Los periodistas y directores israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor han alzado la voz internacionalmente tras enfrentar una intensa campaña de hostigamiento a raíz del estreno de su galardonado documental titulado ‘NAZA’, que aborda la campaña genocida de Israel contra Gaza.
Los documentalistas revelaron que no han podido regresar a Israel desde que la producción debutó en el Festival de Venecia, cuando el reconocimiento que suscitó por la valiente y profunda crítica al asedio militar israelí y sus miles de víctimas marcó el inicio de una escalada de presiones gubernamentales y amenazas directas contra su integridad física.
La tensión escaló de manera alarmante cuando grupos de ultraderechistas y simpatizantes del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu —quien actualmente enfrenta cargos y una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad—, rodearon los domicilios particulares de los creadores y de sus familias.
Los manifestantes los señalaron públicamente como «traidores» y lanzaron consignas pidiendo su muerte. La situación se agravó esta misma semana, cuando el propio Netanyahu equiparó la difusión del documental con el lanzamiento de misiles balísticos contra el territorio israelí, una analogía que los realizadores calificaron como una luz verde para la violencia en su contra.
Ante estas declaraciones, el cineasta Yuval Abraham fue contundente al señalar el peligro implícito en el discurso oficial. «Es obvio lo que hay que hacer con quienes lanzan misiles balísticos. Hay que matarlos. Esto es incitación al asesinato«, denunció el director.
Asimismo, Rachel Szor y su compañero destacaron la preocupante conexión entre discursos de esta naturaleza y la hostilidad palpable en las calles, reflejada en grafitis amenazantes con miras telescópicas sobre sus rostros, el asedio a los hogares familiares y, de manera notable, la pasividad de la oposición política ante estos actos de intimidación.
El núcleo de la controversia radica en el contenido de la obra, la cual expone mediante testimonios directos de integrantes del ejército israelí la existencia de un patrón de asesinatos sistemáticos de palestinos en la Franja de Gaza.
Ante la prohibición oficial de exhibir la película en las salas de cine israelíes, los directores y la producción anunciaron una medida de resistencia cultural. El portal del medio británico The Guardian transmitirá el largometraje en línea de manera totalmente gratuita a partir del mes de noviembre, con lo cual buscará denunciar la censura institucional y la violencia desatada en múltiples frentes para impedir su proyección pública.
El acoso estatal no es un hecho aislado, ya que el Gobierno israelí ha mantenido una presión constante sobre ambos cineastas desde las primeras fases del proyecto, y llegó a amenazarlos con procesos legales severos e incluso con revocarles su ciudadanía. Ante el enojo manifestado por amplios sectores de la sociedad israelí, que en muchos casos condenan la película sin haberla visto, Abraham sostiene que la maquinaria oficial está utilizando su poder institucional para desviar la atención pública, criminalizar el trabajo documental y eludir un debate crítico necesario sobre las políticas militares en Gaza.
Para comprender la magnitud de la denuncia, es necesario explicar el significado técnico del título. ‘NAZA’ es un acrónimo hebreo traducido como «daños colaterales», un término militar empleado para fijar de antemano el número máximo de muertes civiles toleradas antes de perpetrar un ataque contra un objetivo específico.
A pesar del boicot, la censura y las amenazas de muerte en su país de origen, la obra ha cosechado un rotundo éxito y reconocimiento en el circuito cinematográfico internacional. Recientemente, «NAZA» fue galardonada con el prestigioso Premio del Público Ciudad de Donostia a la Mejor Película Europea en el Festival de San Sebastián, un evento donde los asistentes ovacionaron el filme mientras levantaban banderas de Palestina y pancartas con el lema ‘We are Naza too’, consolidando el impacto global de una denuncia que trasciende las fronteras de Asia Occidental.
