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Fenómeno El Niño será intenso en Venezuela sin llegar a la sequía extrema

El comportamiento del sistema hídrico y eléctrico en Venezuela se encuentra estrechamente ligado a las variaciones del fenómeno climatológico El Niño-Oscilación del Sur (ENSO). De acuerdo con las evaluaciones del Observatorio Nacional de la Crisis Climática, ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo, la presencia de este evento meteorológico genera una variación en la dinámica atmosférica del Caribe que incide de manera directa en los volúmenes de precipitaciones sobre el territorio nacional.

El especialista en climatología y coordinador de la Región Central del Observatorio, coronel Richard Núñez, explicó que para la determinación y el monitoreo de estos ciclos se toma como referencia principal el área denominada Niño 3-4 en el Pacífico ecuatorial, parámetro utilizado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). El especialista precisó que el fenómeno se clasifica según el incremento de la temperatura superficial del mar, requiriéndose un aumento mínimo sostenido de 0.5 °C durante tres meses para su declaración formal. En la actualidad, el ciclo se encuentra en su fase inicial con anomalías térmicas registradas entre los 0.5 y 0.6 °C.

Respecto al impacto directo en los niveles de pluviosidad del país, el coronel Núñez aclaró que las proyecciones para este período apuntan a una disminución leve a moderada en los registros de agua caída, descartando un escenario de sequía extrema. Como ejemplo de este comportamiento, señaló que aquellas zonas que habitualmente registran un promedio de 150 milímetros de lluvias podrían experimentar una reducción estimada entre los 120 y 110 milímetros, lo que demuestra que las precipitaciones continuarán presentándose en la geografía nacional.

Un factor técnico importante en la evaluación de este fenómeno es el desfase temporal con el que se manifiestan sus consecuencias en la región. A pesar de la declaratoria formal por parte de los organismos internacionales como la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Organización Nacional Oceánica y Atmosférica (por sus siglas en ingles NOAA), los efectos directos sobre el territorio venezolano suelen evidenciarse entre tres y cinco meses después de su consolidación en el Pacífico, una dinámica que ya quedó demostrada durante el período 2021-2022, afirmó el coronel Núñez. En tal sentido, los pronósticos indican que las condiciones asociadas a El Niño se mantendrán con una probabilidad de ocurrencia durante el resto del año 2026, extendiéndose hasta el primer bimestre del año 2027.

Ante este panorama y debido a la alta dependencia que posee el país de la generación hidroeléctrica, el especialista recomendó mantener un monitoreo constante y aplicar estrategias preventivas en la administración de las cuencas y represas para asegurar los niveles óptimos de los embalses. Estas acciones de planificación buscan mitigar los márgenes de riesgo en los sectores agrícola y eléctrico a mediano y largo plazo.

Por otra parte, informó que la ejecución del Plan Nacional de Reforestación “Chuquisaca”, no sufrirá afectaciones negativas producto de la coyuntura climática. El éxito de las jornadas de plantación responde a que las labores se iniciaron de manera estratégica durante la actual temporada de lluvias, lo que garantiza que las especies jóvenes aprovechen la humedad natural del suelo para su correcto establecimiento. La inserción de estos árboles cumple un importante rol en la regulación térmica, la protección de los cultivos contra los vientos y la conservación de los recursos hídricos en las zonas intervenidas.

F/Prensa Ecosocialismo (Minec)
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Hay 80% de probabilidad de que «El Niño» haga estragos de nuevo

La Organización Mundial (OMM) advirtió que hay un 80% de probabilidad de un episodio de El Niño entre junio y agosto, lo que aumenta el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos en los próximos meses.

Además, resaltó la probabilidad de que este fenómeno se prolongue al menos hasta noviembre ronda o superan 90%.

«La ciencia es clara: El Niño está llegando a nuestras puertas en los próximos meses (…). Las condiciones de El Niño echarán más leña al fuego de un mundo que se está calentando y su impacto será aún más severo, llegará más lejos y cruzará fronteras con una velocidad devastadora», ha advertido el organismo científico de Naciones Unidas. También estima que «las probabilidades de que este episodio se mantenga al menos hasta noviembre rondan o superan el 90%», añadió.

Según las observaciones de diferentes plataformas utilizadas por la OMM, entre finales de abril y mediados de mayo.

La temperatura de la superficie del mar en la zona del Pacífico utilizada como referencia estaba ya en los umbrales de un fenómeno de El Niño y esta condición estaba siendo alimentada por temperaturas subsuperficiales superiores a la media en más de 6 ºC.

Por su parte, la jefa de la OMM, la científica argentina Celeste Saulo, dijo que hay que prepararse para un episodio de El Niño potencialmente fuerte.

«Debemos prepararnos para un posible fenómeno de El Niño intenso, que agravará la sequía y las fuertes lluvias, e incrementará el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano. El último fenómeno de El Niño, ocurrido en 2023-24, fue uno de los cinco más intensos registrados y contribuyó a las temperaturas globales récord que observamos en 2024″, culminó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.

Asimismo aseguró que su organismo colaborará con otras entidades científicas para anticiparlo ante posible lo que se viene para que gobiernos, entidades humanitarias y los sectores que sean sensibles al clima tomen sus previsiones con antelación.

«Los pronósticos estacionales anticipados y las alertas tempranas son fundamentales para salvar vidas y mitigar el impacto sobre nuestras economías y nuestras comunidades”, recordó.

F/Radio Miraflores
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Temporada de ciclones y fenómeno El Niño amenazan a América Latina

La temporada de ciclones comenzará oficialmente en mayo y traerá consigo un incremento notable en la frecuencia de las lluvias en todo el continente. Las naciones de América Latina enfrentan un panorama de mayor humedad y precipitaciones constantes bajo este ciclo meteorológico. Este cambio en el clima marca el fin de la sequía en diversas regiones y el inicio de un período de vigilancia climática intensiva.

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOOA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos definió la nomenclatura para los primeros sistemas de gran magnitud. El nombre Amanda identificará al primer huracán que surja en las aguas del océano Pacífico durante este ciclo. Por su parte, el nombre Arthur designará al fenómeno inicial que se desarrolle en la cuenca del Atlántico.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advirtió sobre la alta probabilidad de que el fenómeno «El Niño» coincida con esta etapa del año. Las proyecciones actuales indican una posibilidad superior al 60% para el desarrollo de este evento climático. Su presencia suele alterar los patrones de viento y temperatura de forma drástica en diversas latitudes.

Esta combinación de factores meteorológicos podría potenciar los efectos colaterales de los ciclones en las zonas costeras y del interior. Las autoridades recomiendan a la población el seguimiento constante de los informes oficiales para mitigar riesgos ante posibles inundaciones o tormentas. La preparación previa resulta vital frente a un año que promete una actividad atmosférica considerablemente alta.

 

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