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Investigadores del IVIC desarrollan terapia de regeneración cutánea a partir de células madre de folículos pilosos

El Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), a través del Centro de Medicina Regenerativa del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), avanza en una línea de investigación que promete transformar los tratamientos de cicatrización y regeneración de tejidos.

En este sentido, la investigadora Bélgica Molina desarrolla un modelo terapéutico basado en el uso de células estromales mesenquimales derivadas de folículos pilosos.

Este proyecto, que cuenta con dos años de ejecución en el Centro, se enfoca en la aplicación de estas células para acelerar la regeneración de heridas en modelos animales. Las células estromales mesenquimales son reconocidas en la comunidad científica por su capacidad para disminuir la inflamación e impedir el rechazo inmunológico, convirtiéndolas en una herramienta esencial para el tratamiento de quemaduras y daños severos en la piel.

La especialista explicó que la novedad de esta investigación radica en la fuente de obtención de las células, las cuales tradicionalmente se extraen de la médula ósea, el tejido adiposo o el cordón umbilical. Asimismo, agregó que “el folículo piloso representa una alternativa eficiente, menos invasiva y de fácil acceso, al poder obtenerse mediante procedimientos sencillos como la extracción o depilación”.

Manifestó que el proceso consiste en la obtención de folículos pilosos que son colocados en placas con medios nutritivos especializados. A partir de una región específica del folículo conocida como prominencia —donde reside un reservorio de células madre—, se logra el crecimiento y expansión de las células estromales mesenquimales mediante la técnica de explante.

La doctora Molina destacó que el folículo piloso es el mini órgano más complejo del cuerpo humano y el único capaz de regenerarse cíclicamente durante toda la vida del individuo. “Al aprovechar este potencial biológico, los experimentos sugieren que las células obtenidas liberan factores de crecimiento que aceleran significativamente el proceso de cicatrización”, indicó.

Precisó que, actualmente, el objetivo central es estandarizar la metodología de trabajo en animales de experimentación. “Este paso es fundamental para garantizar la seguridad y eficacia antes de proyectar su aplicación en protocolos clínicos a futuro, donde pacientes voluntarios con quemaduras o lesiones cutáneas complejas podrían beneficiarse de esta terapia regenerativa”.

Esta investigación coloca al Centro de Medicina Regenerativa del IVIC a la vanguardia en la materia, abriendo nuevas puertas para el tratamiento de lesiones de piel mediante terapias celulares más accesibles, menos dolorosas y altamente efectivas.

F/Mincyt
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Desde el IVIC impulsan desarrollos de nanomateriales para regenerar huesos de forma segura y natural

En la búsqueda constante de soluciones médicas más humanas, seguras y amigables con el ambiente, el Centro de Ingeniería de Materiales y Nanotecnología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) fue el escenario del seminario “Evaluación de Nanomateriales Híbridos Obtenidos mediante Química Verde con Potenciales Aplicaciones Biomédicas”, una magistral ponencia dictada por la Dra. Cristina Parra.

​Lejos de la frialdad de los laboratorios, la Dra. Parra compartió una historia de constancia científica que ya suma una década de trabajo en equipo. Su investigación se centra en los nanomateriales híbridos: sistemas donde lo orgánico y lo inorgánico se abrazan a escala molecular para crear soluciones médicas revolucionarias.

​Durante su intervención, la experta recordó los inicios de esta travesía científica, cuando comenzaron a incorporar una carga inorgánica muy especial en matrices poliméricas.

​“No es cualquier carga inorgánica, ni cualquier refuerzo, sino la hidroxiapatita. Es un material que podríamos llamar “el estándar de oro”, considerado un material de tecnología verde, que hemos explorado desde hace más de diez años cuando el término “híbrido” era muy poco explorado”, explicó la Dra. Parra.

​El tiempo y el rigor científico le dieron la razón al equipo multidisciplinario de colegas y colaboradores. Tras años de intensas caracterizaciones biológicas y estructurales, lograron un hallazgo determinante: estos materiales interactúan de forma excepcional con las células, ayudando a sanar lesiones. Son 100 % biocompatibles y amigables con el cuerpo humano.

​Sintetizando la hidroxiapatita en tres medios de reacción distintos, el equipo logró obtener nanopartículas con varias morfologías y propiedades específicas, abriendo las puertas a una biomedicina de mayor precisión.

Una alternativa para la regeneración ósea

​Uno de los tópicos más esperanzadores del seminario fue el uso de estos nanomateriales para crear cementos óseos de nueva generación. Actualmente, las formulaciones comerciales (basadas en PMMA) suelen ser tóxicas y perjudiciales para el organismo. La propuesta de la Dra. Parra busca hacer aportes sustanciales para subsanar esto.

​La alternativa propuesta se sustenta en el proyecto en desarrollo titulado “Estudio de Nanomateriales compuestos polímero/ hidroxiapatita/ biovidrio para su aplicación como cemento óseo”. Este nuevo cemento puede llegar a ofrecer ventajas direccionadas hacia:

– ​Mayor adaptabilidad: Un mejor ajuste a la biomedicina del cuerpo del paciente.
-​ Mayor seguridad: Reducir las temperaturas de fraguado (el calor que genera el cemento al endurecerse antes de ser introducido en el cuerpo), disminuyendo el riesgo de necrosis térmica y química en el tejido circundante.
– ​Efecto sanador: Actúa como una matriz viva que estimula activamente al cuerpo a generar nuevo tejido óseo, además de poseer propiedades antioxidantes y la capacidad de administrar fármacos directamente en la zona afectada.

Química verde con ADN venezolano

​Lo que hace verdaderamente única a esta investigación es su compromiso con la química verde y el aprovechamiento de los recursos locales. La fórmula cuenta con una fase sólida que mezcla polímeros con hidroxiapatita nanométrica y biovidrios sintetizados a partir de fuentes biogénicas.

​Pero la gran innovación está en su fase líquida. En lugar de usar químicos agresivos, el equipo pretende usar dextrinas, obtenidas de almidones extraídos de especies vegetales autóctonas, modificadas con antioxidantes de origen natural.

Al cierre de su ponencia, la Dra. Parra destacó las extraordinarias bondades de estas dextrinas que son altamente solubles en agua fría, tienen una viscosidad perfecta para el manejo médico y presentan una toxicidad celular mínima. Esto último es clave, ya que permite que las células se adhieran, crezcan y se multipliquen de forma completamente saludable, creando una formulación protectora y resistente, lo que proyecta un impacto significativo en la optimización de terapias traumatológicas y en el desarrollo biomédico nacional.

F/Mincyt / Prensa / IVIC