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Científicos venezolanos desarrollan proyecto para la cura de la Leishmaniasis

El Dr. José Vicente Scorza Dagert tiene una destacada labor en el desarrollo de nanoemulsiones para tratar la leishmaniasis en Venezuela; el médico tiene más de 30 años dedicado a la investigación de aspectos farmacológicos, toxicológicos e histopatológicos, como parte del desarrollo de fármacos experimentales, y llegó a liderar el laboratorio de síntesis y extracción de principios activos en el Instituto Experimental “J.W. Torrealba”, del Núcleo Universitario Rafael Rangel de la Universidad de los Andes, en Trujillo.

Sus investigaciones fueron reconocidas por el Gobierno Bolivariano en 2023 con el Premio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación en Ciencias de la Salud. El proyecto que desarrolla actualmente está dedicado a la formulación de nano-emulsiones como vehículos de administración para el tratamiento de este tipo de parasitosis, donde se administra un medicamento que es un compuesto denominado Ulamina, en honor a la Universidad de los Andes. Este avance promete ser una solución segura y efectiva para esta parasitosis en el país.

Según la Organización Mundial de la Salud en Américas, las leishmaniasis son enfermedades zoonóticas y de transmisión vectorial con complejo ciclo de transmisión donde sí involucra gran diversidad de parásitos, reservorios y vectores. Son causadas por diferentes especies de protozoos del género Leishmania y se transmiten a los animales y humanos a través de la picadura de insectos de la familia Psychodidae.

En la Región, han sido identificadas 15 de las 22 especies de Leishmania patógenas para el hombre y cerca de 54 especies diferentes de vectores están potencialmente involucradas en la transmisión. El parásito se transmite mediante la picadura de insectos flebótomos hembras de la subfamilia Phlebotominae conocidos popularmente como «chiclera, asa branca, palomilla, mosquito palha y torito», entre otros. Este insecto es activo por la noche cuando inocula el parásito al ser humano y animales, a través de su picadura.

T/VTV
CÁNCER

Brasil avanza en una prometedora cura contra el cáncer

Científicos del Instituto Butantan, el principal productor de inmunobiológicos de Brasil, avanzan en la búsqueda de una cura para el cáncer a partir del veneno de una araña.

Pedro Ismael da Silva Junior, uno de los coordinadores de este proyecto, explica que descubrieron que una poliamida presente en esa sustancia es capaz de combatir células tumorales.

En concreto, se trata del veneno de la araña cangrejo (‘Vitalius wacketi’), muy común en el litoral del estado de Sao Paulo, el cual, luego de pruebas en laboratorio ha demostrado su eficacia contra la leucemia, un tipo de cáncer de sangre que lleva a un aumento incontrolable de la cantidad de glóbulos blancos.

Estos esfuerzos representan una esperanza para pacientes como Betina Nogueira, una brasileña que fue diagnosticada con leucemia hace un año. Al mismo tiempo, el hematólogo Wellington Fernandes da Silva, que trata a Betina, asegura que en la actualidad se registra un aumento notorio en la incidencia de varios tipos de cáncer en todo el mundo. Según datos de la ONU, los casos de la enfermedad pueden aumentar un 77 % para el 2050.

A pesar de los resultados prometedores del nuevo compuesto químico, los científicos se enfrentan con la falta de financiamiento para avanzar con la producción de la medicina.

Al respecto, Da Silva Junior señala que la mayor dificultad que han tenido es «encontrar un socio» que quiera desarrollar la potencial cura. Si bien se trata de una posibilidad de detener la peligrosa tendencia hacia la que avanza el cáncer y salvar vidas, el biólogo piensa que la «raíz» de esta dificultad podría estar relacionada con los beneficios económicos.

«Si piensas en términos empresariales, ¿es mejor curar una enfermedad o tener medicamentos que se puedan utilizar siempre?», plantea.

Entre la ambición de la industria farmacéutica y los pronósticos negativos de organismos internacionales, Betina se aferra a la posibilidad de cura. «La dedicación de algunas personas a descubrir nuevos tratamientos es un soplo de esperanza.

Aunque hoy en día algunos a veces no logren curarse, nuestro objetivo sigue siendo encontrar una cura. Con el tiempo, dentro de 15, 20 o incluso 50 años, otras personas que padezcan la misma enfermedad podrán salvarse y curarse», cree Betina.

T/RT