Con el objetivo de transformar los ingresos por nuevas inversiones petroleras y energéticas en bienestar directo, el Ejecutivo activó dos Fondos Soberanos estratégicos. El primero, el Fondo de Desarrollo y la Protección Social, que estará dedicado exclusivamente en la recuperación del ingreso de los trabajadores y el fortalecimiento de los sistemas públicos de salud, educación, vivienda y alimentación en todo el territorio nacional.
El segundo, Fondo de Infraestructura y Servicios se destinará a priorizar proyectos críticos de agua, electricidad y vialidad. Ambos mecanismos financieros han sido creados para asegurar que la riqueza generada por los recursos naturales del país se reinvierta de manera inmediata y transparente en las áreas de mayor impacto para la vida cotidiana de los ciudadanos.
Estos fondos operarán bajo un esquema de seguimiento riguroso para garantizar que los recursos lleguen a su destino final sin contratiempos. Con esta estructura financiera, el Gobierno Bolivariano busca blindar los derechos sociales de la población frente a las fluctuaciones del mercado internacional y las medidas coercitivas unilaterales.
