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Wall Street vive un «lunes negro» ante los temores de una recesión en EEUU

El índice Nasdaq, que concentra a las 100 compañías más cotizadas, tuvo su peor día desde septiembre de 2022 al caer 4% al cierre de los mercados, mientras que el S&P 500, el índice más representativo de la Bolsa estadounidense, retrocedió un 2,8%. De igual manera, el Dow Jones bajó un 2,08%.
«Lo que venía siendo un retroceso constante del mercado de valores de EEUU se aceleró bruscamente el lunes [10 de marzo] a medida que los inversores se alejaban de prácticamente todo tipo de riesgo», precisó Bloomberg, añadiendo que durante la jornada también cayeron los precios de las criptomonedas y se suspendieron las ventas de bonos corporativos para evitar una mayor depreciación.
«Las operaciones de hoy parecían una espiral de muerte absoluta», dijo a la agencia noticiosa Alon Rosin, director de derivados de acciones institucionales de Oppenheimer & Co.
De acuerdo a los analistas, la razón detrás de este desplome se encuentra en la incertidumbre sobre la economía estadounidense y también el resto de América del Norte. En los últimos días, una ralentización de la creación de empleo en EEUU preocupó a inversores, mientras que el nivel de la confianza del consumidor en el país norteamericano también cayó de manera estrepitosa.
Además, las ideas y vueltas constantes con respecto a la guerra arancelaria impulsada por el presidente Donald Trump y las posibles repercusiones para las empresas locales y el consumo interno han acrecentado los riesgos de un bajón de la economía en el corto plazo.
Como si esto fuera poco, Trump evadió el pasado domingo 9 de marzo, en una entrevista con la cadena Fox News, responder a si es posible una recesión de la economía, limitándose a decir que era probable que el país atravesara «un período de transición» debido a la magnitud de reformas que está implementando.
Sin embargo, no todas fueron malas noticias este lunes en Wall Street. Según Bloomberg, «a medida que la carnicería se acumulaba», los inversores se refugiaron en acciones de empresas de energía, bienes de consumo básicos y servicios públicos, industrias que tienden a tener buenos resultados durante las recesiones.
F/Sputnik
F/AP
CARROS ALEMANIA

Fabricantes de autos alemanes no salen de la recesión por tercer año consecutivo

Aunque las mayores fabricantes de automóviles de Alemania —Volkswagen, Mercedes-Benz y BMW— lograron superar los efectos del COVID-19, por tercer año consecutivo no son capaces de hacer frente a la recesión provocada por las sanciones impuestas por la UE a Rusia, según un análisis de los informes de las empresas realizado por Sputnik.
Volkswagen, el mayor fabricante de automóviles de Alemania, recuperó los ingresos del nivel de 2019 ya en enero-septiembre de 2021 (186.600 millones de euros o unos 198.100 millones de dólares a cambio actual) e incluso aumentó el beneficio operativo y ganancias netas de la empresa en 2021 al reducir los costes de producción.
La situación fue similar para las otras dos grandes automovilísticas, BMW y Mercedes-Benz, que también obtuvieron unos ingresos de decenas millones de dólares en los tres trimestres de 2021, con el aumento significativo de los beneficios operativos y las ganancias netas.

El beneficio operativo es una cantidad de dinero que demuestra los beneficios que ha obtenido una empresa antes de pagar intereses e impuestos, mientras que la ganancia neta es una medida de la rentabilidad de una compañía después de contabilizar todos los costos e impuestos.

Sin embargo, en febrero de 2022, las autoridades europeas empezaron a imponer sanciones contra Moscú por el lanzamiento de la operación militar especial en Ucrania, lo que en su conjunto motivó a los fabricantes de automóviles europeos a interrumpir su actividad en Rusia.
Pero el principal golpe al negocio de las empresas automovilísticas llegó en el tercer trimestre de 2022, cuando se produjo la voladura de los gasoductos Nord Stream, causando un salto en los costes de los tres fabricantes. En Volkswagen, por ejemplo, subieron a unos 64.000 millones de euros (unos 68.000 millones de dólares al cambio actual) por trimestre desde unos 50.000 millones de euros (unos 53.000 millones de dólares) de 2019-2021.
En cuanto a BMW, los gastos saltaron a unos 31.000 millones de euros (unos 32.900 millones de dólares) desde casi unos 22.500 millones de euros (casi 23.900 millones de dólares), y para Mercedes-Benz pasaron a unos 28.400 millones de euros (unos 30.100 millones de dólares) desde 21.900 millones de euros (unos 23.200 millones de dólares).
Un salto semejante en los costes afectó instantáneamente a los resultados financieros, y a pesar del aumento de los ingresos, los beneficios operativos y netos no volvieron a alcanzar el nivel de 2021. Por ejemplo, el beneficio neto de Volkswagen en los tres trimestres de 2024 bajó una quinta parte, hasta unos 8.900 millones de euros (casi 9.500 millones de dólares), el de Mercedes-Benz cayó un 27%, hasta unos 7.800 millones de euros (casi 8.300 millones de dólares), mientras que el de BMW se redujo 1,7 veces, hasta 6.100 millones de euros (casi 6.500 millones de dólares).
Por otra parte, aunque la producción de automóviles y otros vehículos por parte de las empresas a finales de los tres trimestres de 2024 es superior a la de 2021 —en parte debido al traslado de sedes de fabricación de Alemania o Rusia a otros países— las ventas están disminuyendo.
En el caso de Mercedes-Benz, sus ventas cayeron un 7% en tres años, hasta 1,76 millones de unidades a finales de enero-septiembre de 2024, mientras que las de BMW descendieron un 9%, hasta 1,75 millones de ejemplares. La menor caída corresponde a Volkswagen, que logró vender 6,46 millones de vehículos en los tres trimestres de 2024, frente a los 6,47 millones de 2021.
«Esto se debe a la pérdida del mercado ruso por parte de las empresas alemanas, y a su propia voluntad. Nadie les obligó a cerrar sus fábricas en nuestro país y dejar de vender automóviles allí. En consecuencia, se han privado de la oportunidad de vender a Rusia», comentó a Sputnik el experto industrial Leonid Jazánov.
Una situación como esa nunca podía complacer a los inversores de las empresas, por lo que los tres consorcios se enfrentaron a una rebaja del precio de sus acciones. El descenso más grave se registra en Volkswagen: por ejemplo, a 30 de septiembre de 2024, una acción costaba 100,3 euros (106,9 dólares), frente a 268 euros (284 dólares) a 30 de septiembre de 2021. El precio por acción a tres años de Mercedes-Benz bajó un 10% y el de BMW un 4%.
Entretanto, en el medio de las noticias de una escalada de la guerra comercial entre la UE y China y las expectativas de un empeoramiento de las relaciones comerciales con Estados Unidos tras el regreso de Donald rump a la Casa Blanca, las acciones han seguido cayendo en las últimas semanas.
A las 12:00 GMT del 11 de noviembre, en la bolsa de Fráncfort cotizaban a 87,2 euros (92,5 dólares) en el caso de Volkswagen, a 52,2 euros (55,4 dólares) en el de Mercedes-Benz y a 67,3 euros (71,4 dólares) en el de BMW.
F/Sputnik
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Goldman Sachs eleva el riesgo de recesión en EEUU

El banco de inversiones Goldman Sachs aumentó la probabilidad de que la economía estadounidense entre en recesión en los próximos doce meses, en medio de fuertes ventas de las acciones en los principales índices bursátiles.

Los expertos de Goldman, encabezados por Jan Hatzius, economista jefe de la firma y responsable de investigación de inversiones globales, escribieron en un informe a clientes difundido el domingo que la probabilidad de una recesión en la economía estadounidense subió del 15 % al ​​25 %, aunque consideran que tal riesgo es limitado.

«Seguimos considerando que el riesgo de recesión es limitado», indicaron en el documento, al que tuvo acceso Bloomberg, explicando que economía estadounidense parece estar «bien en general» y destacando que la Reserva Federal tiene amplio margen para recortar las tasas de interés si es necesario, en medio de preocupaciones de que la Fed ha esperado demasiado para bajar las tasas.

La semana pasada, la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. publicó su último informe de empleo, que mostró que el crecimiento de nuevos trabajos se desaceleró a 114.000 en julio, una cifra menor al aumento de 175.000 pronosticado por los economistas del London Stock Exchange Group.

De esa manera, la tasa de desempleo el el país norteamericano también aumentó inesperadamente del 4,1 % al 4,3 %, el nivel más alto desde octubre de 2021.

Efecto dominó

El temor a que la economía estadounidense esté en peores condiciones de las esperadas ha provocado fuertes ventas de activos financieros, lo que se tradujo en la caída de los índices bursátiles.

Este lunes, el índice bursátil Nikkei 225 de Japón se desplomó más de un 12 %, su peor caída desde 1987. La situación se replicó en los mercados del continente asiático.

El índice de referencia de Taiwán, el Índice Ponderado de Taiwán se desplomó más del 8 %, arrastrado por las acciones tecnológicas y de bienes raíces, mientras que el S&P/ASX 200 de Australia cayó un 3,7 %, a 7.649,6.

En tanto, el Kospi de Corea del Sur bajó un 8,1 %, por lo que sus operaciones tuvieron que suspenderse brevemente, mientras que el índice Hang Seng de Hong Kong cayó un 0,2 %.

 

F/RT
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