El presidente de Colombia, Gustavo Petro, reaccionó tras el siniestro de un avión Hércules de las Fuerzas Armadas en Putumayo. El mandatario señaló que la renovación del equipo militar es una prioridad estancada por procesos administrativos.
«Espero que no tengamos muertos en este accidente horroroso que no debió haber sucedido», manifestó el jefe de Estado. Petro enfatizó que la modernización de la flota aérea ha sido una decisión de su presidencia desde hace años para evitar este tipo de tragedias.
Críticas a la gestión administrativa militar
El mandatario denunció que las dificultades burocráticas han frenado la ejecución de los documentos Conpes y Confis necesarios para las compras. Según Petro, estas gestiones fueron solicitadas hace un año sin que hasta la fecha se hayan materializado con éxito.
Ante la falta de resultados, el presidente advirtió que no tolerará más retrasos en la administración civil o militar. «Si los funcionarios no están a la altura de este reto, deben ser retirados», sentenció, subrayando que la eficiencia administrativa es una cuestión de seguridad nacional.
Plan de compras y tecnología antidrones
En respuesta al accidente, se convocó una reunión de urgencia para concretar la adquisición de armamento estratégico. El plan se centrará inicialmente en sistemas antidrones y se financiará mediante el esquema de vigencias futuras para garantizar su continuidad.
«No daré más tiempos, es la vida de los jóvenes la que se pone en juego», agregó el mandatario. La orden presidencial incluye la compra inmediata de helicópteros y aviones de carga para fortalecer la movilidad de las tropas en las regiones más apartadas del país.
Aunado a esto, Petro reiteró que la actualización de la flota estratégica aérea se llevará a cabo «contra viento y marea». El objetivo final es dotar a las Fuerzas Militares de herramientas modernas que garanticen la seguridad de sus integrantes durante las operaciones de transporte y despliegue.
