«La unidad latinoamericana y caribeña no es una aspiración simplemente romántica, es una necesidad estratégica, es el camino para defender nuestro territorio», declaró el canciller de Venezuela, Yván Gil en la reunión el XXVI Consejo Político de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP), en Nueva York, EEUU.
«Nuestra región tiene una misión clara: navegar las tormentas que las potencias lanzan en nuestros mares, de manera fragmentada; o hacerlo como región unida, consciente de su peso colectivo y su potencial extraordinario», estimó Gil.
América Latina como Zona de Paz
Por consiguiente, se debe elevar la proclama de América Latina como Zona de Paz a criterio del funcionario venezolano, como defensa de dicho principio rector y herramienta política, la cual fue adoptada como visión de futuro en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) de 2014 en La Habana, Cuba.
«Abogamos por un mundo libre de estas amenazas y nuestra región debe ser un ejemplo de compromiso y de seguridad humana. La defensa de esta Zona de Paz es, por tanto, la defensa de nuestra autodeterminación, es un escudo contra la injerencia y una garantía para la estabilidad interna».
Reiteró que Venezuela no se cansara de exigir el respeto al principio de no injerencia en los asuntos internos de otros estados, y «reconocer el derecho a elegir su propio destino».
La Internacional Antifascista por un Nuevo Mundo, en nombre de los pueblos organizados de Nuestra América, emitió un comunicado en el que expresa su rechazo categórico a la presencia del senador estadounidense Marco Rubio en la región.
La organización denuncia que Rubio actúa como un procónsul del odio y operador del imperialismo norteamericano, al ser uno de los principales responsables de promover sanciones, bloqueos y medidas coercitivas unilaterales que han impactado negativamente a los pueblos latinoamericanos y caribeños.
Asimismo, se le responsabiliza por legitimar la persecución de migrantes latinoamericanos y caribeños en Estados Unidos (EE. UU.), lo que ha derivado en graves violaciones a los derechos humanos de miles de personas que buscan condiciones de vida dignas.
Ante esta situación, la organización hace un llamado urgente a los parlamentos, gobiernos locales, movimientos sociales, organizaciones políticas y a los capítulos de la Internacional Antifascista en toda la región a pronunciarse de manera frontal y contundente frente a esta agenda intervencionista y exhorta a rechazar la presencia de este emisario del imperialismo en el continente y a fortalecer la unidad de los pueblos en defensa de su autodeterminación.
El vicepresidente sectorial de Defensa y Soberanía, G/J Vladimir Padrino López, denuncia que Estados Unidos (EE.UU.) pretende desde Venezuela «sembrar un conflicto en América, con las acciones que está tomando».
Durante el balance de defensa de la soberanía, el ministro para la Defensa, Padrino López, instó a estar «pendiente de los acontecimientos del mundo» para no permitir plantar en el territorio venezolano el nazismo que «busca en la humanidad entera el desequilibrio».
«Hoy vemos a unos EE. UU. retando y desafiando a China, vemos al occidente colectivo que pretende tercerizar una guerra en Rusia, el genocidio en Gaza y el mundo inerte y en silencio, pero con un profundo rechazo en el corazón de los pueblos del mundo contra tales atrocidades», expresó.
Asimismo, resaltó que «la verdad y la justicia no necesitan de otro apoyo que de sí mismas para presentarse» y que cuando se habla de los distintos conflictos del mundo, «no vemos otra víctima que la verdad y es lo que nosotros estamos defendiendo, nuestra verdad con la fusión de la popular-militar-policial en todo el territorio nacional (…) podemos decir que tenemos un país en paz».
El canciller de Venezuela, Yván Gil, sostuvo una importante reunión con Gianluca Rampolla, coordinador residente de la ONU en Venezuela, con el propósito de fortalecer la cooperación bilateral en un marco de respeto a la soberanía nacional.
Durante el encuentro, se abordó la preocupante situación generada por el despliegue de unidades militares estadounidenses en el Caribe, que incluye la presencia de buques de guerra y, de manera particular, un submarino nuclear.
Caracas considera este despliegue de fuerzas militares estadounidenses como una grave amenaza a la paz y la seguridad regionales, y una clara violación de los compromisos internacionales adquiridos para mantener a la región como una Zona de Paz.
La Misión Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante las Naciones Unidas denunció la escalada de acciones hostiles y amenazas del Gobierno de los Estados Unidos de América, que ahora incluyen el despliegue de buques como el crucero lanzamisiles USS Lake Erie y el submarino nuclear de ataque rápido USS Newport News en la región caribeña.
Venezuela calificó esta presencia como un acto de intimidación contrario a la letra y el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas, la cual establece que los Estados deben abstenerse de la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.
Asimismo, Venezuela recordó que América Latina y el Caribe han sido declaradas Zona Libre de Armas Nucleares mediante el Tratado de Tlatelolco de 1967, en donde los Estados Unidos de América ratificaron el Protocolo II de este Tratado en 1971, comprometiéndose a respetar plenamente el carácter desnuclearizado de la región y a no usar ni amenazar con usar armas nucleares contra los Estados Partes.
El Tratado de Tlatelolco (1967), cuyo nombre oficial es Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe, se firmó en la Ciudad de México el 14 de febrero de 1967 y estableció a América Latina y el Caribe como la primera zona libre de armas nucleares en una región densamente poblada.
En él, los países signatarios se comprometieron a aplicar la energía nuclear en beneficio de la humanidad y a promover el desarme nuclear, renunciando al ensayo, uso, fabricación, posesión o dominio de cualquier arma nuclear.
Adicionalmente, se hizo hincapié en la “Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz”, adoptada por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en 2014 y reconocida por las Naciones Unidas.
La Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz fue firmada por los jefes de Estado y Gobierno de la CELAC en La Habana, Cuba, en enero de 2014, y es un documento que busca consolidar la región como un espacio donde las diferencias se resuelvan pacíficamente, desterrando el uso y la amenaza de la fuerza, y reafirmando principios como la soberanía nacional y la no intervención en asuntos internos.
En este contexto, Venezuela reafirmó su inquebrantable compromiso con la consecución de un mundo libre de armas nucleares y con el fortalecimiento de los regímenes internacionales de desarme y no proliferación.
El país recordó que es también Estado Parte del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), que plantean la prohibición las armas nucleares a nivel global, incluyendo su uso, amenaza de uso, desarrollo, ensayo, producción, fabricación, posesión, almacenamiento o transferencia, y aborda las consecuencias humanitarias de su ensayo y empleo.
Siguiendo esta línea, la Misión Permanente de Venezuela ante las Naciones Unidas hizo un llamado urgente para preservar la paz, la seguridad y la estabilidad regionales.
Exigió el cese inmediato del despliegue militar estadounidense en el Caribe, incluyendo el submarino nuclear USS Newport News, y reclamó garantías claras y verificables de los Estados Unidos de América de que no desplegará ni amenazará con usar armas nucleares en la región.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, ha instado a EE.UU. a dejar que los países de América Latina y el Caribe elijan su propia manera de actuar.
«América Latina y el Caribe no es el patio trasero de nadie. La cooperación entre China y América Latina no está dirigida contra terceros ni debe ser interferida por ellos. Los países de la región tienen derecho a elegir independientemente sus propios caminos de desarrollo y a sus socios. Estados Unidos debería dejar de sembrar discordia y generar conflictos, y, en cambio, tomar medidas más concretas para el desarrollo de los países de América Latina y el Caribe», declaró el vocero en una rueda de prensa este lunes.
De este modo, el funcionario comentó los informes de que el comandante del Comando Sur de EE.UU. declaró que Pekín se está «infiltrando y saqueando recursos» de los países del hemisferio occidental.
«Las declaraciones de EE.UU. contradicen los hechos y repiten frases obsoletas, exponiendo una vez más la arraigada mentalidad de Guerra Fría y confrontación de algunos en EE.UU. China ha defendido durante mucho tiempo los principios de respeto mutuo, igualdad, beneficio mutuo, apertura, inclusión y cooperación mutuamente beneficiosa, y ha llevado a cabo una cooperación práctica con los países de América Latina y el Caribe en diversos ámbitos», dijo.
En el mismo contexto, Guo Jiakun indicó que «la cooperación entre China y América Latina satisface las necesidades de ambas partes y sirve a sus intereses comunes». «Ha promovido eficazmente el desarrollo económico y social local y es recibida con sincera satisfacción por los países y pueblos de la región. Durante años, Estados Unidos no ha escatimado esfuerzos para interferir y controlar la región de América Latina y el Caribe, con un comportamiento hegemónico y abusivo claramente evidente», agregó.
Durante una actividad del Gobierno comunal realizada en Carabobo, el presidente Nicolás Maduro resaltó el surgimiento de un nuevo modelo político en América Latina: la democracia popular y directa, señalando a Venezuela como pionera en su construcción.
En ese contexto, el jefe de Estado convocó a la ciudadanía a participar activamente en las elecciones municipales y en la Consulta Popular de la Juventud que se celebrarán este domingo 27 de julio. Subrayó el rol central de los jóvenes como impulsores del cambio político y social, e instó también a adultos mayores y generaciones previas a respaldar sus iniciativas.
Maduro reafirmó que estos procesos representan una apuesta firme del Gobierno Bolivariano por un sistema democrático genuino, participativo e inclusivo, donde el protagonismo ciudadano sea el motor del país.
Las elecciones municipales renovarán el liderazgo comunitario en todo el territorio nacional, mientras que la Consulta de la Juventud permitirá que los jóvenes expresen sus propuestas y prioridades, consolidando su papel en el futuro de Venezuela.
Ambos eventos, desarrollados simultáneamente, simbolizan el compromiso del pueblo venezolano con una democracia que nace desde las bases, que escucha todas las voces y que construye desde la organización colectiva.
El potencial que supone el incesante avance de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, sumado a un ramillete de acuerdos bilaterales de libre comercio, está abriendo las puertas a unas perspectivas comerciales y de inversión inéditas en Latinoamérica para los próximos años.
La mejora de las instalaciones portuarias, de las redes logísticas y los corredores comerciales digitales suponen un avance en la conectividad de la infraestructura de la región que implica un empujón para la integración regional, aderezado con la reducción de costes del transporte y la ampliación de mercados globales.
Además, los tratados de libre comercio bilaterales suscritos por la potencia asiática con varios países latinoamericanos están abriendo la puerta a la firma de nuevos acuerdos para establecer futuras alianzas económicas que interconecten las dos orillas del Pacífico, todo ello bajo el escrutinio de EE.UU., que ve como cede espacio a China en una zona que siempre había considerado bajo su influencia.
Vaticinios muy positivos
Las expectativas que barajan los expertos para la expansión del comercio entre China y América Latina son muy positivas. La expansión de la apertura de China y las estrategias de diversificación de los países latinoamericanos, en el marco de las relaciones bilaterales, profundizarán la interdependencia económica y fomentará el crecimiento inclusivo y la prosperidad compartida, a juicio de la investigadora especializada en el comercio internacional de la Universidad de Negocios y Economía Internacionales de Shanghái, Wang Qian.
Un reportaje publicado por el periódico en inglés China Daily el martes recoge la opinión de Wang y de otros expertos en la misma línea. Así, el investigador especializado en estudios latinoamericanos del Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China, Sun Yanfeng, señaló que la naturaleza complementaria de las economías de las dos regiones amplía aún más el potencial para una cooperación más profunda.
En este sentido, Sun agregó que los abundantes recursos naturales, así como la producción agrícola de América Latina, se complementan totalmente con la enorme capacidad manufacturera y el vasto mercado de consumo chino, dando lugar a sólidas sinergias comerciales.
Objetivo: comercio sin barreras
En un momento en el que la política de Washington se está basando en la amenaza arancelaria y en las trabas para la libre circulación de productos y servicios, China ya tiene en vigor tratados de librecambio con Chile, Perú, Costa Rica, Ecuador y Nicaragua.
Además, en la actualidad se encuentra en negociación de mejoras en el tratado firmado con Perú y en conversaciones para nuevos acuerdos con Panamá y Honduras. También está en el foco del gigante asiático el estrechamiento de relaciones con Colombia -tradicional aliado de EEUU -, país que la semana pasada ingresó en la iniciativa de la Franja y la Ruta.
Desde su primera asociación comercial en la región, con Chile en 2005, China se ha empleado a fondo en ampliar su presencia en la zona. En este tiempo ha firmado alianzas estratégicas integrales con al menos siete países. En 2023, rubricó cinco importantes acuerdos con naciones de América Latina y el Caribe, uno de ellos con Ecuador.
Además, ha firmado 15 acuerdos relativos al comercio con Brasil, su mayor socio comercial de esa parte del hemisferio, y otros con Argentina y Nicaragua. Ahora en el punto de mira está lograr un TCL con Uruguay y otro con Mercosur como bloque.
Primer socio comercial de Suramérica
El volumen del comercio entre América Latina y China alcanzó un récord en 2024 de 518.467 millones de dólares, un aumento del 6 % con respecto al año anterior, duplicando el nivel de una década atrás.
Además, el país asiático se ha mantenido durante varios años seguidos como el segundo socio comercial de América Latina y el Caribe y el mayor socio comercial de mercados como Brasil, Chile, Perú y Uruguay, entre otros.
En cuanto a la inversión directa de la potencia en América Latina, se situó en 2024 en 14.710 millones de dólares.
China busca asegurarse el acceso a materias primas y agrícolas, así como a un mercado de bienes y servicios en una región con cerca de 670 millones de personas, ante la mirada de la Administración Trump, que para cumplir su propósito de reindustrializar su país debe aumentar sus exportaciones hacia países que cada vez tienen más vínculos con la potencia asiática.
Materias primas a cambio de manufacturas
El comercio ha crecido en los últimos años a ambos lados del Pacífico, pero con diferencias en los productos que se comercializan, según apunta un informe del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (Sela). América Latina y el Caribe exporta a China principalmente materias primas, con cinco productos principales: soja, petróleo crudo, cobre, hierro y carne.
En el otro lado de la balanza, China exporta productos manufacturados e intensivos en tecnología. Es decir, el valor agregado lo proporciona China, con el riesgo de desindustrialización de la región americana.
El Sela apunta un debate que ha surgido en los últimos años, el de la reprimarización exportadora, toda vez que las materias primas básicas pasaron de representar una media del 31 % de las exportaciones totales en el trienio 2000-2002, al 80 % en el período 2020-2022.
Además, exceptuando de Brasil, Chile y Perú, la región latinoamericana presenta un duradero déficit comercial con el país asiático. Llama la atención el caso de México, con un saldo negativo de 827.000 millones de dólares en el periodo 2011-2022. En ese periodo, el déficit comercial acumulado por el conjunto de la región fue de 1.280 billones de dólares, dos tercios de los cuales corresponden a México.
Unas cifras que son el reverso de las relaciones comerciales de América Latina y el Caribe con EEUU, que se tradujeron en un superávit para el primer bloque de 72.000 millones de dólares tan solo en el primer semestre de 2022, según los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Varios países latinoamericanos denuncian peligrosos intentos del régimen israelí para expandir la guerra en toda la región de Asia Occidental e instan a la Comunidad Internacional, a frenar de manera urgente la escalada bélica del régimen sionista.
América Latina se suma a las voces condenatorias contra las atrocidades israelíes en la región de Asia Occidental y respalda el ataque de Irán contra el régimen de Tel Aviv, considerándolo como una respuesta justa a los crímenes de lesa humanidad del sionismo.
La cancillería de Venezuela, mediante un comunicado, afirmó que Teherán invocó su derecho a la legítima defensa al lanzar más de un centenar de misiles, un hecho que Caracas ve como un ojo por ojo legal ante las amenazas y actos terroristas de la criminal entidad sionista, contra las naciones libres de la zona.
A su vez, desde Nicaragua el presidente, Daniel Ortega, repudia categóricamente, la barbarie y el talante genocida del sionismo israelí y sus aliados occidentales contra los gazatíes y los libaneses, solidarizándose con Irán, El Líbano, Palestina, Yemen y Siria en sus acciones defensivas.
En este mismo sentido, el ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba cargó contra la complicidad de Occidente en los delitos, crímenes y violaciones a los derechos y normas internacionales del régimen israelí.
Otros países latinoamericanos como Brasil, Chile y Bolivia, ya habían condenado el genocidio israelí contra la asediada franja de Gaza y Líbano y habían advertido de las graves consecuencias que tendrían los actos desestabilizadores del sionismo en la región de Asia Occidental.
La República Popular China cumple 75 años de fundación este 2024, un tiempo que ha marcado un desarrollo increíble para todos los sectores, entre los que destacan ámbitos productivos, tecnológico y de relaciones bilaterales entre Estados, que permiten anticipar un mayor dinamismo en el intercambio comercial con países amigos, y en América Latina son varios los que toman el protagonismo en los últimos años.
El Gobierno chino desde hace varios años ha hecho propuestas e implementado iniciativas que lo ponen al frente de la construcción de asociaciones que tienen el objetivo claro de impactar en el desarrollo de los países y pueblos, con la mirada puesta en el crecimiento integral, bajo el principio ganar-ganar.
Y es que el país asiático ha puesto a disposición su avance tecnológico y experiencias a nivel productivo bajo un interés de crecimiento compartido y no de dominación como buscan los poderes imperiales de Occidente.
El resultado lo podemos observar en la cantidad de países, no solo de Latinoamérica, que cada vez se suman a tener una relación de cooperación con China, teniendo como marco el respeto a la soberanía y la no injerencia en asuntos internos y un elemento fundamental: la aceptación del Principio de Una sola China, es decir, reconocer que Taiwán es una provincia más del territorio nacional.
En ese sentido, hay dos ejemplos recientes en nuestra región, Honduras y Nicaragua.
Con su llegada a la Presidencia, Xiomara Castro tomó una importante decisión en política exterior del Gobierno hondureño: establecer relaciones diplomáticas con China el pasado año 2023.
Por otra parte, los gobiernos nicaragüense y chino celebraron el mes de diciembre del mismo año el segundo aniversario del restablecimiento de relaciones. La fecha fue propicia para que los presidentes Daniel Ortega y Xi Jinping acordaran elevar las relaciones diplomáticas a nivel de “asociación estratégica”.
La Fundación de la Nueva China arriba a 75 años con miradas de admiración desde América Latina, por sus logros alcanzados y su capacidad de modernización, y con demanda creciente de mayor intercambio económico y de apoyo a proyectos clave para la prosperidad de los países de la región en vías de desarrollo.
Para el cierre de 2024 las estimaciones del Gobierno chino es que la economía tenga un crecimiento de 5 %, un número que coincide con las proyecciones de entidades como Goldman Sachs y el Fondo Monetario Internacional.
Una de las iniciativas que está marcando el relacionamiento con China es la Franja y la Ruta, una propuesta que cumple 11 años impulsada por el presidente Xi Jinping, y que tiene su base en la integración económica a través del desarrollo de infraestructuras marítimas y terrestres; proyectos que reciben la mayor parte de financiamiento por Beijing.
“La Iniciativa de la Franja y la Ruta es una solución china a los problemas de desarrollo global, que apunta a promover la modernización en los países participantes en conjunto, hacer que la globalización económica sea más dinámica, inclusiva y sostenible y garantizar que una mayor parte de los frutos sean compartidos de manera más equitativa por los pueblos de todo el mundo”, señala una nota de la Agencia de Noticias Xinhua.
Y en la realidad es así, no se trata solo de una teoría, China está demostrando que puede avanzar en su modernización interna y al mismo tiempo brindar beneficios de crecimiento a los países amigos mediante convenios con sus empresas estatales y privadas.
Las calles de Beijing y de provincias como Sichuan, Hubei, Jiangsu, solo por mencionar algunas, dan muestra del desarrollo y la modernidad que experimenta el país, donde la producción local no solo contribuye al mercado interno, también está dirigida a la exportación y sus empresas tienen presencia en países latinoamericanos permitiendo el desarrollo de infraestructuras y aportando al crecimiento económico.
El llamado “gigante asiático” ha estado sellando la historia reciente con su modernización que contrasta con su pasado milenario de experiencias y aprendizajes.
En sus calles se evidencia el carácter trabajador de su pueblo, su cultura de respeto, amabilidad, una sociedad en la que el estudio tiene gran relevancia, la formación permanente, para garantizar tener un futuro de prosperidad ante un mercado laboral competitivo y para afrontar las tareas asignadas en cada espacio laboral.
Con la mirada puesta en el año 2029, cuando se cumpla la octava década de la Nueva China, con la firme dirección del Partido Comunista de China, veremos consolidada la influencia de las iniciativas propuestas por el presidente Xi Jinping, y la superación de muchos desafíos que están planteados actualmente para integrar aún más a China con Venezuela, y más allá de nuestras fronteras, a la región latinoamericana y caribeña.
Ante los hechos recientes, dado el interés elevado de China en América Latina, para lograr ese objetivo, el “gigante asiático”, también llamado “el hermano mayor”, seguirá abriendo sus brazos y estrechando las manos con países amigos para ayudar a crecer a las economías más pequeñas, a las economías emergentes, que tendrán a favor el aprovechamiento de sus propios recursos naturales y al mismo tiempo aportarán significativamente al desarrollo integral de China.
En ese año seguro se abrirán las puertas de una nueva era y verán los Pueblos el resultado de la Asociación Estratégica A todo Tiempo y a Toda Prueba entre China y Venezuela.
El 1 de octubre de 1949 se celebró solemnemente la gran ceremonia de Fundación de la República Popular China, en la Plaza Tian’anmen, Beijing.