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La destrucción de ecosistemas andinos pone en peligro al Pato de Torrentes

El Pato de Torrentes (Merganetta armata), una de las aves acuáticas más especializadas y llamativas de los ecosistemas montañosos de Suramérica, enfrenta un panorama de conservación complejo en el territorio nacional. Debido a su naturaleza estrictamente especialista y su baja tolerancia a las perturbaciones inducidas por el ser humano, los expertos consideran a esta especie como una alta prioridad para las políticas de conservación ambiental en los Andes venezolanos, una región históricamente afectada por severas modificaciones en sus ecosistemas forestales e hídricos.

La especie se distingue por un marcado y fascinante dimorfismo sexual: los machos lucen una cabeza y pecho blancos adornados con definidas rayas negras, mientras que las hembras presentan un vistoso plumaje de color rojo naranja en las mismas zonas.

Ambos sexos comparten un pico y patas de un intenso tono rojizo, alcanzando una altura de entre 38 y 43 cm. Este animal destaca por sus hábitos estrictamente monógamos, estableciendo y defendiendo territorios longitudinales e inalterables de aproximadamente un kilómetro en las orillas de riachuelos y torrentes rápidos, donde construyen sus nidos protegidos entre formaciones rocosas o profundos barrancos.

Actualización geográfica y retos en Venezuela

El Merganetta armata es endémico de Suramérica y se distribuye ampliamente a lo largo de la cordillera andina desde Venezuela hasta la Tierra del Fuego en Argentina. Aunque tradicionalmente se le consideraba restringido a las tierras altas entre los 1.700 y 3.300 metros sobre el nivel del mar, hallazgos científicos recientes demuestran que es capaz de descender a zonas más bajas de hasta 650 metros de altitud.

Su permanencia está íntimamente vinculada a la pureza del agua y a la presencia de cursos hídricos accidentados, de corrientes fuertes y lechos pedregosos. En el país habita la subespecie Merganetta armata colombiana.

Si bien los registros históricos la confinaban a un eje entre el norte de Mérida y el suroeste de Táchira, investigaciones muy recientes confirman su presencia en al menos cuatro estados (Táchira, Mérida, Barinas y Lara), con una altísima probabilidad de registrarse también en el estado Trujillo. Esto evidencia que el ave ocupa un rango geográfico e intervalo altitudinal mucho mayor de lo reportado en la literatura científica clásica.

A pesar de la expansión en su rango de distribución conocido, los avistamientos en el campo siguen siendo escasos y poco frecuentes. Las proyecciones poblacionales menos conservadoras sugieren la alarmante cifra de apenas entre 100 y 1.500 ejemplares en todo el país (mientras que otras estimaciones previas sugerían un techo de 2.000 individuos), una cantidad críticamente baja que sitúa a la raza venezolana bajo un nivel de vulnerabilidad superior al promedio global de la especie.

Marco de protección legal y acciones prioritarias

Conscientes del riesgo, las autoridades nacionales establecieron la veda indefinida para la cacería del Pato de Torrentes en el año 1996. Actualmente, se ha reportado la presencia de la subespecie en al menos doce parques nacionales ubicados entre los estados Mérida y Táchira. No obstante, los científicos advierten que aún no se ha evaluado con precisión cuán efectiva es esta protección legal frente a las presiones reales que sufren las cuencas hidrográficas de la región andina.

Hasta la fecha, las únicas iniciativas formales de resguardo han correspondido a valiosas campañas locales de educación ambiental e investigación ejecutadas por la Fundación de las Aves Acuáticas Venezolanas.

Para garantizar el futuro de este especialista de los ríos de montaña, la comunidad científica urge a profundizar estos programas educativos y a iniciar de inmediato estudios avanzados de genética, dieta y dinámica poblacional. Asimismo, se insiste en formalizar exploraciones en el estado Trujillo y el resto de la región andina, con miras a consolidar planes de manejo técnico fundamentados para proteger las poblaciones silvestres remanentes y sus frágiles hábitats.

F/Prensa Ecosocialismo (Minec) 
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Realizan caracterización en ecosistemas marinos de Anzoátegui para erradicar coral invasor

Con el propósito de validar científicamente los diferentes métodos de control para erradicar la especie exótica del coral blando, Unomia stolonifera en la playa Conoma, ubicada en el estado Anzoátegui, el Gobierno Bolivariano, conjuntamente con investigadores venezolanos, realiza una caracterización de los distintos ecosistema marinos.

El integrante de la Fundación Pilares Marinos, Jesús Alvarado, explicó que dentro de la planificación de la agenda científica y tecnológica para mitigar el coral invasor se encuentra la caracterización con la intención «de identificar cuáles son las especies predominante dentro del área a sanear».

La metodología, sostuvo, es la extracción manual y la utilización de la luz UV de control, «con la intención de poder esterilizar las áreas» y así evitar la reaparición del coral.

La científica de la Fundación Instituto de Estudios Avanzados (IDEA), Carol Lárez, para la caracterización se aplicará un protocolo, con el Instituto Oceanogáfico de Venezuela, para aplicar el extracto natural de hojas de especies exótica invasora azadirachta indica (neem).

Al hacer las prácticas de laboratorio, «se corroboró que este extracto podía causar la mortalidad del coral en menor tiempo», puntualizó Lárez.

La científica de la Universidad de Oriente, Sinatra Salazar, indicó que también aplicarán los mantos plásticos, negros, que capturan al organismo y en cinco días se eliminan los corales por la falta de oxígeno, de corrientes y el estrés.

Como parte del plan, se evaluará la efectividad de los métodos de control mecánico, bioquímicos y químicos propuestos por los investigadores. Además, se establecerán procedimientos replicables en la muestras del coral blando, que garanticen la bioseguridad del ecosistema marino.

La agenda científica y tecnológica de trabajo para mitigar el coral está encabezada por los ministerios para la Ciencia y la Tecnología (Mincyt), para Ecosocialismo (Minec), la Fundación Pilares Marinos, universidades, comunidades y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El Gobierno Nacional a través de la comunidad científica venezolana se une para proteger, controlar y erradicar la Unomia stolonifera con el fin de proteger la biodiversidad.

F/Mincyt