El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, fue asesinado en un bombardeo dirigido contra su complejo en el centro de Teherán, así lo confirmaron medios estatales iraníes.
El asesinato en su oficina “mostró que se mantuvo constantemente entre el pueblo y a la vanguardia de sus responsabilidades, enfrentando lo que los funcionarios llaman arrogancia global”, declaró la televisión estatal.
La ofensiva lanzada contra Irán en las últimas horas ha asesinado al menos a 200 personas y herido a 700 en todo el país, según la Media Luna Roja. Además del ayatolá Ali Jameneí, entre las víctimas figuran siete altos cargos iraníes, incluidos el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, calificó estos hechos ocurridos como un “acto bárbaro” y “otra página negra en el historial de innumerables crímenes cometidos” contra la nación.
