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Correo del Orinoco arriba a 17 años entre cinco terremotos y alientos de esperanza

Un 30 de agosto, hace 17 años, se publicó el primer número de este Correo del Orinoco, reeditado. En el 2009 la Revolución Bolivariana y el gobierno del Presidente Hugo Chávez enfrentaban una cruda y despiadada guerra mediática por parte, en el plano interno, de los medios de comunicación tradicionales: prensa, radio y televisión, cuyos artífices, a medida que fueron derrotados y pulverizados por el Comandante, y posteriormente Nicolás Maduro, se fueron desvaneciendo hasta llegar al estado actual de “cadáveres insepultos”, como solía afirmar, en singular, Rómulo Betancourt, para caracterizar la poca monta de sus adversarios.

En su batallar. Chávez y Maduro fueron acompañados y apoyados por el pueblo venezolano que soportó con estoicismo la arremetida mediática y por un frente, o sistema de medios públicos revolucionarios, cuyas armas más poderosas, la verdad, la ética, la información veraz y oportuna, les permitió contrarrestar la avalancha de mentiras y conspiraciones lanzadas desde estudios de radio y televisión y salas de redacción.

Para el año 2022, cuando el Correo del Orinoco celebró 13 años de fundado, el diario Ciudad Caracas, reseñó que “El 30 de agosto del año 2009 el presidente Hugo Chávez Frías refundó el diario creado por Simón Bolívar en la antigua Angostura, en junio de 1818. Así renació el Correo del Orinoco, que el día de hoy arriba a su décimo tercer aniversario. El Comandante Chávez lo denominó ‛la artillería del pensamiento’, tal como lo hizo dos siglos antes el Libertador”.

Bolívar tenía pleno conocimiento del impacto de los medios de comunicación, sabía que la desinformación formaba parte de una estrategia de guerra mediática utilizada por la oligarquía y el imperio español, con el fin de incidir en la opinión pública de los soldados y los líderes del movimiento de la campaña libertadora.

En este siglo XXI Chávez consideraba que los medios de comunicación que operan en Venezuela, ahora reforzados por las redes sociales, en su mayoría trabajan con el mismo criterio de la Gazeta de Caracas, diseñando matrices en contra de las políticas revolucionarias.

“Es la misma guerra, es la misma batalla y es por eso que Bolívar sacó ese periódico (…) había una consigna, los soldados ganan las batallas, y el Correo del Orinoco gana la guerra, fíjense la importancia que Bolívar le daba. Él lo dijo, la primera de todas las fuerzas es la opinión pública, por eso nosotros no podemos dejarnos arrebatar la opinión pública de los escuálidos”.

En 2009, el presidente Chávez reeditó el Correo del Orinoco con la idea de crear una poderosa herramienta comunicacional de gran utilidad para combatir la “canalla mediática venezolana”, con la finalidad de avanzar en la conformación de un periodismo para la defensa de la soberanía.

Hoy, en un tiempo bastante difícil para Venezuela y su Revolución Bolivariana, el Correo del Orinoco sigue en ese camino y tarea de “defensa de la soberanía”, de nuestra identidad y cultura, valores, y la valoración de “lo afirmativo venezolano”, que Chávez citaba, recordando la expresión de Augusto Mijares.

Venezuela enfrenta actualmente una situación difícil y compleja, soportando cinco terremotos: El de las medidas coercitiva unilaterales, todavía vigentes; el bombardeo y secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el pasado 3 de enero; los dos terremotos del 24 de junio y ahora el sismo del “Super Niño”.

QUE SE ASIENTE EL HUMO

En el plano de la guerra mediática, hoy la batalla se libra en otro terreno y con armas más sofisticadas, armas que, incluso, nos las metemos en el bolsillo o en los bolsos, en el caso de las damas. Se trata de la tecnología digital, la Inteligencia Artificial, las redes sociales, el teléfono celular, usados para imponer sistemas de dominación y control. El objetivo sigue siendo el mismo: acabar y debilitar gobiernos progresistas mediante el sometimiento cognitivo de la población. Son ondas invisibles que, como la luz del sol, nos llegan desde arriba y se meten por todas partes.

En estas aguas inestables navega la prensa escrita y el Correo del Orinoco, cuyo futuro, sobrevivencia y espacio de utilidad se pronostica como corto y limitado, aunque hay quienes estiman que la palabra escrita, mientras siga estimulando la capacidad cognitiva, la inteligencia y la imaginación, pues tendrá larga vida.

Hoy el Correo del Orinoco sigue cumpliendo un papel importante como medio informativo y de gran utilidad para gente en el exterior que desea enterarse de lo que ocurre diariamente en nuestro país o de venezolanos hambrientos por conocer en torno de lo que acontece en su patria.

Por otro lado, la opinión, el debate, la reflexión, el análisis, el reportaje, tienen en la prensa escrita un medio idóneo, todavía no superado por el entorno digital. Además, ningún medio es capaz de recoger, procesar y divulgar todo lo que ocurre en el mundo diariamente; de allí la segmentación y la especialización de la información y el conocimiento. Otra rendija a favor de la prensa, y el periodista, es que la iniciativa personal es bastante difícil de ser “tubeada”, si se está atento a la realidad y lo que se esconde tras ella. Siempre habrá por allí un reportero para recoger lo que ocurre.

En esta semana que culmina la presidenta Delcy Rodríguez informó sobre la negociación en hidrocarburos con Estados Unidos. El Correo del Orinoco tituló “Gobierno anuncia acuerdo petrolero histórico con Estados Unidos”. Cada medio tituló según su óptica. Las redes sociales estallaron, unos a favor, otros en contra. Ahí está el papel de la prensa responsable: orientar a lo que llaman la “opinión pública”. El Correo ha tratado de hacerlo.

En enero tras el bombardeo de Estados Unidos contra nuestro país, Delcy Rodríguez, al encargarse de la Presidencia, habló de zanjar de una vez por todas, a través de la diplomacia, las contradicciones de más de 200 años entre el Monroísmo y el Bolivarianismo ¿representa este acuerdo un paso en este sentido? Se prevé que EE.UU. eliminé de una vez todas las medidas de coerción impuestas a Venezuela y que los ingentes recursos que recibirá Venezuela se invertirán en el mejoramiento de la calidad de vida de los venezolanos. El bloqueo ha sido terrible. Y continúa.

En días pasados, caminando por el centro de Caracas, el fotógrafo Félix Gerardi contó una anécdota con el recordado Heberto Castro Pimentel, maestro del periodismo venezolano y para entonces jefe de redacción de El Globo. “Mira Gerardi”, le decía palabras más, palabras menos, cada vez que ocurría un hecho que estremecía la opinión pública, “Calma, deja que el humo se asiente o se difumine”.

 

Y/ Manuel Abrizo
F/ Cortesía