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Presidente Maduro envía mensaje este Domingo de Ramos: Abramos paso al perdón y la paz

“Que Venezuela sea casa de oración, casa de respeto, casa de encuentro. Que limpiemos el corazón del odio, de la división y del egoísmo, y abramos paso al perdón, a la reconciliación y a la paz”, fue el mensaje enviado por el presidente constitucional de la República, Nicolás Maduro, y la primera dama, Cilia Flores, este Domingo de Ramos.

Este 29 de marzo, el mundo conmemora el Domingo de Ramos, que marca la entrada de Jesucristo a Jerusalén y todo lo que vivió durante la pasión, su muerte y resurrección, como un acto de perdón hacia la humanidad, es por ello que el presidente Maduro, a través de una carta publicada en redes sociales, exhortó a no olvidar la lección silenciosa y poderosa de la viuda pobre.

El Evangelio dice: “Esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el tesoro; porque todos han echado de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha echado todo lo que tenía, todo su sustento” (Mc 12, 43-44). Así es el amor verdadero: humilde, sencillo, sin ostentación, pero inmenso ante los ojos de Dios. Así es también la fe del pueblo: pequeña en apariencia para los soberbios, pero gigantesca en su fuerza moral.

Además, cita que en este tiempo santo, la Palabra nos llama a mirar a los más pequeños, a los que sufren, a los que atraviesan pruebas. Dice el Señor: “Tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; fui forastero y me acogieron; estaba desnudo y me vistieron; enfermo y me visitaron; en la cárcel y vinieron a verme” (Mt 25, 35-36). Y más adelante declara: “En verdad les digo que cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron” (Mt 25, 40). Allí está la medida de la justicia verdadera: en la compasión, en la solidaridad, en la capacidad de reconocer a Cristo en el rostro del otro.

En este Domingo de Ramos, Cilia y yo les hablamos con serenidad, con fe y con el corazón puesto en Cristo. Hoy la Palabra nos recuerda que “la piedra que desecharon los constructores ha venido a ser la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho; ha sido un milagro patente. Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo” (Sal 118, 22-24).

 

VTV

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