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Canciller Gil: La OEA carece de competencia para pronunciarse sobre asuntos de Venezuela

El canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Yván Gil, rechazó de manera categórica las recientes pretensiones de la Organización de los Estados Americanos (OEA) de intervenir en la política nacional, al recordar que el país no forma parte de dicho organismo y, por ende, carece de facultades para opinar sobre el Estado venezolano.

Gil fue enfático al señalar la falta de legitimidad de la institución para emitir juicios sobre la soberanía del país.

“La Organización de los Estados Americanos carece de toda competencia para pronunciarse sobre asuntos internos de Venezuela, país que no forma parte de dicho organismo”, manifestó el diplomático.

El ministro Gil, manifestó que resulta, por tanto, profundamente disonante que un funcionario de esa instancia pretenda opinar sobre procesos que corresponden exclusivamente al pueblo venezolano y a su orden constitucional.

Asimismo, expresó su asombro ante la postura del actual Secretario General de la organización “Sorprende que el actual Secretario General pretenda hoy invocar el nefasto legado de su antecesor Luis Almagro”.

El canciller Yván Gil reafirmó la postura del Gobierno Bolivariano de mantener el rumbo del país de forma autónoma, sin aceptar tutelajes extranjeros.

“Venezuela continuará su curso de autodeterminación, derecho inalienable de su pueblo”, concluyó.

 

VTV
OEA

La colombiana Laura Gil llega a la cúpula de la OEA: «El progresismo latinoamericano triunfa»

La Organización de Estados Americanos (OEA) eligió por primera vez a una mujer como la «número dos» al frente del organismo, al votar por la candidata de Colombia, Laura Gil, como secretaria general adjunta para el periodo 2025-2030.
Con 19 votos a favor, Gil se impuso a la peruana Ana María Sánchez y a la guatemalteca Claudia Escobar. De esta manera, se convertirá en la primera mujer en ostentar el segundo cargo de mayor importancia en el organismo creado en 1948.
De acuerdo con reportes de prensa, en la primera votación –que es secreta– ninguna de las aspirantes obtuvo los 18 votos necesarios para ser elegida. Gil obtuvo 13, frente a los 11 de Sánchez y ocho de Escobar.
Con base en el reglamento de la OEA, se procedió a una segunda votación entre las dos candidatas con más votos. Fue así como la colombiana obtuvo 19 votos, en contraste con los 14 de la peruana.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, celebró la elección de Laura Gil, que consideró como una «gran victoria de Colombia en la OEA».
«El progresismo latinoamericano triunfa y Colombia inicia su transformación abierta al mundo», aseveró el jefe de Estado en X.
Gil sucederá en el cargo al beliceño Néstor Méndez a partir del 17 de julio de 2025. Además, trabajará junto al nuevo secretario general, el surinamés Albert Ramdin, que fue elegido en marzo de este año para suceder al uruguayo Luis Almagro.
El histórico nombramiento representa un avance significativo en la representación femenina al interior de la OEA. En caso de ausencia o imposibilidad, Gil podría asumir las funciones de secretaria general.
Laura Gil se ha desempeñado como embajadora de Colombia ante Austria y representante permanente ante la ONU en Viena. Ha sido canciller para Asuntos Multilaterales, observadora electoral en más de una docena de misiones internacionales y consultora para organismos multilaterales.
A decir de la canciller colombiana, Laura Sarabia, la propuesta de Gil «es clara, directa y pragmática».
«Ha subrayado la importancia de la coordinación, el diálogo y la construcción de alianzas (…). Estoy convencida de que su capacidad de liderazgo y su habilidad para tender puentes será clave para fortalecer aún más esta organización. Colombia, como miembro fundador de la OEA, ha sido y seguirá siendo un firme defensor de los pilares fundamentales: la democracia, el desarrollo integral, los derechos humanos y la seguridad multidimensional», expresó Laura Sarabia.
En tanto, la Cancillería de Colombia señaló que la elección de Gil «es también un reconocimiento a su capacidad de diálogo, su visión integradora y su firme apuesta por una OEA eficiente, transparente e inclusiva».
F/Sputnik
Almagro

Almagro deja la OEA: el último clavo a una organización «sin credibilidad» en América

Luego de 10 años, Luis Almagro culmina un ciclo al frente de la OEA marcado por la «sumisión total a Washington», el apoyo a un golpe de Estado en Bolivia y la amenaza de una invasión a Venezuela. Dos analistas consultados por Sputnik reflexionaron sobre cómo Almagro «llevó al límite» a la OEA como herramienta de EEUU contra los «díscolos».
Con la inminente elección de un nuevo secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro se encamina a abandonar el puesto que ocupó durante una década y que lo tuvo como uno de los principales portavoces de las presiones de Washington contra los países latinoamericanos, incrementando el descrédito de una organización cada vez menos confiable.
Si bien Almagro llegó a la OEA impulsado, entre otros, por el Gobierno uruguayo de José Mujica (2010-2025) del que había sido canciller, pronto demostró su frecuente coincidencia con la política exterior estadounidense y, particularmente, con la agenda de Donald Trump, que alcanzó la Casa Blanca por primera vez poco después.
«Durante la gestión de Almagro se consolidaron algunas tendencias históricas de la OEA como la sumisión a EEUU, el principal ‘accionista’ de la organización. Pero, además, Almagro construyó una marca propia, muy personalista y en la línea del primer Gobierno de Trump y con el núcleo de republicanos afines a Trump en Miami», afirmó a Sputnik la politóloga argentina Silvina Romano.
La experta, una de las autoras del libro La OEA en tiempos de Almagro, admitió que la OEA siempre fue, desde su creación en 1948, un instrumento a través del cual Washington buscó imponer al resto del continente «su noción de la democracia y el desarrollo» y el american way of life. Aun así, consideró que el organismo aún era visto por algunos países como un instrumento «de diplomacia» que podía servir para la solución de controversias.
Romano subrayó que Almagro «eliminó esa característica del organismo y en vez de hacer diplomacia ejerció el intervencionismo directo en la política interna de los países y generó discordia», lo que en definitiva es «todo lo contrario a lo que debería esperarse de un organismo interamericano».
Para la analista, el episodio «más bochornoso» de la gestión de Almagro se dio con el apoyo de la OEA al golpe de Estado en Bolivia en 2019, cuando el propio secretario general acusó al entonces presidente boliviano Evo Morales (2006-2019) de fraude electoral, sin datos fehacientes que sustentaran esa hipótesis.
«Almagro profundizó la inestabilidad y propició un golpe de Estado convencional puro y duro en Bolivia, con un legado de violencia, muertes y desinstitucionalización muy fuerte. La OEA es responsable de eso y todos esperábamos que Almagro tuviera que rendir cuentas, pero parece que se irá impune», afirmó Romano.
La analista también apuntó como otro de los puntos oscuros de la gestión Almagro el apoyo explícito a una posible intervención armada en Venezuela en 2018, con el objetivo de derrocar al presidente Nicolás Maduro. «Se plegó a EEUU en esa amenaza que prácticamente planteó una situación de guerra que hacía mucho no se veía en la región», recordó.

¿Por qué la OEA no funciona?

También en diálogo con Sputnik, el analista geopolítico Carlos Pereyra Mele definió al período de Almagro al frente de la OEA como una época de «sumisión total a las directivas de Washington» pero contextualizó esto dentro de la historia de una organización que nunca se apartó demasiado de ese camino.
Para el experto, el organismo tiene un problema desde su origen, cuando EEUU se aseguró el control sobre esa plataforma al financiarla y asegurar que su sede estuviera en la capital estadounidense. El debilitamiento se acentuó, de acuerdo al experto, cuando se incorporaron las excolonias europeas en el Caribe, diluyendo el poder que tenían los estados soberanos latinoamericanos al otorgar «un voto por país».
«El voto de Brasil tiene la misma potestad que el de Trinidad y Tobago, cuando sabemos que esa no es la real dimensión del poder en nuestra América. Por lo tanto, el poder latinoamericano se fue diluyendo y quedando a la saga de esta organización, que es fruto de la Guerra Fría», sostuvo Pereyra Mele.
El experto advirtió que, si bien en la actualidad EEUU ya no es el «Estado hegemónico» en la región como lo era en la época de postguerra en la nació la OEA, el organismo «siguió siendo una herramienta muy útil para los gobiernos norteamericanos de turno», especialmente en la tarea de «bloquear a todos los países díscolos de la región». Ello explica, fundamentalmente, el «castigo a Cuba», expulsada de la organización en 1962, o los más recientes embates contra Venezuela o Bolivia.
Pereyra Mele aseguró que la OEA «ha perdido credibilidad» al punto en que países como Venezuela han decidido directamente dejar de participar y «es un reflejo de algo que no existe más» porque «no representa los intereses reales de la región». «Todo esto genera un descrédito que ha llevado a una pérdida sustancial de importancia que terminará, seguramente, con el deterioro final de esta organización», auguró.
En efecto, el experto comparó la pérdida de relevancia de la OEA con la del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que «ha perdido la influencia que tenía» en la región en favor, por ejemplo, del Banco de los BRICS y la consolidación de China como principal socio comercial de la mayoría de los países latinoamericanos.

La CELAC, alternativa natural a la OEA

Para Romano, los diez años de Almagro en la OEA «terminaron de borrar» las pocas esperanzas de que la OEA tuviera, al menos, una apuesta por la diplomacia en la región americano. Por eso, consideró que la gestión del uruguayo «ha presionado para el nacimiento o el refuerzo de organismos de diplomacia y encuentro regional por fuera de la OEA».
«Es muy difícil que la OEA vuelva a revestirse de legitimidad luego de la gestión de Almagro y es urgente que encontremos institucionalidades alternativas porque en el tablero geopolítico de hoy, una de las únicas vías para que América Latina tenga voz y voto y pueda mejorar sus condiciones es la unidad regional», afirmó la analista.
Pereyra Mele apuntó especialmente a la presencia de EEUU y Canadá como uno de los grandes problemas de la OEA. «Mientras tengamos organismos donde la anglosfera tenga suficiente poder y suficiente relación desequilibrada, como en la OEA con EEUU y Canadá, no servirá porque será un mal espejo en el que se reflejan mal las situaciones de la región», explicó.
Tras la desaparición de la Unasur, ese foco se ha colocado, remarcó Romano, sobre la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), organización que nuclea a los 33 países de las Américas, excepto EEUU y Canadá.
Pereyra Mele consideró, en tanto, que la CELAC podría agrupar a su vez a «organismos regionales» que contemplen de forma más específica las realidades de los diferentes «subcontinentes» de América y que, juntos, puedan «desarrollar una política más acorde a nuestros modelos de soberanía si queremos formar parte del nuevo orden mundial».
F/Sputnik
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Jorge Arreaza denuncia que la OEA «vuelve a sus andanzas perversas»

El vicepresidente para Consejos Comunales y Comunas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Jorge Arreaza, denunció este jueves, que la Organización de Estados Americanos (OEA) «ha vuelto a sus andanzas perversas».

En un mensaje publicado en la red social X, el también secretario Ejecutivo de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), señaló: «El sicario general de la OEA vuelve a sus andanzas perversas. Cada día más decadente y decrépito, eso sí».

Arreaza sentenció que Luis Almagro, secretario de la OEA, es «un elemento que pidió invadir a Venezuela y que ha alimentado la confrontación para generar baños de sangre en el país. Siempre procurando que la CIA le aumente su mesada».

Por otra parte, Arreaza recordó que desde 2019 Venezuela no pertenece a esa organización, la cual este 31 de julio intentó aprobar una resolución sobre las elecciones en Venezuela del pasado domingo.

La votación concluyó con 17 votos a favor, 11 abstenciones y cinco ausencias, por lo que Almagro no pudo lograr su objetivo.

 

T/ Redacción CO
F/ Cortesía
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México no participará en sesión de la OEA sobre Venezuela

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo este miércoles que su país no participará en la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA), en la que hablarán sobre la situación en Venezuela tras los comicios que dieron la victoria al mandatario Nicolás Maduro.

«Alicia Bárcena, la secretaria de Relaciones Exteriores (de México), no va a participar en la reunión de la OEA; y no vamos a participar porque no estamos de acuerdo con la actitud de parcialidad de la OEA», manifestó López Obrador en su conferencia de prensa matutina.

El presidente cuestionó que, «antes de conocer resultados», el secretario general de la OEA, Luis Almagro, «ya había reconocido a uno de los candidatos», el opositor Edmundo González, «sin pruebas de nada».

«Entonces, ¿para qué vamos a una reunión así?, eso no es serio, no es responsable, eso no ayuda a buscar una salida pacífica, democrática a un conflicto de un país de América Latina y de cualquier país del mundo», enfatizó el mandatario mexicano.

El martes, Almagro publicó un comunicado en el que, basándose en el informe del Departamento de Cooperación y Observación Electoral (DECO) del organismo respecto al proceso electoral en Venezuela, llamó a Maduro a «aceptar su derrota electoral», argumentando que la victoria fue para González; y en caso de no hacerlo, pidió que se convoquen «nuevas elecciones» con otras condiciones.

«Intromisión»

En su rueda de prensa, López Obrador reiteró la crítica hecha el martes, acerca del «injerencismo» sobre Venezuela.

«Ya basta con eso, ya basta con el intervencionismo, los problemas de Venezuela se han estancado, no se les ha encontrado salida porque es mucho el injerencismo, se meten del extranjero», mencionó.

Indicó que esa injerencia no solo viene de parte de gobiernos, sino también de los medios y ahora de las redes sociales.

«Es mucha la intromisión y en el caso de los medios, no solo de México, sino del mundo, hace falta más profesionalismo, más objetividad, más equilibrio, porque se inclinan mucho de un lado o de otro y no son los medios convencionales solo o las agencias, ya ahora las redes sociales están como tomadas también, entonces hace falta democratizar los medios», dijo al respecto.

Esperar

El mandatario mantuvo su posición a esperar el resultado definitivo del conteo de votos por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano para dar una postura sobre los comicios; esto luego de que el Centro Carter, que participó como observador en las elecciones, publicara que el proceso «no se adecuó a parámetros y estándares internacionales de integridad electoral y no puede ser considerado como democrático».

«Nosotros, en el caso de Venezuela, lo que queremos es que haya pruebas, que se muestren las actas, que haya transparencia y, una cosa que es muy importante, que tiene que ver con todos los hermanos venezolanos, que no haya violencia, que se emplace a las autoridades electorales a que den todos los resultados y que se espere», comentó López Obrador.

Por otro lado, al ser consultado sobre si el reclamo de la oposición venezolana tiene alguna similitud con la que él hizo en los comicios mexicanos de 2006, cuando denunció fraude en el proceso que dio la victoria a Felipe Calderón, el mandatario respondió: «No tengo elementos, no hay pruebas en el caso de Venezuela, nosotros sí teníamos muchas pruebas».

En ese sentido, recordó que pidieron que se contaran los votos y «se negaron»; y, además, «ningún país extranjero, ningún gobierno extranjero pidió transparencia» y los corresponsales de medios, así como los «pseudointelectuales mexicanos», estaban «todos a favor del fraude».

 

F/RT
F/Daniel Cardenas / Anadolu / Gettyimages.ru