Casi 8.000 migrantes fueron reportados muertos o desaparecidos en rutas migratorias en todo el mundo durante 2025, lo que eleva el total acumulado desde 2014 a más de 82.000, según datos publicados hoy martes por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
El análisis del Proyecto Migrantes Desaparecidos de la OIM estima que al menos 340.000 familiares han sido directamente afectados por las muertes de migrantes registradas por la organización desde 2014.
Otro informe de la OIM, el Panorama Global de las Rutas Migratorias 2025 también señala que las rutas migratorias en todo el mundo están cambiando, pero la presión migratoria general no ha disminuido.
De acuerdo con el documento, «los conflictos, los choques climáticos, los cambios en la demanda laboral y las modificaciones de políticas están alterando cómo y hacia dónde se desplazan las personas». Aunque las llegadas a lo largo de algunas rutas establecidas han disminuido, el informe advierte que «los viajes a menudo se han vuelto más largos, más fragmentados y cada vez más peligrosos».
La catástrofe humanitaria en Gaza se profundiza con la llegada de una masa polar que ha dejado inservibles 127.000 de las 135.000 tiendas de campaña, según reportaron fuentes médicas y locales, que cifran en 21 las muertes por frío extremo. La situación afecta gravemente a las familias desplazadas, que carecen de mantas, colchones y suministros básicos para enfrentar el invierno, en medio de una destrucción generalizada de viviendas y otras edificaciones por los bombardeos de la ocupación israelí.
De acuerdo con medios palestinos, la escasez de mantas y calefacción supera el 70 % en toda la Franja, siendo aún más crítica en zonas remotas. Los desplazados se ven obligados a dormir en el suelo, expuestos al viento y la lluvia, sin protección contra la humedad y el frío.
Autoridades locales denunciaron que la ocupación israelí ha atacado repetidamente refugios y centros de distribución de ayuda, con un saldo de 303 albergues y 61 centros de alimentos bombardeados desde el inicio de la ofensiva. Esto ha dejado a miles de familias sin acceso a calefacción ni cobijo.
Los efectos de estas condiciones ya se reflejan en la salud: 21 personas han muerto por hipotermia, entre ellas 18 niños en campamentos de desplazados, mientras se registran decenas de miles de casos de enfermedades respiratorias e infecciones.
La crisis se agrava por la destrucción de 38 hospitales y el cierre de 96 centros de salud, lo que ha colapsado el sistema sanitario y aumentado el riesgo de muerte entre bebés, ancianos y enfermos crónicos.
EFE reportó que al menos cuatro palestinos murieron por el temporal que azotó la Franja el martes, incluyendo tres miembros de la familia Hamouda, víctimas del derrumbe de un edificio en la ciudad de Gaza, y una mujer fallecida tras el colapso de un muro sobre su tienda.
Los servicios de emergencia también informaron de un hombre gravemente herido cuando su tienda fue arrastrada por los fuertes vientos. Desde noviembre, las temperaturas se han desplomado y las lluvias han inundado los campamentos, dañando ropa, mantas y pertenencias.
Fotos: EFE
La oficina de medios del Gobierno de Gaza confirmó que el número de fallecidos por hipotermia desde el inicio de la ofensiva israelí en octubre de 2023 asciende a 21 personas, incluidos 18 menores.
La ONU ha pedido a Israel que permita la entrada de casas prefabricadas y materiales aislantes, pero las restricciones persisten. Mientras tanto, gran parte de la población sigue viviendo en tiendas improvisadas, en una Gaza arrasada tras dos años de bombardeos que han dejado más de 71.400 palestinos asesinados.
Pese al alto el fuego, Israel mantiene el control del 54 % de la Franja desde la llamada “línea amarilla”, disparando casi a diario contra palestinos que intentan regresar a sus hogares o buscar alimentos. Al menos 442 palestinos han sido asesinados desde entonces, según fuentes locales.
El 72,92% de homicidios registrados en México durante 2024 fueron cometidos con armas de fuego traficadas ilegalmente, indicó un estudio publicado este 13 de febrero.
«En el último año, de acuerdo con la cifra recuperada por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, se alcanzó el porcentaje más alto registrado en la historia, con 72,92% (de armas ilegales) hasta noviembre de 2024», detalla el documento de la institución académica Colegio de México citado por la revista Proceso.
El análisis del Seminario sobre Violencia y Paz del centro de educación superior, titulado «Discusión sobre las armas de fuego», fue elaborado en el marco de la demanda del Gobierno de México contra fabricantes de armas de Estados Unidos.
Según las estimaciones, más de 200.000 armas ingresan cada año al país, la mayoría destinadas a grupos criminales.
En 2004, cuando expiró la Prohibición Federal de Armas de Asalto en Estados Unidos, las muertes provocadas por el uso de armas de fuego en México representaban 50,5% del total; ese porcentaje se elevó cuatro años después a un 62,92%.
El informe, coordinado por el académico Sergio Aguayo, se publicó en visperas de un fallo de la Corte Suprema estadounidense, previsto para el 4 de marzo, sobre la petición de los fabricantes de armas Interstate Arms y Smith & Wesson para desestimar la demanda mexicana.
El documento fue presentado a los tribunales estadunidenses bajo la figura de «amicus curiae», en el marco de la querella ante una corte de Massachusetts (noreste), hecha en 2021 por el Gobierno del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador.
El análisis, en el que también participan los expertos en seguridad Eduardo Guerrero y Javier Shütte, sistematiza estadísticas oficiales sobre el papel de las armas de fuego y el alto costo social generado por la violencia de la delincuencia mexicana.
De acuerdo con cifras oficiales clasificadas, «entre 2007 y 2020 se registraron un total de 65.552 homicidios vinculados a la delincuencia organizada, relacionados con 52.327 eventos».
Del total, el 80,5%, más de 52.700 víctimas «tuvieron como causa de muerte el impacto de arma de fuego».
En agosto de 2019, el entonces secretario de Defensa, general Luis Crescencio Sandoval, estimó que había más de dos millones de armas ilegales en el país, cifra que, con el tráfico anual, podría haber ascendido a 3,9 millones para 2024.
Las autoridades solamente han logrado confiscar poco más de 337.000 de esas armas, lo que representa el 8,6%, según los expertos.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, exigió a Washington que combata en su territorio la venta de drogas, pero también el tráfico de armas que cruzan la frontera y caen en manos de delincuentes.