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Musiquemos por Andrés Felipe García Torres

Lo primero que llega al presentarse una catástrofe con riesgos para la vida humana es la ayuda más cercana: la del núcleo familiar primero, luego la vecindad, el estado y después la ayuda exterior. Hay quien cree que los rescatistas deben estar presentes apenas ocurre el siniestro, técnicamente parece razonable, pero por razones geográficas y humanas obvias, esta ayuda llega tarde, así que los primeros en llegar y ayudan son los están allí al momento del suceso. Sí, la cultura venezolana aplaude, conserva y practica la solidaridad, hacer el bien sin mirar a quien, el respeto mutuo, asumir que somos iguales sin distingo entre nosotros, profeses la religión o partidismo político que fuere, damos pan y cobijo a quien lo necesita sin preguntar ni esperar ganancia por ello, recibimos visita y ofrecemos asiento y café, apenas al conocernos compartimos el trago y hoy, luego de las penurias causadas por las medidas coercitivas, nuestras reuniones sociales son de “traje” y cada quien aporta algo al condumio. En los años 50 acción democrática usó la imagen de “Juan Bimba”, un campesino pobre, pero honrado como se decía y con ello lograron muchos adeptos que perdieron cuando se elitizó. Tampoco es casual que el discurso igualitarista y solidario con el más débil del comandante Chávez lograra gran apoyo y es que el venezolano se coloca siempre del lado del débil. Esta venezolanísima actitud quedó demostrada en la multitudinaria acción la tarde de San Juan, en la zona de desastre en La Guaria, Caracas y otros lugares, con esa pulsión esencial y natural humana de proteger la vida y es que hacer lo contrario sería antivenezolano.

Otros aprendieron por la escuela y la mediática que todo lo extranjero es bueno y mejor, compraron el discurso imperial sin filtro ni medida, dispuesta a destruir hasta los cimientos con tal de abrir las puertas a la intervención extranjera. Personas que viven para tener, obviando el ser, sobre todo el ser de los demás. Practican la caridad y no la solidaridad. Una minoría amplificada mediáticamente y cree que es mayoría, que asume como verdad lo que les dicen y comprenden la vida desde una cultura ajena a la venezolana, que quiere ver otro país en este territorio, sin venezolanos. Muchos migraron. Otros actúan cual animal carroñero, ignoran el contexto al informar sobre aquél loable impulso humano y mienten descaradamente diciendo que el vecino es un rescatista del estado, ocultando que estas labores requieren un orden, que lleva tiempo organizar, localizar y movilizar personal. Pero se les ve la costura, la mala intención y mezquino interés.

Nuestro País, como todos, contiene lo bueno y lo malo y para salir adelante, aun con dolor, nos corresponde musicar como una orquesta, donde cada cual toca el instrumento que sabe tocar bien y así aporta a la sinfonía que se requiere para reconstruir este país, nuevo y armónico donde se equilibren sus opuestos.

*Músico docente

andresgarciator@gmail.com

Musiquemos 11072026

Musiquemos: por Andrés Felipe García Torres*

Homo Conqueror

 

La codicia hace que en una región del centro europeo se reúna anualmente un grupo de seres de la especie Homo Conqueror, para discutir la mejor manera de aumentar sus caudales financieros. De este grupo destacan Cerebro y Pinky quienes, con la anuencia grupal, decidieron conquistar un país para apropiarse de sus riquezas, porque es mucha, valiosa y porque resulta fácil el acceso dada su posición geográfica. Así que, visto el objetivo, Cerebro urde un plan:

Con excusas poco creíbles, pero implantadas a través de los medios de desinformación más poderosos del planeta, se indujo la creencia sobre que en el país objetivo hay una dictadura que trafica estupefacientes y vulnera los derechos humanos de sus ciudadanos. También pagan para que en el transporte público se hable a diario a los presentes sobre lo mal que se vive, gorditos rozagantes dicen que están pasando hambre, se inventan despidos masivos y que se tortura y se persigue la disidencia. Mentiras fáciles de constatar por falsas, pero que calan por repetición. En este contexto, su embajador orquesta desde la mediática un minucioso golpe de estado que derogó la constitución en su muy corta duración. Como no lograron el objetivo al poco tiempo destruyeron la principal industria de ese país que con dificultades logró rescatar. Pinky y sus secuaces aplican coerciones para ahorcar financieramente la vida nacional con el fin de generar desasosiego y hambruna, pero por una extraña razón ese país contrarrestó esas medidas. Al lado, Cerebro crea un plan contra el narcotráfico para que su producción y tráfico crezca exponencialmente al aplicarlo.

Mientras todo esto sucede, otros conquistadores gobernantes de ciertos países salivan y se frotan las manos en la creencia de que les tocará algo del botín, pero la realidad del plan original es que quienes ganarán algo con esta estrategia serán solamente algunas grandes empresas transnacionales de diversas ramas como la tecnología, la construcción, el tráfico ilícito de sustancias, de armamento y personas. Éstos se hacen de la vista gorda cuando se instalan barcos de guerra cerca de aquella región durante el tiempo suficiente para dirigir drones submarinos que ubican explosivos en sitios estratégicos estudiados con su novedosa tecnología magnética satelital. Luego, Cerebro ordena un ataque genocida en la región objetivo para imponer miedo, realizar un secuestro, instalar elementos de inteligencia, que se entrenan en acciones preventivas de evacuación, porque al poco tiempo activarán los explosivos marinos para generar otro genocidio, aún más letal y devastador que todo lo anterior y permitir la militarización del país asediado, para mantener al soberano fuera del control de lo suyo, impulsar el proceso de extracción y la total dilapidación de sus recursos en favor de transnacionales particulares. Si me llega a suceder algo busquen a Pinky porque a Cerebro ni le mirarán.

*Músico docente

andresgarciator@gmail.com