En el inicio de la Gran Peregrinación nacional, la presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, subrayó que alcanzar una Venezuela libre de medidas coercitivas unilaterales constituye un interés supremo de la República.
Al dirigirse a los gobiernos de Estados Unidos y Europa, exigió el cese del castigo contra el pueblo venezolano, denunciando que las 1.081 sanciones vigentes es una medida que impide el desarrollo del pueblo venezolano.
Bajo la premisa de que «la fe de un pueblo no se sanciona», la Presidenta Encargada destacó que esta movilización no tiene dueños partidistas, sino que le pertenece a los ciudadanos que aman a su patria y rechazan el odio.
Esta peregrinación, que arrancó en una fecha histórica de independencia, busca la unión nacional por encima de las diferencias políticas para recuperar el futuro del país. El Ejecutivo reafirmó que el camino hacia la felicidad social requiere una nación libre de bloqueos para sanar las heridas y garantizar una vida digna para todos los sectores.
