Más de 50 tortuguillos de la especie cardón nacen en Playa Parguito de Nueva Esparta copia

Nacen 56 tortuguillos cardón en Playa Parguito bajo resguardo del Minec

Un total de 56 tortuguillos de la especie cardón (Dermochelys coriácea) nacieron en Playa Parguito, estado Nueva Esparta, como parte de las labores de protección y monitoreo ejecutadas por el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (Minec).

Los ejemplares, pertenecientes a la tortuga marina más grande del mundo y sujeta a regímenes de protección especial, emergieron del nido identificado con el número 1 y emprendieron su recorrido natural hacia el mar, en un proceso acompañado por especialistas y voluntarios.

El monitoreo, resguardo y asistencia durante el nacimiento fue posible gracias al trabajo conjunto de los técnicos de la Unidad Territorial Ecosocialista (UTEC) del Minec, junto al apoyo de los “Voluntarios de Playa Parguito”, quienes contribuyen activamente en la protección de estas especies.

Esta articulación entre el Gobierno Bolivariano y el voluntariado organizado permite garantizar que los nidos identificados lleguen a término de manera segura, resguardados de amenazas externas que puedan comprometer la supervivencia de las crías.

La jornada forma parte del Programa de Conservación de Tortugas Marinas que impulsa el Minec en la región insular, en cumplimiento de las políticas ambientales orientadas a la preservación de los ecosistemas costeros.

Con el nacimiento de estos 56 ejemplares, Nueva Esparta reafirma su importancia como espacio estratégico para la reproducción de la tortuga cardón en el Caribe.

T/CO
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Activado protocolo de protección de alto nivel: El quelonio marino más grande del mundo desovó en Patanemo

En un acontecimiento histórico para la biodiversidad venezolana, la tortuga cardón (Dermochelys coriacea), reconocida por ser el quelonio marino más grande del mundo, ha elegido la Bahía de Patanemo para su desove.

Ante la magnitud del hallazgo, que reafirma la importancia vital de las costas de Puerto Cabello como santuario natural de las tortugas, el equipo de Diversidad Biológica del Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (Minec) en Carabobo, en alianza con la comunidad y cuerpos de seguridad, activó un protocolo de protección de alto nivel.

Luego de localizar el nido y debido a la afluencia de visitantes, se instaló un cerco perimetral preventivo para proteger la integridad de la cámara de incubación. El lugar permanece bajo resguardo in situ mediante un cronograma estricto de vigilancia institucional y comunitaria.

Cabe destacar que, una vez que la tortuga desova, deja aproximadamente entre 80 y 100 huevos, por lo que las autoridades activan una protección de entre 55 y 60 días para preservar la evolución de las futuras crías. Es por ello que se realiza este proceso asilamiento de potenciales depredadores o visitantes a las playas.

Un dato tan curioso como alucinante, es que estas tortugas regresan al mismo lugar en que nacieron para desovar cuando son adultas. El ejemplar que fue detectado en Patanemo, fue esperado por más de nueve años. Con su arribo a la playa, se espera que al menos dos o tres tortugas más se acerquen a desovar.

Este hito de conservación es el resultado de la articulación estratégica entre el Minec, Policía Nacional Bolivariana (División de Espacios Acuáticos), el voluntariado Ecorutas Cachirí, Seguridad Ciudadana (Guardavidas) y el Poder Popular (Prestadores de servicios turísticos de la Bahía).

La presencia de la tortuga cardón, un gigante que puede superar los dos metros de largo, convierte a Patanemo en un punto clave para la supervivencia de esta especie milenaria. Cuidar este nido es un compromiso de todos, porque la ¡Vida es primero!

F/Prensa Ecosocialismo (Minec)
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Impulsan ordenanza municipal para proteger a las tortugas marinas en el municipio Arismendi de Nueva Esparta

Con el objetivo de fortalecer la conservación de las tortugas marinas en playa Guacuco, este viernes se realizó un encuentro en la isla de Margarita, estado Nueva Esparta, que reunió a prestadores de servicios turísticos y diversas instituciones nacionales y regionales comprometidas con la protección de la especie.

Durante la actividad, las autoridades ratificaron el compromiso de la municipalidad con la preservación de estos ecosistemas, respaldados por la ordenanza municipal de protección integral de las playas del municipio Arismendi, normativa que garantiza condiciones seguras para el libre acceso de las tortugas durante la temporada de desove. Playa Guacuco, es considerada uno de los principales puntos de anidación de estas especies en la isla.

El alcalde del municipio Arismendi, Alí Romero, destacó la importancia de resguardar este espacio natural y mantenerlo accesible para la ciudadanía.

“En playa Guacuco son más de 3 kilómetros de costa, con libre acceso a los recursos públicos para recibir a cualquier ciudadano que desee visitar una de las playas más hermosas, no solamente de Nueva Esparta, sino de todo el país”, dijo.

Romero señaló que estas jornadas de trabajo buscan capacitar y concientizar tanto a los prestadores de servicios como a los visitantes de la región norte costera.

“Tomemos en consideración que playa Guacuco es una de las principales playas de desove de las distintas tortugas que anidan, lo que representa un valor ambiental para Margarita”, afirmó.

Durante la reunión también se informó que la playa cuenta con una Brigada de Protección integrada por miembros de las comunidades, que realizan recorridos nocturnos y de madrugada, para verificar la llegada de tortugas, evaluar el estado de los nidos y, en caso de riesgo, trasladarlos a un sitio seguro.

El coordinador de Investigación de Fundambiente, ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (Minec), Pedro Vernet, resaltó el rol ecológico de estas especies en la salud de las playas.

“Uno de los papeles más importantes de las tortugas que hacen vida en la zona, sobre todo por su tamaño y su comportamiento, es que contribuyen a mantener las playas bonitas, limpias y vivas, para que el turista y el usuario puedan disfrutar de una buena playa con buena arena”, sostuvo Vernet.

Las instituciones participantes ratificaron su disposición a continuar con la articulación de esfuerzos para los destinos turísticos sostenibles, garantizar la conservación de las tortugas marinas y promover una cultura de respeto hacia los ecosistemas costeros del municipio Arismendi.

 

Prensa Ecosocialismo (Minec)
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Pedro Vernet: “Mal uso de las playas sentencia a las tortugas marinas”

En el mundo existen siete especies conocidas de tortugas marinas, de las cuales, cinco de ellas eligen todavía las costas de nuestro país como su hábitat natural. Factores como el rápido crecimiento demográfico, la comercialización de estas especies y la explotación irresponsable del turismo, son algunos de los factores que el biólogo venezolano Pedro Vernet, analiza como las causas principales del acelerado decrecimiento de la población de tortugas marinas en el país.

 

Vernet es especialista en conservación de especies amenazadas, y su trabajo se enfoca en grandes reptiles, sobre todo tortugas marinas y cocodrilos. En su experiencia de más de 47 años de trabajo incansable en la preservación de estas especies, reconoce que en Venezuela se encuentran cinco variedades de tortugas marinas: la tortuga verde, la tortuga carey, la tortuga caguamo, la tortuga maní o guaraguá y la tortuga cardón, que es la de mayor tamaño en todo el mundo. Todas ellas están bajo diferentes situaciones de amenaza.

“Hay diferentes tipos de amenaza para las tortugas marinas en Venezuela. La más amenazada de todas, que está en peligro crítico de extinción, es la tortuga carey. Ha sido comercializada y sobreexplotada por su concha, que tradicionalmente se usaba para hacer peines, pulseras, zarcillos… eso más el consumo de la carne”, asegura el especialista. Luego están en peligro, en este mismo orden, la tortuga verde y la cardón, que aunque en el mundo ya no son consideradas como especies bajo amenaza de extinción, en Venezuela las condiciones de los hábitats y de la acción humana, aún las mantienen en riesgo.

Si bien factores como el cambio climático, la reorientación de las corrientes y la transformación natural de las playas han incidido en el cambio radical de las condiciones para la supervivencia de las tortugas marinas en Venezuela, es la mano del hombre la que más tiene que ver con esta afectación que las pone en serios peligros.

Áreas críticas afectadas para la vida de las tortugas marinas y el caso Nueva Esparta

A pesar de que son muchos los factores naturales que están incidiendo en la disminución de la población de tortugas marinas en Venezuela, la principal causa sigue siendo el factor humano. La caza ilegal, la comercialización de su carne, sus huevos o su caparazón y la destrucción de sus hábitats en aras del supuesto progreso, son la principal amenaza para el desarrollo de la vida de estos reptiles.

 

“Estamos destruyendo sus hábitats, nos las comemos, saqueamos los nidos y vendemos los huevos, destruimos las áreas reproductivas y los arrecifes de coral, zonas de manglares, que son esenciales para las fases de la vida de estas especies… a ello habría que adicionarle la pesca accidental o incidental, que es cuando el pescador no va a buscar tortugas, pero las captura”, opina el biólogo Pedro Vernet, quien además coordina el centro de investigación de Fundambiente.

De los 47 años de experiencia que tiene el especialista, 25 de ellos lo ha desarrollado profesionalmente en el estado Nueva Esparta, uno de los pocos lugares del país donde anidan las cinco especies de tortugas marinas que hay en Venezuela, y donde la población de estas especies ha sufrido con mayor rigor el efecto de la acción humana.

Vernet alerta sobre la proliferación del impacto lumínico, ruido estruendoso o exceso de tránsito en la playa, como razones adicionales para que las especies de tortugas que anidan en la orilla, hayan tenido que “retirarse de las zonas principales de puesta a playas marginales que no necesariamente son las mejores playas para la reproducción, porque a las tortugas marinas le gustan las mismas playas que a nosotros nos gustan”.

“Iluminación, construcciones costeras, carros que andan en las playas, las fiestas estruendosas”, son las principales causas que afectan la reproducción de las tortugas marinas. En tal sentido, Vernet refiere que el uso indebido de estos espacios, sobre todo en la época de anidación, aleja a estos animales de su espacio natural para concretar la reproducción.

Para el biólogo hay un punto de honor que la lucha por la preservación de las tortugas marinas, ha sufrido de manera drástica: en los últimos 50 años se ha perdido más del 80% de las playas del frente noreste de la isla de Margarita, que son las playas más importantes de anidación de la isla.

“Las mejores playas para la puesta de todas las especies también son las playas más impactadas por la actividad turística, construcciones, luces, carros metidos en la playa, fogatas, basura y todos estos elementos confluyen juntos en esta zona. Además, tenemos el efecto que no podemos controlar, que es la erosión de la playa, la profundidad de la arena y esa duna abierta para que las tortugas pongan”, añade.

La esperanza: “Esto se puede acomodar”

“Venezuela cuenta con un marco legal completo para proteger a las tortugas y proteger las playas y sus ambientes”, con esta aseveración, el biólogo asoma una luz de esperanza para revertir este proceso de amenaza contra las tortugas marinas. Añade que ese marco legal es firme y que se complementa de manera armónica entre las leyes que datan de los años 50, hasta las más actualizadas.

Enumeró entre estos instrumentos la Ley de protección de Fauna Silvestre, la Ley Penal del Ambiente, la Ley de Costas, que puede ser aplicada parcialmente debido a la erosión natural de algunas playas y otras normativas vigentes. Sostiene que “lo único que posiblemente haga falta es un buen reglamento que compile los objetos de estas leyes que funcionan para la conservación de las tortugas y la relación comunidad-medio ambiente, porque estamos hablando de ecosocialismo y algunas normas de convivencia para que sea menos dañino el impacto a estas importantísimas especies que llegan a nuestras costas”.

En tal sentido, saludó la Ordenanza de Protección Integral de las Playas ubicadas en el Municipio Bolivariano General en Jefe Juan Bautista Arismendi, de reciente aprobación, y que tiene por objeto establecer normativas de protección ambiental en todas sus playas. Esta ordenanza compromete obligaciones de personas naturales, de prestadores de servicios, prohibiciones y contempla las infracciones y sanciones a la violación de la normativa, que ya está vigente para la preservación de espacios naturales en las playas de esa localidad.

“Ya ha habido tres procesos de multas, cierres de comercios, sobre todo porque la gente no se termina de adecuar o no quieren aceptar la ley… pero esta ordenanza es para organizar el espacio marino-costero, para reorganizar el territorio e incluye toda una parte completa de tortugas, la parte ambiental, tratamiento de aguas negras, manejo de basura, la música a alto volumen, el manejo de las luces. La idea es que funcione la actividad económica para el desarrollo, a la par de enlazar perfectamente con el medio natural sin que eso implique la pérdida del trabajo o ganancias”, dijo.

Durante la conversación con Pedro Vernet, el biólogo reconoció que el camino de la preservación de especies amenazadas no es un camino de rosas, pero vislumbró que una posible solución a la problemática radica en dos puntos de partida que deben trabajar de manera mancomunada: el alto gobierno articulado y una base social involucrada en las zonas de conflicto.

Ello implica, según Vernet, la implementación de políticas coherentes y sólidas entre los entes del Ejecutivo, que actúen como un brazo armónico de aplicación de políticas de Estado, con la articulación de personas que habitan en las playas, los guardaparques, con los comerciantes, con las alcaldías y gobernaciones y el poder popular organizado.

“Si logramos articularnos en esos dos niveles, viene la solución mucho más rápida de lo que pensamos. Siempre hace falta que haya gente involucrada que tenga conocimiento, porque las buenas intenciones, por sí solas, no sirven”, apuntó.

Recomienda que es preciso acudir desde las instancias políticas ejecutivas a los sitios donde ocurren las cosas, “evaluar lo que está pasando y darle a la gente la información que necesitan” para lograr el éxito de las políticas públicas en materia de preservación del ambiente y de todas las especies.

En su opinión, el mayor tesoro está en la gente que conoce las playas y respeta su funcionamiento natural. Con ellos, asegura, se logrará la aplicación coherente y correcta de las políticas públicas para preservar la vida de las tortugas marinas. “A ese tesoro hay que sumarle gente, facilitarles la vida, buscar la manera que no haya conflicto con ellos ni entre ellos, porque son la gente que está tratando de salvar estas especies”, concluyó.

F/Prensa Ecosocialismo (Minec)
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Venezuela celebró el Primer Encuentro Nacional de Conservación de Tortugas Marinas

En la isla de Margarita, estado Nueva Esparta, se celebró este fin de semana el 1er Encuentro Nacional de Conservación de Tortugas Marinas, donde más de 180 tortugueras y tortugueros de todas las regiones del país se reunieron para compartir sus experiencias sobre la conservación de estas especies emblemáticas en las diferentes bioregiones de Venezuela.

Un evento que se centró en la importancia de las tortugas marinas y su papel vital en los ecosistemas costeros. Las ponencias que fueron dictadas incluyeron temas que abarcan desde la ecología de las tortugas marinas hasta las estrategias de conservación implementadas en las distintas bioregiones, tales como la Región Insular, la costa de Choroní, Parque Nacional Henri Pittier, La Guaira y Mochima.

La actividad destacó que la conservación de las tortugas es multimodal, lo que permite resultados óptimos en cuanto al seguimiento, monitoreo, rescate, translocación y liberación de tortuguillos.

En ese sentido, el ministro del Poder Popular para el Ecosocialismo, Josué Lorca, destacó que Venezuela posee una amplia costa y además tiene “una cantidad importante de islas que en la mayoría desovan cinco de las siete especies de tortugas marinas que existen en el planeta y que están en peligro de extinción”.

Lorca también manifestó que “a la fecha tenemos registrado y con eclosiones más de 950 mil huevos de tortugas marinas en todas las costas” que junto a los Comités de pescadoras y pescadores realizan un trabajo de resguardo, cuido, supervisión y posterior liberación de esta especie marina.

FyF/VTV