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Cónclave aún sin elección del Sumo Pontífice tras primer escrutinio

La primera votación de los cardenales electores reunidos hoy en el cónclave resultó fallida, según indicó el humo negro que emanó a las 21:00 hora local de la chimenea ubicada en el techo de la Capilla Sixtina.

Los purpurados se trasladaron a las 16:30 hora local a la capilla donde el Maestro de Celebraciones, Monseñor Diego Ravelli, pronunció la frase “Extra omnes”, para la permanencia en el lugar solo de los electores, en medio de extremas medidas de seguridad y aislamiento.

Para regir el proceso se seleccionaron, entre los electores y por sorteo, tres escrutadores, tres encargados de recoger los votos de los enfermos (infirmarii), así como tres revisores.

Se realizó posteriormente esta primera votación sin un resultado positivo, un proceso al que seguirán otras cuatro diarias, dos en horario matutino y similar número en el vespertino, hasta lograr los dos tercios necesarios para una elección efectiva.

Luego de tres días sin un resultado final, el escrutinio se suspenderá por un máximo de 24 horas y, tras reanudarse, si en siete votaciones la elección no tiene lugar habrá otra pausa, para iniciar posteriormente un nuevo ciclo de otras siete.

Tras 34 escrutinios se debe pasar a una elección en la que los únicos candidatos serán aquellos con mayor número de votos, quienes no ejercerán ese derecho.

Durante la misa, efectuada en la mañana en la Basílica de San Pedro como antesala del cónclave, el cardenal Giovanni Battista Re, quien la presidió, se refirió a la importancia de que “sea elegido el Papa que la Iglesia y la humanidad necesitan en este momento de la historia tan difícil y complejo”.

En tal sentido, llamó a los cardenales a elegir un pontífice capaz de enfrentar los graves problemas del mundo actual el cual “espera mucho de la Iglesia para la tutela de esos valores fundamentales, humanos y espirituales, sin los cuales la convivencia humana no será mejor ni portadora de bien para las generaciones futuras”.

En las últimas seis décadas las elecciones ocurrieron como máximo en tres días. La del papa Pablo VI se llevó a cabo del 19 al 21 de junio de 1963, con solo seis rondas de votación, en tanto la de Juan Pablo I sucedió entre el 25 y el 26 de agosto de 1978, en cuatro rondas.

La designación de Juan Pablo II se definió entre el 14 y el 16 de octubre de 1978, tras ocho votaciones, mientras para elegir a su sucesor, Benedicto XVI, se requirieron cuatro, entre el 18 y 19 de abril de 2005, y en el caso del papa Francisco, se efectuaron cinco rondas, y fue electo entre el 12 y el 13 de marzo de 2013.

Por lo tanto, se considera probable que a más tardar el 9 de mayo, el cardenal protodiácono, Dominique Mamberti, aparecerá en el balcón de San Pedro para pronunciar la famosa expresión ¡“Habemus Papam!” para dar a conocer el nombre del nuevo sumo pontífice, quien ofrecerá su primera bendición Urbi et Orbi, a la ciudad y al mundo.

T/PL
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Inicia el Cónclave en el Vaticano para elegir nuevo papa

Hoy, miércoles 7 de mayo, ha dado inicio el cónclave en la Capilla Sixtina del Vaticano para la elección del nuevo líder de la Iglesia católica.

Bajo estrictas medidas de aislamiento para garantizar la confidencialidad del proceso, los cardenales menores de 80 años han comenzado las rondas de votación.

De los 252 miembros del Colegio Cardenalicio, 133 participarán en esta elección, luego de que dos cardenales confirmaran su ausencia por motivos de salud.

De los electores, 53 provienen de Europa, 16 de América del Norte, 4 de América Central, 17 de América del Sur, 23 de Asia, 18 de África y 4 de Oceanía. El cardenal más joven es el australiano de origen ucraniano Mikola Bychok (45 años), mientras que el de mayor edad es el español Carlos Osoro Sierra (79 años).

Este cónclave marca un hito al ser el primero en contar con 133 cardenales electores, superando el límite de 120 establecido en 1975.

El proceso comenzó con la misa matutina ‘Pro Eligendo Pontifice’, seguida del juramento de confidencialidad y el encierro de los cardenales en la Capilla Sixtina tras la orden ‘Extra omnes’. Inicialmente, se eligen al azar nueve cardenales para supervisar la votación: tres fiscales, tres escrutadores y tres revisores.

Para ser elegido Papa, un cardenal debe obtener al menos dos tercios de los votos. Después de cada votación, las papeletas se queman en una estufa cuya chimenea comunica con la Plaza de San Pedro. El humo negro indica que no se ha alcanzado la mayoría requerida.

Si la votación comienza en la tarde del primer día, se realizará una única votación.

En los días siguientes, se llevarán a cabo dos votaciones por la mañana y dos por la tarde.

Tras 34 rondas sin un resultado, la elección se limitará a los dos candidatos con mayor número de votos en la última votación.

Una vez que un candidato obtiene la mayoría necesaria y acepta el cargo, elige su nombre papal y recibe la vestimenta correspondiente.

Las papeletas de esa votación se queman con un químico que produce humo blanco (fumata blanca), señal para los fieles congregados en la Plaza de San Pedro de que la Iglesia católica tiene un nuevo líder.

Este cónclave se desarrolla en un contexto histórico marcado por la elección de Gregorio X, la más larga en la historia de la Iglesia, que se extendió por casi tres años (1268-1271) y que precisamente llevó a la formalización del término «Cónclave» para designar el lugar cerrado donde los cardenales deben reunirse para la elección papal.

T/CO