La tercera etapa de la Vuelta al Táchira 2026, disputada en un circuito urbano de 115,2 kilómetros en San Cristóbal, ofreció un retrato claro de las dos fuerzas que dominan la carrera: la juventud explosiva de Jad Sair Colmenares y la consistencia táctica de Enmanuel Viloria.
Colmenares (Alcaldía de Torbes) se adjudicó la victoria parcial tras un desenlace controlado por el pelotón, en el que las fugas nunca prosperaron debido al ritmo elevado y al trabajo colectivo de las principales escuadras.
Potente remate
Bien resguardado durante la jornada, Colmenares eligió el momento exacto para lanzar su ataque en los últimos giros, imponiendo potencia y precisión en un sprint que lo confirma como uno de los nombres emergentes del ciclismo venezolano.
Germán Rincón y Jorge Abreu completaron un podio íntegramente local, reflejo del buen estado de forma de los equipos nacionales y del respaldo de una afición que convirtió las calles de San Cristóbal en un escenario de fiesta deportiva.
Viloria al frente
En la clasificación general, la atención se mantuvo sobre Viloria, líder del Team Fam Birdman Level Up, quien defendió con inteligencia la camiseta amarilla.
Su tiempo acumulado de 13:45:33 le permite conservar una ventaja de poco más de dos minutos sobre Abreu y mantener a raya al ecuatoriano Brayan Obando, que sigue expectante en la lucha por el primer lugar.
El colombiano Miguel Flórez (Arenas Tlax-Mex) fue el extranjero mejor ubicado de la jornada, séptimo con el mismo registro del ganador, mientras su compatriota Camilo Gómez (GW Erco SportFitness) se mantuvo activo en el grupo principal, confirmando la habitual presencia de los ciclistas cafeteros en la ronda tachirense.
Lección táctica
Más allá de los nombres, la etapa dejó una lección táctica: en circuitos cerrados, la clave no está en la fuga sino en la colocación y el cálculo de energías.
Los equipos protegieron a sus líderes y reservaron fuerzas para lo que viene. La cuarta fracción, entre La Fría y Mérida (162,9 km), con final en ascenso, promete ser el verdadero examen de montaña que pondrá a prueba la solidez de Viloria y la ambición de sus perseguidores.
La Vuelta al Táchira, fiel a su tradición, sigue mostrando que en cada jornada se cruzan dos batallas: la del día y la del futuro. Colmenares ya ganó la primera; Viloria, por ahora, sostiene la segunda.
