Una nueva jornada de movilizaciones estudiantiles reunió este martes a unas 200.000 personas en más de 30 ciudades de Francia, en medio de una ola de protestas que exige mejoras en las condiciones educativas y que en los últimos días también ha tenido repercusión en Bélgica.
Las manifestaciones, iniciadas a finales de septiembre, han estado acompañadas por bloqueos de instituciones, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y actos de vandalismo. Solo el lunes, las autoridades francesas reportaron cerca de 1.000 detenciones relacionadas con las protestas.
Los estudiantes cuestionan el estado de la infraestructura educativa, los horarios escolares extensos y diversas reformas aplicadas en el sector. Entre sus demandas figuran la ampliación de plazas universitarias, mejoras en los centros de estudio y cambios en los modelos de admisión a la educación superior.
La movilización también alcanzó ciudades belgas como Lieja y Arlon, donde se registraron concentraciones frente a instituciones educativas, interrupciones del tránsito y daños a bienes públicos y privados. Las autoridades locales informaron sobre decenas de detenciones durante las jornadas de protesta.
En Francia, los disturbios dejaron cientos de heridos entre estudiantes, personal educativo y cuerpos de seguridad. Uno de los hechos más graves ocurrió en la ciudad de Lens, donde un adolescente de 15 años sufrió la amputación de una mano durante incidentes vinculados a una manifestación.
Mientras las protestas continúan, organizaciones estudiantiles impulsan una campaña nacional para exigir cambios estructurales en el sistema educativo, respaldada por una petición que ya suma decenas de miles de firmas.
