El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, expresó su rechazo a la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de formar el denominado “Comité Ejecutivo de Gaza”. La oficina de Netanyahu señaló en un comunicado que “el anuncio de la formación del Comité Ejecutivo de Gaza, vinculado a la conferencia de paz, no se coordinó con ‘Israel’ y contradice su política”.
Asimismo, Netanyahu instruyó al ministro de Asuntos Exteriores Gideon Sa’ar a contactar de manera urgente con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para discutir el asunto, pues esta declaración se consideró “sin precedentes y un indicio de una ruptura entre Estados Unidos e ‘Israel’ respecto al futuro de la Franja de Gaza y los mecanismos para gestionar la siguiente fase”.
Inquietud de Israel
Fuentes políticas citadas por el diario Yedioth Ahronoth afirmaron que la postura de Netanyahu refleja la inquietud de Israel ante la participación de actores regionales como Turquía y Qatar en el comité.
De acuerdo a estas fuentes, la medida podría “debilitar el control de ‘Israel’ sobre la cuestión palestina y colocar el futuro de la Franja bajo supervisión directa de Estados Unidos.
En este sentido, tras el anuncio estadounidense, el comité busca “apoyar medidas administrativas y económicas en la Franja de Gaza y vincular la reconstrucción con mecanismos políticos bajo la supervisión de Washington”.
Es importante destacar que este anuncio se presentó en paralelo a la creación del “Consejo de Paz”, impulsado por Trump, que reúne a funcionarios internacionales y regionales con el propósito de garantizar “supervisión directa de Estados Unidos en los procesos de paz y gestión de conflictos en Gaza y otras zonas de tensión”.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, participa en las multitudinarias marchas en contra de Israel y el Gobierno de Benjamín Netanyahu, que se registran en Nueva York, Estados Unidos (EE.UU.), en rechazo al genocidio de la población de Palestina en Gaza.
«Hemos hecho una propuesta hace dos días a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Creo que con el último veto que realizó EE.UU. en el Consejo de Seguridad, se acabó la diplomacia. La historia de la humanidad nos ha mostrado durante milenios que cuando la diplomacia se acaba, hay que pasar a otra fase de la lucha», expresó el mandatario colombiano a través de un megáfono desde las calles de Nueva York.
Petro añadió que «lo que ocurre en Gaza es un genocidio, no hay que decirlo de otra manera, es para desaparecer al pueblo palestino, y cuando hay genocidio se comete un crimen contra la humanidad».
Advirtió que no tiene nada contra el pueblo judío ni contra el pueblo de Israel y dijo que incluso tiene “varios amigos» de esa religión y país. Recordó que en su juventud se entrenó junto a camaradas de lucha de la Organización Liberal Palestina en los desiertos de Libia, cuando pertenecía al Movimiento 19 de Abril, y por eso conoce la lucha de los palestinos.
«Por eso hice la siguiente propuesta: por Asamblea General de los Pueblos en las Naciones Unidas, vamos a presentar una resolución que diga que se ordena a las Naciones Unidas la configuración de un Ejército de la Salvación del Mundo que tiene como primera tarea liberar a Palestina», comentó.
Asimismo, agregó que «si las dos terceras partes de las naciones votan a favor de esa resolución», la organización entrará en un proceso de unificación por la paz por Palestina. «Las naciones que voten, si se aprueba la resolución (…), tendrán la responsabilidad de configurar con sus propios Ejércitos esta gran unidad, primera en el mundo, de un Ejército que haga valer las órdenes de la justicia internacional».
En este contexto, acotó que el presidente de EE.UU., Donald Trump, también es responsable de esa situación. «Trump no habla de democracia, no habla de crisis climática, no habla de vida, solo amenaza y mata y deja matar a decenas de miles», concluyó Petro.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sostuvo este lunes una reunión de tres horas con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en medio de la creciente indignación por la agresión de Israel contra Qatar la semana pasada para asesinar al Buró Político de Hamás y a los negociadores de paz palestinos —ataque del cual el propio Netanyahu asumió “plena responsabilidad”— y por el genocidio sionista en Gaza, con más de 64.000 civiles asesinados.
El encuentro se produjo en Jerusalén ocupada, y concluyó con una conferencia de prensa en la que ambos remarcaron la unidad de objetivos entre Washington y Tel Aviv. “Hamás debe dejar de existir como fuerza armada que amenace la paz y la seguridad en la región”, declaró Rubio, alineado con el discurso israelí de exterminio en Gaza.
Netanyahu, por su parte, señaló que “la visita de Rubio es un claro mensaje de que América está con Israel frente al terror”, pese a que la ofensiva sobre Qatar y la guerra contra Gaza han sido condenadas por múltiples Gobiernos y organismos internacionales.
Además de abordar la guerra que desata Israel contra Gaza, el enviado de la Casa Blanca condenó al Gobierno iraní, contra el cual aseguró que se mantendrá una política de “máxima presión”. A su vez invitó a los mandatarios europeos a levantar sanciones contra Teherán.
Para validar su invitación se refirió al programa nuclear iraní. A pesar de estar demostrado que posee fines científicos y no militares, Rubio aseguró que “misiles iraníes” son una amenaza “incluso para Europa”.
Mientras Rubio estrechaba la mano de Netanyahu, en Ginebra el Consejo de Derechos Humanos de la ONU anunció un debate urgente sobre la agresión israelí a Qatar y la crisis humanitaria en Gaza, solicitado por la Organización de Cooperación Islámica (OCI) y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Será la décima vez desde 2006 que el organismo activa este mecanismo frente a los crímenes de Tel Aviv.
Las organizaciones internacionales denuncian que el asedio y los bombardeos israelíes han provocado hambruna artificial en Gaza, donde en los últimos días fallecieron cuatro fetos y tres bebés prematuros en el hospital Nasser de Jan Yunis. El Ministerio de Salud gazatí reporta más de 422 muertes por inanición, 145 de ellas niños.
En paralelo, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, anunció su intención de construir un barrio de lujo para policías israelíes sobre las ruinas de Gaza. “Ocuparemos el territorio y alentaremos la emigración voluntaria”, afirmó, en abierta violación del derecho internacional.
La falta de transparencia en la estrategia militar también desató tensiones internas. El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, advirtió que Netanyahu mantiene al ejército al margen de los próximos pasos tras la ocupación de Ciudad de Gaza, reconociendo que ello no garantiza la rendición política ni militar de Hamás.
Al mismo tiempo, más de 80 organizaciones civiles, entre ellas Oxfam, lanzaron la campaña “Stop Trade With Settlements”, que exige a los Estados prohibir cualquier intercambio comercial con los asentamientos ilegales israelíes en la Cisjordania ocupada.
Rubio aprovechará su visita para discutir con Netanyahu la llamada operación “Carros de Gedeón 2”, la defensa de Israel ante la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia, así como la anexión de territorios en Cisjordania en respuesta al inminente reconocimiento de un Estado palestino por parte de varios países europeos durante la Asamblea General de la ONU.
La gira también incluyó una visita al Muro de Buraq, en Jerusalén ocupada, acompañado por el enviado especial Mike Huckabee.
Entretanto, los bombardeos israelíes prosiguen en Gaza, donde ya se contabilizan «oficialmente» más de 64.000 palestinos asesinados, la mayoría mujeres y niños, pero el número real de personas muertas debajo de escombros, carbonizadas por fuego o destrozadas por bombas es más de 700.000 personas.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, lanzó una nueva advertencia contra Hamás, asegurando que la ofensiva militar en la Franja de Gaza se reanudará con mayor intensidad si el grupo no libera a los rehenes antes del próximo sábado.
De concretarse, se retomaría lo que la Organización de las Naciones Unidas, ONU, calificó como un genocidio. A la fecha, la cartera de Salud de la Franja de Gaza a reportado que al menos 48 mil personas han fallecido como consecuencia de los ataques israelíes, en su mayoría mujeres y niños. Sin embargo, la cifra podría ser mucho mayor debido a los cadáveres que se pueden encontrar bajo los escombros.
«Si Hamás no devuelve a nuestros rehenes antes del mediodía del sábado, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) reanudarán los combates intensamente hasta que Hamás sea finalmente derrotado», declaró Netanyahu en un mensaje difundido al término de una reunión del gabinete de seguridad.
La amenaza se produce luego de que Hamás pospusiese la liberación de los rehenes ante las violaciones del alto al fuego de parte de Israel. Ante esto, Netanyahu ordenó un mayor despliegue militar en la Franja de Gaza, preparando el terreno para una nueva invasión.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también se pronunció sobre la situación y reiteró su llamado a Hamás para que libere a los rehenes antes del sábado. En declaraciones a la prensa, advirtió que «se desatará el infierno» si el grupo palestino no cumple con la exigencia.
Trump ha mantenido un fuerte respaldo a la estrategia israelí en el conflicto, llegando incluso a plantear una posible reubicación de la población palestina en otros países. La semana pasada, en una reunión con Netanyahu, el presidente estadounidense sugirió que Estados Unidos podría asumir la reconstrucción de Gaza tras el conflicto, dejando entrever un posible desplazamiento masivo de sus habitantes.
Esta postura ha generado preocupación en la comunidad internacional, ya que el desplazamiento forzado de la población palestina podría constituir una violación del derecho internacional y agravar aún más la crisis humanitaria en la región.
El primer ministro israelí sostuvo que la operación en Gaza se realiza «por el bien de la humanidad».
Israel seguirá luchando contra el movimiento palestino Hamás en la Franja de Gaza hasta completar su «misión sagrada», afirmó el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en declaraciones difundidas este lunes con motivo del primer aniversario de la incursión palestina en Israel.
«Mientras el enemigo amenace nuestra existencia y la paz de nuestro país, seguiremos luchando. Mientras nuestros rehenes sigan en Gaza, seguiremos luchando», dijo el jefe de Gobierno en un discurso televisivo pregrabado, en el que prometió no renunciar a esa «misión sagrada», reportan medios locales.
Netanyahu sostuvo que su país está luchando «para llevar la luz al mundo», por ser el suyo «un pueblo que se esfuerza por difundir el bien y erradicar el mal».
Aseguró que la victoria israelí sería no solo por su propio bien, «sino por el bien de las generaciones futuras y por el bien de toda la humanidad», y que cuando suceda se reconstruirán las regiones recuperadas a una escala mucho mayor. «Aferrándonos a la raíz, rebrotará el árbol de la vida», subrayó.
Este lunes, 7 de octubre, se cumplió un año del conflicto militar que estalló entre las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y Hamás tras el ataque de las Brigadas Al Qassam, ala militar del movimiento palestino, al que Tel Aviv ha respondido con bombardeos masivos y ofensivas terrestres en la Franja de Gaza.
El costo de la guerra
Durante la incursión de las Brigadas al-Qassam en Israel, del 7 de octubre de 2023, fueron asesinadas unas 1.200 personas y 251 fueron tomadas como rehenes y llevadas a la Franja de Gaza:
actualmente se cree que al menos 66 rehenes siguen con vida, incluidas dos personas que habían sido capturadas antes del 7 de octubre;
han muerto 35 rehenes, incluidos otros dos también capturados antes del comienzo del conflicto.
Según los datos del Ministerio de Salud de la Franja de Gaza, en este año de conflicto han muerto 41.909 palestinos, la mayoría de ellos mujeres y niños, a consecuencia de la ofensiva israelí, mientras que los heridos ascienden a más de 97.000. Más de 10.000 personas siguen desaparecidas en Gaza.
La ofensiva israelí en la Franja de Gaza ha forzado a cerca de 1,9 millones de palestinos a abandonar sus casas y a movilizarse continuamente por el enclave en busca de un lugar seguro. De este modo, el porcentaje de la población gazatí desplazada por el conflicto con Israel se sitúa en torno al 90 %.
Además, los incesantes ataques israelíes contra el enclave palestino han dañado o destruido:
más de 215.000 edificios derribados por completo y más de 120.000 parcialmente, elevando el porcentaje de estructuras dañadas o destruidas en la Franja de Gaza a 66 % del total;
más de 92 % de las carreteras y vías principales;
más de 84 % de los centros de salud;
67 % de las instalaciones de agua y saneamiento, lo que hace que 60.000 metros cúbicos de aguas no tratadas o residuales fluyan diariamente al mar desde Gaza;