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  • Jorge Rodríguez: el legado imperecedero por Irán Aguilera

    Jorge Rodríguez: el legado imperecedero por Irán Aguilera

    La noticia la escuchamos por Radio Rumbos en la mañana de aquel 26 de julio de 1976, cuando el entonces diputado José Vicente Rangel dijo, con voz quebrada, que el dirigente revolucionario Jorge Rodríguez había sido asesinado en los sótanos de la Disip. Al Maestro, secretario general de la Liga Socialista, los esbirros de aquel tenebroso aparato represivo de la IV República lo torturaron salvajemente hasta romperle los órganos vitales, ocasionándole la muerte.

    Era el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez y tan nefasto proceder era política de Estado para contener las luchas populares, para reprimir y asesinar a los verdaderos dirigentes revolucionarios. De esa manera el puntofijismo, régimen entreguista y corrupto, aplicaba sistemática y permanentemente ese tipo de política represiva para acallar cualquier voz disidente. Pero esa fue la misma norma de los gobiernos que antecedieron al de Pérez —Betancourt, Leoni y Caldera— y siguió así hasta 1998, con decenas de miles de muertos, torturados, desaparecidos y presos políticos.

    El vil asesinato de Jorge Rodríguez, sin lugar a dudas, no logró matarlo para la causa del pueblo venezolano; al contrario, siguió más vivo que nunca para constituirse en una de las referencias históricas e ideológicas más influyentes de la izquierda revolucionaria venezolana. Su pensamiento, signado por el rigor organizativo, la teoría política aplicada y la necesidad de vinculación con las masas, sentó las bases para gran parte de la praxis de los movimientos que posteriormente articularían la política revolucionaria contemporánea de Venezuela.

    Desde muy joven había sobresalido como incansable y perseverante en el trabajo revolucionario; destacando en lo organizativo y en la agitación, pero, de manera muy particular, en la forma como abordaba la producción teórica para dar respuestas adecuadas a la coyuntura política, siempre apuntando hacia lo estratégico: el socialismo. Demostraba poseer un nivel de conciencia muy elevado, con un olfato político que le permitía medir cada situación con suficiente agudeza.

    Un ejemplo de lo anterior es su concepción del partido. Jorge Rodríguez, de manera visionaria, sostenía que en Venezuela no había un partido revolucionario del proletariado y que era necesario comenzar un largo periodo histórico para construirlo. El comandante Fernando Soto Rojas ha afirmado: «Se ha demostrado que es cierto, que las organizaciones que se dijeron representantes de la clase obrera o del pueblo, en Venezuela y en América Latina, no fueron tales». En otras palabras, se hacía necesario construir un partido de vanguardia que sintetizara la historia del pueblo venezolano, con un programa con el cual se pudiera unir a todo el pueblo en torno a él.

    Con esa idea pasa a la acción. El 19 de noviembre de 1973, Jorge Rodríguez, al frente de un importante destacamento de revolucionarios y revolucionarias, funda la Liga por los Derechos del Pueblo y el Socialismo, que posteriormente se denominaría Liga Socialista. La mayoría de este destacamento revolucionario estaba en una intensa campaña con la táctica electoral revolucionaria del voto nulo.

    El movimiento revolucionario venezolano había sufrido una terrible derrota en la década de los 60 y se imponía la necesidad de iniciar un proceso de rectificación profunda, donde el análisis, la crítica y la autocrítica fueran determinantes. Era necesario lograr un punto de inflexión que permitiera reflotar al movimiento revolucionario que, derrotado, parecía hundirse irremediablemente, aislado y hostigado. Se imponía iniciar un proceso de vinculación estrecha con el movimiento de masas y sus luchas por sus legítimas reivindicaciones.

    Así, las luchas pacíficas y legales pasaban a primer plano, mientras las luchas clandestinas, ilegales y armadas jugaban un papel auxiliar de las primeras, si eran necesarias. Para tales propósitos comenzaron a construirse instrumentos adecuados como el Movimiento Estudiantil de Unidad con el Pueblo (MEUP), la Liga de Mujeres, Ligas Campesinas, el Movimiento de Trabajadores por el Socialismo, el Movimiento de Educadores Socialistas en Lucha, los Comités de Amigos de la Liga Socialista (CALS), el Movimiento de Pioneros, entre otros.

    Se elevaron con fuerza las banderas de todos los pueblos en sus luchas por su liberación nacional, y la práctica de la solidaridad militante con todas las luchas antiimperialistas tenían tratamiento prioritario. En todas estas contiendas, la conducción acertada de Jorge Rodríguez fue luminosa. Hoy, a 50 años de su cobarde asesinato, podemos decir con convicción que su legado sigue intacto e ilumina al pueblo venezolano en esta hora estelar.

     

    palcarito3@gmail.com

    Barcelona / Edo. Anzoátegui

  • Golpe con ataque hiperreal

    Las poderosas manos que manipulan los hilos que mueven a la extrema derecha venezolana pareciera que quieren forzar, incluso a troche y moche, a que nos sumerjamos en un mundo de simulación, donde desaparecen la realidad pero donde también se esconden esa desaparición, tal como veía el filósofo francés Jean Baudrillard el momento histórico en el cual la llamada sociedad de consumo consume la ilusión.

    Nos quieren convencer de la existencia de un presente espectral, una realidad virtual, un simulacro creado por la mediática y redes corporativas al servicio de esas mentadas manos, que buscan que el otro presente, el real, aparezca incierto, elusivo,  desmaterializado, tratando así de hacernos creer en la inefectividad de toda oposición a tal “fatalidad”, pues, supuestamente, no tendríamos escapatoria  por estar sumergidos, como en verdad estamos, en la incesante corriente de medios digitales, Internet, realidad virtual, y plataformas sociales controladas por los amos de esa extrema derecha.

    Lo anterior pudiera esbozar el contexto dentro del cual el Imperialismo estadounidense trata de impedir la voluntad soberana del Pueblo venezolano, impedir su deseo de vivir en paz y tranquilidad, sin injerencia externa, con total apego a la Constitución que libérrimamente nos dimos en 1999.

    Es lo que explicaría la conducta golpista de la extrema derecha los días previos y posteriores de las elecciones presidenciales del pasado 28 de julio, cuando desconoció violentamente los resultados electorales anunciados por el árbitro legítimo, el Consejo Nacional Electoral (CNE).

    Lo ha denunciado el embajador permanente de Venezuela ante las Naciones Unidas (ONU) Samuel Moncada como un plan de la ultraderecha subordinada al Gobierno de Estados Unidos para ejecutar un golpe de Estado fascista, preparado con antelación por Washington, que en los días críticos debió cabalgar sobre una explosión social, la cual no se les dio.

    Como ya se conoce, pretendieron ocasionar un apagón en el país durante el proceso comicial para publicar resultados forjados en el sistema electoral paralelo que ellos crearon:

    “… La verdad oficial iba a ser sustituida por la verdad paralela de ellos, un Estado paralelo creado con un sistema electoral, con un sistema de transmisión”, reveló Moncada, “… el propósito de este sector de la oposición venezolana no fue ganar las elecciones, sino destruirlas. No reconocen las instituciones del Estado, desconocen a toda la República”.

    El objetivo principal de esta agresión es debilitar las instituciones de la República, ante lo cual la Patria reacciona firme.

    El ministro de la Defensa, GJ Vladímir Padrino López, aseguró que las fuerzas militares y policiales junto al Pueblo movilizado están derrotando ese “golpe de Estado en desarrollo», golpe montado como una gran operación de información, de operaciones psicológicas y de ataques cibernéticos, que son las características de una guerra cognitiva.

    T/ Irán Aguilera
    palcarito3@gmail.com
    Barcelona / Edo. Anzoátegui
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