Carrasquel Chico

“Chico” Carrasquel logró su hit mil en Grandes Ligas contra sus excompañeros

Hace 69 años, un siete de julio en 1957 y abriendo el quinto inning, Alfonso “Chico” Carrasquel conectó un sencillo hacia el jardín izquierdo, siendo tomado por Minnie Minoso.  Algo que parecía de rutina, pero ese petardo se convirtió en el mil de su carrera, siendo el primer compatriota que llega a esa cifra en las Grandes Ligas.

Defendía el uniforme de los entonces Indios de Cleveland y se lo conectó al zurdo John Elvin Harshman, siendo testigo nuestro Salón de la Fama Luis Aparicio, quien jugaba las paradas cortas en Medias Blancas de Chicago.

De paso, el orgullo de la zona caraqueña de Sarría se lo conectó en el Comiskey Park a sus excompañeros, con los que debutó en 1950 en la MLB. Ese día perdieron los “indígenas” por 7-2 ante los “patiblancos”.

Y aunque hoy somos tierra productora de receptores para Grandes Ligas, hasta comienzos de este milenio lo fuimos de campocortos, siendo Carrasquel el pionero.

Debutó en las mayores un 18 de abril en 1950 con los citados “patiblancos”, Al finalizar esa zafra bateó .282 en 141 careos, lo que le valió la tercera casilla  en la votación para el premio Novato del Año de la Americana, recibiendo hasta votos para el Jugador Más Valioso (MVP)

En 1951 se consagró como torpedero por su vistosa defensa y oportuno bate, logrando ser abridor como paracorto en el Juego de Estrellas, celebrado en Detroit, siendo el primer pelotero latinoamericano que intervino en este evento. También fue llamado para las citas de 1953,1954 y 1955.

Era adorado por la afición de los “White-Sox”, prueba de ello es que lo apodaban el “Fantasma de la Calle 35”, donde quedaba el estadio Comiskey Park de Chicago. La gente decía que en batazos que parecían hits, llegaba de la nada Carrasquel y se convertían en outs. La fanaticada protestó cuando a finales en 1955 fue transferido a Cleveland para abrirle cupo a un compatriota suyo: un tal Luis Aparicio.

Con los “indígenas” jugó por dos años y medio, siendo cambiado a mitad de torneo a Atléticos de Kansas City. Volvió a ser canjeado en 1959 a Orioles de Baltimore, despidiéndose de la MLB esa temporada.

En total, durante una década intervino en 1.325 choques y bateó para .258 con 55 cuadrangulares, 172 dobletes, 25 triples, 568 anotadas, 491 pasaportes y 474 remolques.

A la defensiva dejó promedio de .969, producto de 189 errores en 6.054 lances, participando además en 786 doble matanzas. 1.241 de esos choques fueron como shortstop, 49 como tercera, 22 en segunda y uno en la primera base.

Como dato extra, su apodo de “Chico”, surgió que a todo el mundo le decía un “chico” por delante. Ejemplos, “Chico, ese pitcher es difícil”; o “Chico, no le hagas swings a envíos altos”. Y en Estados Unidos les pareció más cómodo decirle Chico que pronunciar su apellido Carrasquel y así se quedó.

Otra anécdota es que utilizaba el 17 en Venezuela y él decía pícaramente que ese número era la suma de su nombre Alfonso y apellido Carrasquel.

“Carrasquelito” participó en 21 temporadas en la LVBP, defendiendo al Cervecería Caracas, que luego pasó a ser Leones del Caracas en la 1952-1953, Pampero, Oriente, Orientales, Magallanes y Tigres de Aragua. Por supuesto que fue también mánager y en la zafra 1981-1982, entrando como estratega interino clasificó y títuló a los “melenudos”, con los que de paso se llevó la Serie del Caribe 1982 en Hermosillo, México.

Nació un 23 de enero en 1928, aunque muchas páginas especializadas señalan que fue en 1926. El mismo Carrasquel acotó en varias oportunidades que no administró su carrera y por eso no pasó de una década en las MLB, despidiéndose en 1959 con Orioles de Baltimore.

“Era regular en Estados Unidos, pero además en Venezuela y en Series del Caribe. Jugaba un promedio de 250 partidos por año (entre MLB y la LVBP). No descansaba. Recuerdo que una vez tomé un vuelo a las doce de la noche  en Nueva York y llegué a Caracas en la mañana. No descansé y me fui al estadio a jugar con Caracas”, nos acotó una vez.

Sin embargo, siempre señaló muchas veces: “Todo lo que soy y lo que tengo se lo debo al beisbol”.

Y muchos lo extrañamos desde que partió un 26 de mayo en 2005, ya que era un caballero y un dicharachero de primera.

T / Eduardo Chapellín
F / Cortesía

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