El Gobierno cubano presentó un plan de descentralización económica que, en medio de la crisis energética actual, pretende integrar a los emigrados como parte del desarrollo económico nacional.
El viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior, Óscar Pérez-Oliva Fraga, explicó -en una entrevista con el periodista Jorge Legaño- que las disposiciones pretenden diversificar el sector empresarial y ampliar la participación de capital extranjero en proyectos productivos.
El funcionario subrayó que las iniciativas responden a las inquietudes planteadas por la comunidad cubana en el exterior, quienes han manifestado propuestas para revitalizar la economía nacional. Según Pérez-Oliva Fraga, se abre la posibilidad de que los emigrados, bajo la categoría de “inversores y de negocios” prevista en la ley migratoria, puedan ser propietarios o socios de empresas privadas en Cuba.
Asimismo, se confirmó la aplicación de la Ley 118 de Inversión Extranjera, que permitirá a los cubanos residentes fuera del país asociarse con entidades nacionales en igualdad de condiciones con otros inversionistas internacionales. El viceprimer ministro destacó que estas alianzas podrán concretarse tanto en el sector público como en el privado.
Otra disposición relevante es la inclusión de los emigrados en el sistema financiero cubano. Al amparo del Decreto-Ley 362, podrán establecer instituciones financieras no bancarias, bancos de inversión y otras entidades, siempre con licencia del Banco Central de Cuba.
El Gobierno también garantizó que las empresas e inversionistas podrán abrir y operar cuentas bancarias en divisas en bancos cubanos, con las mismas condiciones que los residentes en el país. Esta medida busca dar seguridad jurídica y confianza a quienes decidan invertir en la isla.
Por otra parte, se proyecta la concesión de tierras en usufructo como mecanismo para dinamizar proyectos productivos y fortalecer el intercambio de saberes con socios internacionales.
Finalmente, las autoridades expresaron disposición a fortalecer vínculos económicos con Estados Unidos, aunque reconocieron que las actuales legislaciones de Washington limitan esa posibilidad. Según el Gobierno cubano, cualquier avance dependerá de un cambio sustancial en la política estadounidense hacia la isla.
El anuncio de la nueva reestructuración económica fue realizado por el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, durante una comparecencia en la mañana del pasado 13 de marzo, en la cual se confirmó el desarrollo de un diálogo entre Washington y La Habana.
