Libro de solidaridad (1)

Autoridades de la cancillería firman Libro de Solidaridad con el pueblo de Irán

Como un acto de apoyo con el pueblo de la República Islámica de Irán,  este martes, los ministros, autoridades de cancillerías firmaron el  Libro de Solidaridad con el pueblo iraní, el cual abrieron en la Embajada de Caracas, debido a los sucesos ocurridos por la agresión militar de Israel.

Los viceministros para África, Yuri Pimentel; el Caribe, Raúl Li Causi, y la Atención Integral para la Migración Venezolana, Pedro Sassone, junto a otras autoridades del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores, plasmaron su firma, los diplomáticos fueron recibidos por el embajador de la República Islámica de Irán acreditado en Venezuela, Ali Chegini.

La información la dio a conocer la Cancillería de Venezuela, a través de su canal de Telegram. Asimismo, el Gobierno Bolivariano emitió un comunicado para condenar la agresión criminal de Israel contra Irán, calificó de forma categórica la agresión militar como ilegítima, injustificada y violatoria del Derecho Internacional.

Durante el inicio de la agresión de Israel contra Irán, se han registrado más de 200 fallecidos y miles de heridos. El conflicto inició en la madrugada del pasado 13 de junio, cuando el régimen de Benjamín Netanyahu lanzó un ataque sorpresa con misiles contra la ciudad de Teherán.

F/VTV
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“El rostro de un enigma”: la nueva novela de Luis Lira que aborda la venezolanidad en todos los horizontes

Una novela que se mueve entre la biografía y la fantasía, entre lo cotidiano y lo extraordinario, con guiños históricos y en torno a la identidad y las emociones con la migración como fondo ofrece con su nueva obra literaria titulada El rostro de un enigma el escritor venezolano Luis Lira Ochoa.

Este jueves 27 de marzo el autor presentó lo que constituye su segunda novela, publicada por la Editorial Fundación Koeyú Latinoamericano, en la sucursal de Librerías del Sur ubicada en el Teatro Teresa Carreño, en compañía del escritor, editor y periodista Raúl Cazal, actual viceministro de Fomento para la Economía Cultural y presidente del Centro Nacional del Libro (Cenal), y Carlos Ortíz, profesor de Letras y productor editorial, quienes brindaron sus comentarios acerca de la obra.

Lira Ochoa aseguró que “esta novela es un viaje a las profundidades del ser humano, donde cada lector podrá encontrar su propia interpretación y conexión con los personajes y sus historias”.

El escritor, quien además es médico psiquiatra, explicó que el texto entrelaza fragmentos de su propia vida, rindiendo tributo a sus experiencias y a la rica cultura venezolana, y aborda tangencialmente el tema de la migración en Venezuela, especialmente en la década de 1980, cuando muchos estudiantes tras obtener sus títulos optaban por buscar oportunidades en el extranjero.

En ese sentido, la historia presenta a Sebastián, Renato y Ana, quienes deciden que deben emigrar tras determinadas circunstancias.

Sebastián, el personaje principal, inicia un obsesivo recorrido de investigación que lo lleva desde las profundidades de sus orígenes en un remoto pueblo detenido en el tiempo hasta una ciudad extranjera, transitando por emociones en torno al amor, la envidia, la decepción, la solidaridad y la traición que amenazan con alterar su búsqueda. Cada paso que da lo acerca a un inesperado desenlace en tierras lejanas.

Con este contexto, Lira Ochoa detalló que la novela trata tres temas principales: primero, la identidad y orígenes; segundo, las emociones humanas, desde la esperanza hasta la locura, y tercero, la realidad y la fantasía, lo que le permitió jugar con la línea que separa lo real de lo imaginario para generar una narrativa envolvente.

La realidad del ser humano

Raúl Cazal señaló que esta novela basada en los años 80 refleja la realidad del ser humano en su contexto actual y permite una manera de ver la venezolanidad. Además, subrayó que lo interesante de esta obra es su riqueza en referentes literarios, artísticos, filosóficos e históricos que retratan el mundo en el que vive el protagonista.

“La novela aborda el tema de las migraciones, no solo hacia el exterior, sino también dentro del mismo territorio nacional, mostrando el desplazamiento de las personas de un lugar a otro, hasta culminar en París”, refirió.

“Se presenta una cartografía nacional donde aparecen figuras históricas, como Miranda y Bolívar, así como otros héroes que resuenan en la memoria colectiva. Dentro del libro el autor sugiere que podría llamarse ‘Caracas’, reflejando la ficcionalidad tanto de los lugares como de las personas. A través de las decisiones del protagonista, quien decide estudiar arte y considera que es la mejor elección de su vida, se desarrolla la trama”, relató Cazal.

De acuerdo con Cazal, el personaje principal enfrenta una serie de problemas y conflictos que impulsan la historia, pero la narrativa también resalta a los venezolanos que estudian en el exterior y se destacan en sus estudios, ya que poseen una visión integral que les permite relacionar diversos aspectos de su aprendizaje, y, por tanto, esta búsqueda de conocimiento va más allá de una simple especialización.

“A lo largo de la obra surgen pasiones, traiciones, envidias e ideas políticas que generan conflictos, siendo la envidia un tema central”, apuntó Cazal.

Un enganche constante

Por su parte, Carlos Ortíz destacó de la novela su capacidad para enganchar al lector. De acuerdo con el productor editorial pueden utilizarse dos métodos tradicionales para llegar al final de la novela: la lectura lineal de la historia y la anticipación de su desenlace.

En ese aspecto, afirmó que a medida que la trama avanza se sostiene un enganche constante que mantiene la curiosidad del lector.

“Además, la narrativa se caracteriza por la construcción de conflictos específicos entre los personajes, que se resuelven o no a lo largo del relato; cada situación presentada contribuye al desarrollo del conflicto principal, enriqueciendo la trama y aportando nuevos puntos de interés”, explicó.

“A medida que el protagonista se mueve por diferentes ciudades, se convierte en el objetivo de la seguridad del Estado francés, que lo sigue de cerca. Esta tensión añade una capa adicional de intriga a la historia y cómo llegar al final de la novela”, agregó Ortíz.

Acerca del autor

Luis Lira Ochoa, nacido en Pariaguán, Anzoátegui, también ha publicado la novela Pluma negra y los poemarios Trazos límbicos y La isla que fuiste. Es columnista del diario Ciudad Caracas.

Además de escritor es Médico Cirujano y Especialista en Psiquiatría, graduado de la Universidad Central de Venezuela. Fue presidente fundador de la Fundación Misión Barrio Adentro y ha sido viceministro de Hospitales y de Comunicación.

Creó el Servicio de Psiquiatría en el Hospital Los Samanes y actualmente es director del Hospital Universitario de Caracas y profesor asistente en la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos.

 

 

T/ Prensa Cenal
F/ Cortesía
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Libro “Venezuela: La democracia que es” expone la experiencia de un veedor internacional

En el lobby del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos (Celarg), Filip Ristic, escritor y doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad de Complutense de Madrid, presentó el miércoles su libro “Venezuela: la democracia que es. Crónica de la elección presidencial 2024”, editado por el Centro de Cooperación e Intercambio Internacional (COHESIA).

Esta es una obra que expone su experiencia como veedor internacional en los comicios electorales celebrados en el país, y desmonta las matrices mediáticas en torno al modelo electoral venezolano. Ristic, joven historiador de origen francés, con experiencia sobre el terreno y estudios dedicados al continente latinoamericano, considera que Venezuela es la alternativa al neoliberalismo, por lo que este libro tomó el pretexto de las elecciones del 28 de julio para hacer un análisis más amplio sobre el pueblo venezolano.

“Este libro es una invitación a pensar Venezuela no solo como una lucha, sino que este país construye una democracia directa y comunal. Y nosotros, desde afuera, tenemos que aprender de eso. Interpelando a la izquierda, ¿cómo no podemos tener el rigor intelectual ante Venezuela? ¿Cuáles son los otros países que intentan otro modelo alternativo a la democracia burguesa y neoliberal?”, reflexiona Ristic.

Durante su exposición compartió ejemplos de mensajes difundidos por medios de comunicación como Le Monde y Los Angeles Times, entre otros europeos y anglosajones. “Con esta crónica desmontamos la campaña mediática donde el papel de las redes sociales ha sido fundamental para la cantidad de mentiras y manipulación difundidas en tuits sobre el proceso electoral venezolano”, acotó el joven autor.

Aseguró que la utilización constante de la palabra dictadura, por parte de los medios hegemónicos, no es casual y tiene su efecto en todas las narrativas que la derecha extrema venezolana e internacional construye sobre el gobierno bolivariano. Con este libro, “desmontamos el personaje de María Corina Machado, simpatizante de Netanyahu, quien comete un genocidio en Palestina”, expresó.

El libro se incorpora a cuatro capítulos y un capítulo final en los que Filip Ristic revela la estrategia discursiva, mediática y política de la oposición venezolana durante los comicios, al mismo tiempo que describe el funcionamiento y las garantías del poder electoral.

“¿Desde cuándo la extrema derecha es un interlocutor político? ¿Un país como Venezuela, asediado económicamente, necesita de la democracia europea donde crece la extrema derecha en todos los países europeos? La extrema derecha no debe tener espacio en la vida política, y no podemos ser neutrales frente a ésta”, señaló el investigador Ristic.

El historiador y presidente del Celarg, Pedro Calzadilla valoró la importancia de esta publicación para seguir “pensando en los desafíos que tenemos como pueblo y en el continente”, y ratifica su compromiso con las futuras colaboraciones de trabajo entre ambas instituciones,

Por su parte, Christian Rodríguez, director de COHESIA, comentó que este libro es un cariño y abrazo tierno a Venezuela frente a la violencia desatada en las elecciones. “Como veedores internacionales, quisimos contar lo que habíamos vivido ante la realidad virtual que quisieron imponer. El libro, escrito en francés y traducido en español de forma colectiva, intenta explicar de dónde nace esta narrativa de las actas”.

“La derecha, al intentar destruir al CNE, destruye el derecho del pueblo venezolano a decidir. Pero no podían ni pueden pixelarnos la conciencia, y es la conciencia la que indica que estamos vivos”, afirmó Rodríguez.

Dannybal Reyes, director de la Agencia Literaria del Sur, reseñó el libro “Venezuela: la democracia que es. Crónica de la elección presidencial 2024” como resultado de quien fue testigo de una “democracia en movimiento”.

También, las personas que asistieron disfrutaron de piezas musicales interpretadas por el cuarteto “Muchachos de Criollos”, del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, quienes fueron presentados por Xavier Moreno, director de Fundamusical “Simón Bolívar” y ex secretario del CNE. “Estos jóvenes músicos son una muestra de nuestro país y nuestras raíces, es la unión de la música con el poder electoral”, dijo Moreno.

F/Celarg
Luisa Toledo

Sandra Miguez, autora de «Líbranos del mal», sobre una monja condenada por privación ilegítima de la libertad

El 25 de agosto de 2016, dos monjas, Silvia Albarenque y Roxana Peña, denunciaron a las autoridades del Convento de Carmelitas Descalzas de Nogoyá, Entre Ríos (Argentina). La priora del lugar, Luisa Ester Toledo, fue llevada a juicio y declarada culpable de privación ilegítima de la libertad doblemente calificada por el uso de violencia y amenazas. Fue la primera vez que se condenó a una autoridad de un convento en el país. La periodista y escritora Sandra Miguez escribió el libro Líbranos del Mal (Editorial Azogue Libros), una investigación y ensayo sobre el caso en el que recorre la historia de la Iglesia católica, el rol de las mujeres en la institución, la creación de la orden de Las Carmelitas y el anquilosamiento y persistencia de hábitos propios del medioevo, desde una perspectiva de género.

Silvia Albarenque estuvo siete años expresando que se quería ir del convento, pero la priora le negó esta posibilidad con distintas maniobras de las que participó también el arzobispo de la zona. Finalmente logró que su familia la sacara por una consulta médica. Roxana Peña estuvo cuatro años pidiendo salir, hasta que no pudo más y en una escena que no tiene nada que envidiarle a cualquier película de terror, logró escaparse del convento, la única forma que encontró de librarse de las garras de una mujer que la torturaba física y psicológicamente.

Las dos querían irse del convento, no porque hubieran perdido la fe sino por las humillaciones y violencias que la superiora les causaba: desde días completos de ayuno y encierro en una celda hasta perder la conciencia de los días; el uso de un elemento en la boca que les impedía hablar durante horas y hasta días; lamer el piso; castigarse con látigos y cilicios (cadenillas de hierro con puntas); y un sistema de control que les hizo cortar todo vínculo con el exterior del convento, incluso con sus propios familiares.

En la presentación del libro en la librería Caras y Caretas participaron el escritor Mauricio Koch, la filósofa Diana Maffía y la periodista Paula Bistagnino, quien lleva años investigando al Opus Dei. Bistagnino puso el acento en señalar que no es cuestión de apuntar contra la priora, sino que hay que analizar la “matriz de perversión” que atraviesa la Iglesia Católica para encubrir los abusos de poder. En la misma línea, Maffía se mostró preocupada por el peligro que representa que quien hoy ocupa el lugar de priora, una monja que ya estaba en el convento cuando sucedieron estos hechos, dijo en el juicio que para ella la celda es un paraíso. Maffía planteó además que una institución puede tener reglas internas pero hasta cierto límite: “no se pueden violar los derechos humanos”.

Líbranos del Mal es el segundo libro de Sandra Miguez, luego de Crímenes Menores. Género y Poder Judicial, la trama de una disputa, sobre el proceso judicial tras el femicidio de Micaela García.

 

–¿Por qué volver sobre esta historia que tuvo difusión mediática?

–La pregunta que me orientó a iniciar este proceso fue cómo en este siglo era posible que se continuaran aplicando métodos de tortura, aún cuando la Iglesia no acepta más estas prácticas, quién controla lo que pasa dentro de estas organizaciones religiosas, cómo fue posible sostener el muro de silencio, por qué las autoridades hicieron caso omiso a las denuncias y reclamos que les hacían llegar. Allí había un lugar y un rol asignado a las mujeres, en los cuáles se puede entrever la subestimación a la voz de las mujeres, la falta de consideración a sus opiniones, una voz que no es tomada en cuenta, que no es escuchada, aún cuando lo que denunciaban eran delitos contra la integridad humana.

 

–¿Qué fue lo que te resultó más aberrante del caso?

–El empecinamiento y el hecho de que esto se constituyó en una práctica constante. No importaba lo que hicieran o lo que opinaran, era algo sistemático. Pensemos que estuvieron siete años y cuatro años, respectivamente, pidiendo la exclaustración, solicitando salir del convento, algo que se les negó siempre. Ni siquiera se les daba acceso a un papel o un lápiz para que pudieran formalizar los pedidos, y cuando lograban redactar una nota, éstas nunca salían del convento. Lo más aberrante es que con estas prácticas de hostigamiento, Luisa Ester Toledo degradaba a sus víctimas, sin que pudieran tener ninguna salida, ya que el convento es de clausura, un régimen férreamente cerrado. Incluso en las visitas familiares se les imponía una distancia mantenida por una reja y además una mesa para que ni siquiera pudieran tener contacto con las manos y una «monja escucha” controlaba que “solo se hablara de Dios”, como decía un cartel colocado en ese lugar. Esa degradación era moral, psicológica y física, es decir en todos los planos por lo cual el tormento que vivieron tanto las monjas que se animaron a oficializar las denuncias, como aquellas que dieron testimonio en el juicio, era una constante.

–La priora justificaba los tormentos en las prácticas de autocastigos que son parte de las normas de la congregación. ¿Cuál es la línea que separa el tipo de prácticas?

–La instigación a la autoflagelación y el control que ejercía la superiora para que efectivamente las monjas se estuvieran aplicando castigos corporales, es algo que no está permitido por la Iglesia. No obstante los reglamentos de la Congregación siguen las indicaciones de Santa Teresa y guardan una larga tradición, incluso antes de Cristo; sus orígenes se remontan al profeta Elías en el Monte Karmel. Una de esas pautas indica “purificarse de todo rastro de maldad” y esa “purificación” se aplica en la oración, en el ayuno, pero fundamentalmente en el control cuerpo como lugar en el cual, a través del martirio o los castigos corporales, se llega a un estado de gracia. Hay un concepto sobre el cuerpo como territorio de poder.

–Este caso da cuenta de la complicidad de la institución eclesiástica, algo que no es nuevo. ¿Cómo analizás el hecho de que fuera una mujer la que infringía torturas a otras mujeres?

–En este caso, Luisa Ester Toledo fue quien reprodujo prácticas esclavizantes de maltrato y sometimiento a las otras monjas, que eran sus subalternas. Fue la artífice de un sistema de opresión y torturas medievales en un esquema que le permitió abusar de ese lugar de poder y replicarlo con absoluto apoyo de la estructura eclesiástica que hizo caso omiso a lo que llegaron a saber, bajo la excusa de que no tenían injerencia, que eso debía resolverlo el Papa, que es el responsable directo de la Congregación, incluso cuando se estaban cometiendo delitos aberrantes. El silencio fue otro factor que se impuso como forma de control y castigo para evitar que estas denuncias salieran a la luz.

–Fue la primera vez que se condenó a una autoridad de un convento en el país…

–Que la justicia ordinaria haya llegado a una condena es un mensaje para toda la sociedad. Los fallos nos indican qué es aceptado y qué no, dentro de la ley. Y es muy importante para instituciones que tienen sus propios códigos que comprendan que no puedan apartarse de cuestiones elementales como el respeto por la dignidad humana. Sobre todo en organizaciones que se supone que buscan un acercamiento a valores y a Dios, donde se denuncian delitos que van exactamente en sentido contrario a lo que pregonan. Por eso, es muy importante llegar a una instancia de juicio y condena, tanto en este caso como en el Julio Grassi que marcó un punto de inflexión, así como en casos de relevancia internacional, casos de abusos y de apropiación de bebés, algo que sin lugar a dudas no cuenta con aceptación social. En este caso los abogados defensores de Luisa Ester Toledo intentaron que el caso fuera dirimido dentro del derecho canónico, un procedimiento al cual no tenemos acceso las “personas de a pie”. Fue la fundamentación del fiscal lo que permitió, desde una perspectiva de derechos humanos, que el caso se resolviera en los tribunales ordinarios.

–Retomo una pregunta que te hacés al final: ¿cómo se previenen estas formas particulares de violencia?

–Una forma es que las instituciones religiosas tengan algún control, sean supervisadas por algún ámbito del Estado, además de lo que la propia organización pueda establecer como forma de supervisión. Son ámbitos privados, de intimidad, de recogimiento, en donde se termina vulnerando la autonomía y la integridad de las personas. Poder hablar de violencia religiosa permitiría analizar estas situaciones de forma particular, entender la trama que se da en este complejo vínculo personal, espiritual, íntimo, pero en donde se perpetran el abuso de poder y crímenes como los que denunciamos.

F/Pagina12
F/Imagen Web