar el legado de la maestra y devolver a la universidad espacios de formación y creación musical. “Hemos hecho un enorme esfuerzo para traer nuevamente a este centro la música, la vida, la experiencia, dentro, no solamente lo creativo sino también en lo pedagógico, en lo investigativo y en lo que tiene que ver con lo que rodea al país que está en la figura de Modesta Bor”, expresó.

Asimismo, afirmó que es bueno aprovechar este centenario para fortalecer “esa memoria, ese sentir, porque de ahí viene lo nuestro”, al tiempo que resaltó que la compositora constituye “un referente fundamental en la música venezolana”. Recordó además que la permanencia de su repertorio en el movimiento coral venezolano evidencia la trascendencia de una obra indispensable para comprender “el color y la textura de la música coral venezolana”.

Una huella viva para la venezolanidad

El decano del CECA Modesta Bor de Unearte, José Rafael Naranjo, subrayó que esta celebración representa un compromiso de la universidad con la memoria cultural del país. Definió a Modesta Bor como “un alma libre”, un pensamiento crítico profundamente venezolano y americano, capaz de conjugar creación artística, compromiso social y formación académica.

“Modesta Bor es un pensamiento crítico nuestro venezolano, afirmativo nuestro americano. Representa una capacidad inmensa de crear, pero también la templanza de la venezolanidad y de la mujer venezolana; una mujer que contra todo pronóstico se levantó e impulsó toda una fuerza telúrica de la creación artística, dejando además una escuela y una huella propia de expresarse, siempre luchando por la solidaridad y el compromiso con el país”, afirmó.

Naranjo destacó además que para Unearte el centenario de la compositora constituye una prioridad vinculada a la defensa de una patria viva y creadora. “Modesta Bor, 100 años a viva voz, representa precisamente eso: es la academia, pero también es lo afirmativo venezolano; es lo tradicional, es lo profundo del pueblo, pero también es la pluma fina, el pensamiento crítico y el desarrollo humano. Todo junto, todo eso es Modesta Bor”, puntualizó.

Voces que preservan la memoria

El panel contó con la participación de las maestras Leonor Cabrera y Beatriz Bilbao, reconocidas figuras del ámbito coral venezolano, quienes compartieron experiencias personales y profesionales vinculadas a la compositora.

Leonor Cabrera, docente jubilada, subdirectora de la Escuela de Música Lino Gallardo y directora de su coro infantil, evocó la estrecha relación que sostuvo Modesta Bor con su madre, María Colón de Cabrera, declarada patrimonio cultural, así como con el Grupo Polifónico Rafael Suárez. Recordó que conoció a la compositora a los 17 años y que, desde entonces, surgió una profunda afinidad familiar y artística.

“En el Polifónico Rafael Suárez tuvimos experiencias de formación, creativas, formativas y divertidas con Modesta Bor”, expresó, describiéndola como una mujer humilde, comprometida con lo social y profundamente sensible a los sonidos cotidianos que transformó en creación musical. Cabrera resaltó la importancia de obras como “Prisma sonoro”, cuya exploración del entorno sonoro evidencia la capacidad innovadora de la compositora, y sostuvo que su producción artística debe ser objeto de estudio para estudiantes y generaciones futuras.

Por su parte, la maestra Beatriz Bilbao compartió recuerdos de sus años de formación junto a Modesta Bor en la primera promoción de directores escolares corales del país, impulsada por el maestro Alberto Grau en 1976. Rememoró el estreno de “Manchas sonoras”, obra de vanguardia que definió como visionaria por incorporar recursos vocales y sonoridades inspiradas en la naturaleza y en las huellas ancestrales del pueblo venezolano.

Bilbao destacó que Modesta Bor fue una de las primeras compositoras en experimentar con efectos vocales poco convencionales, estableciendo puentes con tendencias universales sin perder su raíz identitaria. Asimismo, insistió en la necesidad de estudiar, interpretar y difundir la obra de los grandes creadores venezolanos para garantizar la permanencia de ese patrimonio en la memoria colectiva.

La actividad incluyó además la proyección de cortos audiovisuales e interpretaciones históricas de obras como “Prisma sonoro”, así como registros de proyectos corales que contribuyen a preservar la memoria de la compositora. Las especialistas coincidieron en que el legado de Modesta Bor debe mantenerse vivo a través de la investigación, la ejecución de sus obras y la documentación permanente del quehacer musical venezolano.

Con iniciativas como esta, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Fundación Compañía Nacional de Música y Unearte, reafirma su compromiso con la salvaguarda del patrimonio cultural y el reconocimiento de aquellas creadoras y creadores que, desde el arte, han contribuido a construir una conciencia colectiva sensible y profundamente vinculada con la identidad nacional.

 

Prensa Unearte
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Unearte homenajeó legado cinematográfico y humano de Román Chalbaud

La sala Horacio Peterson, emblemático espacio de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), se hizo eco de anécdotas, memorias y reflexiones sobre el cine venezolano como parte de un encuentro en el que se celebró la vida y obra del maestro Román Chalbaud, figura trascendental del quehacer fílmico en nuestro país.

La reunión fue moderada por la actriz y docente Irabé Seguías, quien destacó que el lugar de Chalbaud dentro de la memoria del país trasciende lo artístico. “Román ocupa uno de los sitiales más importantes, no solamente por su obra cinematográfica y teatral, sino también desde la parte afectiva. Todos sus compañeros se volvieron familia. Ese es uno de los aspectos más notables que pueda ostentar un ser humano”, expresó.

Asimismo, Seguías afirmó que las obras del maestro continúan conectando con nuevas generaciones porque “penetran profundamente en el imaginario colectivo del venezolano”, que hace de su visión sobre la idiosincrasia nacional una obra “atemporal y eterna”.

Como parte de este acto, se proyectó un video especial que recorrió en imágenes el inconmensurable legado artístico de Chalbaud, que comprende más de siete décadas dedicadas al teatro, el cine y la televisión. Filmes como El pez que fuma, Caín adolescente o La oveja negra, no solo retrataron las complejidades sociales del país, sino también la sensibilidad, el humor y la identidad del pueblo venezolano.

Complacido de participar en esta íntima celebración, también estuvo Josué Saavedra, director de sonido, documentalista y realizador audiovisual. Saavedra, quien trabajó junto a Chalbaud durante décadas, rememoró la profunda relación profesional y humana que forjó junto al cineasta y dramaturgo.

“Yo trabajé casi 40 años con el maestro, desde muy joven en ‘Cangrejo I’. Para mí todavía está acá y me guía, y me orienta con todo lo que estoy haciendo ahora”, comentó, incapaz de disimular su emoción.

Saavedra describió a Chalbaud como “el maestro, tanto del cine como del teatro”, resaltando su sensibilidad y cercanía con cada integrante de sus equipos de trabajo. “Lo caracterizaba una gran humanidad, era un ser especial, con una gran estrella. Aquí y en el mundo entero, donde iba dejaba una huella”, aseguró.

Saavedra también subrayó la importancia del cine de Chalbaud en la construcción de la identidad nacional. “Su trabajo destacaba lo popular, el venezolanismo. Para él era una misión de vida reflejar y retratar lo que somos como venezolanos, porque era un amante del país y lo quería muchísimo”, expresó, no sin antes concluir que “la inmortalidad no está en vivir mucho; está en dejar un legado con el que te recuerden, y por eso Román es inmortal”.

En el homenaje también participó la productora e investigadora audiovisual Pily Galán, quien recordó al director como un creador profundamente disciplinado y humano. “Todas las películas de Román son excepcionales, pero ‘La Oveja Negra’ es Román en toda su expresión; allí está todo su imaginario”, comentó.

Galán destacó además la rigurosidad profesional del maestro en cada rodaje. “Uno aprendía muchísimo con él, con ese respeto al tiempo, a los técnicos, a los actores y a todo el equipo de grabación”, subrayó la productora, que también recordó la capacidad de Chalbaud para aprovechar al máximo los recursos sin perder profundidad artística.

Desde lo personal, Galán lo describió como “un ser lleno de luz, con tanto amor para dar”, cualidades que resumían el humor y la calidez muy suyas dentro y fuera del set.

Más que un homenaje, la actividad se convirtió en una reafirmación del lugar que ocupa Román Chalbaud dentro de la cultura venezolana: un creador imprescindible cuya obra continúa iluminando el cine, el teatro y la memoria emocional del país.

 

Prensa MinCultura
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Unearte celebra 18 años de formación artística ininterrumpida

En un ambiente festivo que congregó el talento de artistas y trabajadores, la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte) celebró este 6 de mayo su 18.º aniversario en la sala Anna Julia Rojas, que sirvió para reafirmar el compromiso de la institución con el desarrollo cultural del país.

Bajo la premisa de que el latido de la patria nunca se detiene, el rector de la institución y viceministro de Identidad Cultural, Ignacio Barreto, destacó que la Unearte nació por iniciativa del comandante Hugo Chávez, con el propósito de formar profesionales que, además de dominar las técnicas de sus disciplinas, posean profundidad de reflexión y pensamiento crítico. En este sentido, enfatizó la necesidad de que los estudiantes actúen como agentes de transformación social en sus territorios para consolidar la “patria nueva”.

Con una trayectoria que suma más de cuatro mil egresados y una matrícula activa superior a los ocho mil estudiantes, la universidad se ha desplegado en 15 estados. Ante esto, Barreto destacó también la labor de inclusión que ha tenido la Unearte a través de programas con el Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario (MPPSP) para atender a la población privada de libertad mediante la Red de Arte Circense y Danza.
Actualmente, la institución trabaja en la actualización curricular para garantizar el derecho a la educación, contemplado en las políticas universitarias nacionales.

Durante el acto se otorgaron condecoraciones a trabajadores con trayectorias de entre 5 y 20 años de servicio. Entre las homenajeadas figuró, Efterpi Charalambidis, docente del Programa de Formación de Grado (PNF) en Artes Audiovisuales, con más de una década en la institución, quien instó a seguir formando a las nuevas generaciones con excelencia y fe en el arte venezolano.

La celebración estuvo amenizada por diversas muestras de los Centros de Estudios y Creación Artística (CECA), en las que se destaca la participación de Mariana Amaro, junto al CECA Modesta Bor, quienes interpretaron un popurrí emblemático del folclor nacional.

Asimismo, las agrupaciones Joropada y Movicultura ofrecieron un recorrido por las variantes del joropo venezolano, mientras que el Ambiente de Aprendizaje Barlovento realizó una representación en honor a San Pascual Bailón de Curiepe.

El evento culminó con el tradicional canto del cumpleaños a las afueras de la sala Anna Julia Rojas, ubicada en la Unearte de Bellas Artes, para celebrar casi dos décadas de formación artística ininterrumpida.

 

Prensa MinCultura